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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Literatura

Sembrar nuevas voces: mujeres canarias que sean referente

'El Libro Secreto de las Mujeres Canarias' invita a reflexionar sobre la ausencia de personalidades femeninas y fomenta su participación desde cualquier ámbito cultural y social

Ilustración de Rosario Miranda en 'El Libro Secreto de las Mujeres Canarias'

La escritora Yesica Álvarez y la ilustradora Dácil Roca son las responsables de esta publicación infantil que se encuadra en el proyecto ‘Mujeres Canarias’. La iniciativa abarca el ámbito digital con el fin de extender los perfiles de Pilar Lojendio, Teresa Correa y tantas más a las que quisieron sepultar en el olvido

Gara y Aday corretean de un lado a otro, arriba, abajo, ¡pinten la pared con las manos que ya la albearemos! De repente, paran. Un libro llama su atención entre tanto papel de la Tía: El Libro Secreto de las Mujeres Canarias. Ahí están las historias de mujeres llenas de energía, tesón y superación que brindan la escritora Yesica Álvarez y la ilustradora Dácil Roca a las futuras generaciones en este cuento infantil integrado en el proyecto de divulgación en materia de género e igualdad Mujeres Canarias

Abracadabra pata de cabra, que entre tus páginas aparezca una mujer valerosa de Canarias... así suenan las palabras mágicas del relato que empezó a idear Álvarez cuando se dio cuenta de que en los libros que regalaba a sus hijas acerca de referentes femeninos no existía la periferia. «Hay una especie de boom en el que se repiten las mismas personas, como Frida Kahlo o Marie Curie, figuras que quedan lejos del Archipiélago, por esta razón, queríamos buscar perfiles de mujeres canarias con orígenes socioeconómicos y socioculturales diferentes, venidas de las humanidades, las artes y las ciencias, y de la sabiduría popular», declara la autora.

«Queríamos mujeres con orígenes sociales y culturales diferentes, desde las artes a la sabiduría popular»

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Grandes referentes de la literatura infantil canaria como Pepa Aurora, Cecilia Domínguez Luis, Ernesto Rodríguez Abad o Agustín Díaz Pacheco pululan en los recuerdos de la infancia con vientos alisios enloquecidos que ahora traen nombres nuevos a los sueños. 

Referentes de todas las condiciones

La artista polifacética Josefina de la Torre comparte páginas con la científica Olga García Riquelme, la indígena canaria Francisca de Gazmira, la primera pintora insular en exponer sola Jane Millares Sall, y, al mismo tiempo, con dos nombres que son un ejemplo de la diversidad y la idiosincrasia de la tierra: la agricultora trans Rosario Miranda y Doña Carmen, de la Hoya, santiguadora y ama de casa que recogió el cariño de su pueblo. «En Canarias tenemos a muchas mujeres, madres o abuelas que no pudieron estudiar y se pusieron a trabajar desde niñas, quedándose con la pena de no haber ido a la escuela. Por eso, me parecería necesario reivindicarlas a ellas y a su sabiduría popular, sus vidas duras, porque no aparecen en ningún lado y merecen un reconocimiento».  

Esta necesidad por llenar de luz un espacio que ha quedado relegado a una segunda página la sentía Dácil Roca cuando empezaron a trabajar. Ella misma tenía entre sus ideas empolvadas una iniciativa similar, así que «fue un flechazo». No hay arquetipos, al contrario, la expresión artística diverge en la multiplicidad de cuerpos, profesiones y personalidades amparados en el mar, las olas y la arena que maquetan el Archipiélago.

«La canariedad está tanto en las mujeres como en los protagonistas que vehiculan la historia, en su léxico y en los detalles; además, la genialidad de este proyecto reside en situar a las mujeres no solo como participantes sino como creadoras», subraya la ilustradora. La necesidad por aunar sentires e inquietudes alrededor de la propuesta también ha rescatado algunos rostros que, por poco, se pierden. Por ejemplo, se sirvieron de una foto de carnet para dibujar a la científica Olga García, ya que no hay otros archivos que puedan consultarse mientras que para dotar a la aborigen Francisca de vida recurrieron a especialistas en prehistoria canaria. 

