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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Música

La última gira de ‘Mediterráneo’

Joan Manuel Serrat se retira de los escenarios el próximo año con un tour de despedida que culminará en el Palau Sant Jordi el 23 de diciembre de 2022

El cantautor catalán Joan Manuel Serrat, en el Auditorio Alfredo Kraus, el pasado 2010, donde rindió homenaje al poeta Miguel Hernández. | | JUAN CASTRO

Joan Manuel Serrat pone fecha a su retirada como artista de escenario: se despedirá del público el 23 de diciembre de 2022 en el barcelonés Palau Sant Jordi, broche final de una gira, El vicio de cantar 1965-2022, que empezará a finales de abril en el Beacon Theater, en Nueva York, y con la que recorrerá tanto España como las Américas. Una expedición que apelará a estos 57 años de trayectoria del gran autor de Mediterráneo, que ha dejado una estela imperial como creador de canciones que hibridan poesía y música popular, y conectando de un modo transversal con la sensibilidad de varias generaciones.

Serrat se retira de la escena, pero deja abierta la puerta a seguir componiendo y grabando, tal y como precisa en la entrevista concedida a El País, donde anuncia sus planes y los sitúa, en primer término, en el contexto de la pandemia. «Lo que he decidido es despedirme en persona. No me gustó sentirme despedido por una plaga», explica el cantautor, que apunta a «la necesidad de recuperar la vida familiar» y de «cumplir con cuestiones íntimas y necesarias».

Al respecto de ese horizonte próximo, precisa: «Tocaré y compondré en casa, es posible que grabe un disco. Pero no volveré a los escenarios. Y me despediré, no a la francesa, sino como corresponde».

Los últimos conciertos, por ahora, de Serrat (que el 27 de diciembre cumplirá 78 años) son los que ofreció con Sabina en la gira No hay dos sin tres, que quedó bruscamente interrumpida tras la caída del cantautor de Jaén en el escenario del madrileño Wizink Center, el 12 de febrero de 2020. A esa incidencia se sumó semanas después la paralización precipitada por el Covid-19.

«Las dificultades fueron distanciándome», apunta Serrat. No hay por ahora más detalles acerca de las ciudades y las fechas que cubrirá el ‘tour’, que llegará «después de una inactividad forzosa, obligada por la pandemia», señala el comunicado difundido por la promotora The Project y por Sony Music, que destaca la voluntad del artista de «despedirse personalmente del público con el que ha compartido vida y canciones durante más de medio siglo».

Trayectoria

En este tiempo, Serrat desarrolló una trayectoria como trovador circunscrito primero al ámbito de la Nova Cançó, a partir de su ingreso, en 1965, como 13º miembro de Els Setze Jutges, colectivo consagrado a la dinamización de la canción en catalán en pleno franquismo. Ahí hay que situar su primer disco, el epé de cuatro canciones encabezado por el tema Una guitarra, y clásicos tempranos como Me’n vaig a peu, Paraules d’amor y Cançó de matinada (que fue número uno en España en 1967).

Se esbozaba la pincelada sensible y costumbrista, con cierta inclinación por el personaje secundario: el «drapaire», la «tieta», los feriantes de Els titelles. Luego vino el paso al castellano y el maridaje poético (Antonio Machado, Miguel Hernández), así como su mítico Mediterráneo (1971), episodios que reforzaron su proyección a la audiencia del conjunto de España y de Latinoamérica, labrando vínculos fuertes en países como Argentina, Chile y México.

Los plazos finitos

La gira con la que, en 2019, celebró los poderes de Mediterráneo, 47 años después de su edición (y sin esperar, por tanto, a una efeméride redonda), deslizó el mensaje de que «el plazo cada vez se va acortando», como apuntó en la rueda de prensa de presentación. «Lo que antes parecía infinito, la vida se ha dedicado a demostrarme que es finito y sumamente delicado», señaló entonces.

Ese mismo año, reflexionando acerca de la hipótesis de la retirada en el documental Maria del Mar (de Joan López Lloret, sobre Maria del Mar Bonet), Serrat daba largas acogiéndose a la idea de que «si dejas de pedalear te caes de la bici», si bien añadía dos requisitos: «El apoyo de la gente y que yo siga estando en condiciones para hacer las cosas, porque si falla algo de eso, entonces ya se ha acabado».

Goteo de despedidas

La retirada escénica de Serrat bien puede dar alimento a la lectura del fin de una era, aquella en que una generación de cantautores se estableció como referente central de la vida cultural y cívica, ya desde los estertores del franquismo hasta la era moderna.

Antes que Serrat, han bajado del escenario en los últimos tiempos Lluís Llach (2007, aunque próximamente, el 18 de diciembre, actuará excepcionalmente en el Sant Jordi) y Raimon (2017), y estos días se está despidiendo otro histórico, el extremeño Pablo Guerrero. También Sisa se apeó discretamente en 2016. En paralelo, nos dejaron figuras de cabecera como Mikel Laboa, Labordeta y, más recientemente, Luis Eduardo Aute.

En activo están Amancio Prada, Benito Lertxundi y Víctor Manuel y Ana Belén. De los «jutges» que un día acompañaron a Serrat, siguen llenando salas Quico Pi de la Serra y Maria del Mar Bonet. Y en la atalaya generacional, el decano de los trovadores, Paco Ibáñez, con sus 87 años cumplidos hace unos días. Cada uno de ellos, atendiendo a sus razones íntimas para obrar de un modo u otro, gestionando con libertad su vínculo con ese vicio de cantar con el que ahora Serrat desea tomar distancia.

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