Un reconocimiento a las mujeres que no pudieron estudiar

Más allá de los superhéroes o los protagonistas de videojuegos, la admiración de los menores se construye en el día a día con la dedicación de los adultos que los ayudan a explorar su mundo. Por ello, la última página en blanco del libro es una especie de homenaje a esas figuras que siempre quedan. «Pediatras, maestras, abuelas, tías, cierran los ojos y reflexionan en familia para pensar en el entorno más cercano, en qué mujer valerosa podrían dibujar, rompiendo la sacralidad del libro», cuenta que le han chivado quienes han abierto sus páginas. 

Feminismo e inclusión LGTBI están integradas en la magia y la fantasía que aletea alrededor de Gara y Aday, dos personajes que dan su voz a miles de niñas y niños canarios en el relato bajo la pícara mirada de su tía, «que los cuida y deja que sobrepasen algunos límites», «los cuentos deben llamar la atención, entretener y enseñar a esos niños y niñas de una forma implícita; lo bonito de presentar referentes diversas es que habrá personas sientan complicidad con ellas».  

Redes para expandir la memoria

«Soy mujer, soy lesbiana, soy canaria, y sé que, si no te hubieras atrevido a existir, quizá sin saberlo, ruidosamente, yo no habría podido entenderme igual», escribe Aida González en el blog de Mujeres Canarias sobre la poeta Natalia Sosa Ayala. La autora de Pueblo yo es, junto a la investigadora Sara Hernández, la escritora de Panza de burro Andrea Abreu, la artista Daniasa Curbelo y la periodista Nora Navarro, una de las seis firmas integradas en el proyecto que dinamiza en redes sociales la difusión de artistas y personajes destacados insulares. Sin Natalia, sin Olga Rivero, sin María Teresa de Vega, ¡o sin el reggaeton de las K-Narias!, ¿quién sería hoy Aida?

«Es muy difícil elaborar una identidad, sobre todo cuando perteneces a la periferia canaria, además de ser LGTBI. Así que ver la lucha de Natalia a través de los poemas te facilita mucho la existencia, pues ya no solo se trata de una cuestión de justicia y visibilización debido a la exclusión a la que estuvieron sometidas estas mujeres, sino de tejer una genealogía entre ellas y las autoras del presente y del futuro, pues da oportunidades a los que vienen después creando conciencia en torno a la literatura canaria para empoderarnos», recalca la escritora.

La aborigen Francisca de Gazmira o la agricultora trans Rosario Miranda son miradas rescatadas

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La tinerfeña se aproximó a la literatura cuando ya estaba en la universidad, a la vez que la conciencia feminista despertaba. Primero había escrito y, tal vez, adelanta, ese fue el motivo del salto. ¿Y si en vez de planes de fomento a la lectura arquetípicos se tratara la identidad y la subjetividad de ese alumnado tan perdido? Buscar otros relatos con los que identificarse sería el siguiente paso. «Utilizar nuestro filtro de subjetividad es un enfoque feminista que rompe con todas las lógicas masculinas de solemnidad», subraya la especialista en estudios de género, tanto acerca del proyecto como de la práctica común. 

Aún queda mucho por hacer para que El Libro Secreto de las Mujeres Canarias llegue a todas las islas, y las autoras esperan poder pronto acercarse a los más pequeños desde que la Covid-19 lo permita mientras el hilo se extiende y alcanza a traer a la superficie  nuevas voces canarias. Un armazón construido con los anillos mojados de las madres al fregar, los arados que siembran la tierra o los teclados que navegan buscando conexiones en otras mentes, otros sentires. «Toca abrir puertas y ampliar las redes afectivas», adelanta Aida González, y «compartir sensibilidades», como las de las autoras, lo demás vendrá solo.   

El relevo de una generación que mima las raíces

La ilustradora Dácil Roca firma las ilustraciones del cuento que va desde el estudio de la Tía hasta el taller de Jane Millares. El género bebe de referentes de la literatura infantil canaria como Pepa Aurora, Cecilia Domínguez Luis, Ernesto Rodríguez Abad o Agustín Díaz Pacheco, cuyos vientos alisios resuenan . | C.R.

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