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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Periodistas republicanos

Rescate del olvido de profesionales que ejercieron el periodismo en el Madrid sitiado, en condiciones extremas y cuyas vidas corrieron peligro

Periodistas republicanos José Antonio Vidal castaño

El periodista Rafael Cordero Avilés (Madrid, 1959-) que ha pasado por la cadena SER, la COPE y RNE para recalar actualmente en el Gabinete de Comunicación de la Universidad Complutense, ha compuesto un libro: ¡Periodistas a las armas! La prensa republicana en el Madrid de la guerra civil, tan meritorio como insólito. Basado en su propia tesis doctoral -dirigida la profesora Mirta Nuñez Diáz-Balart- se adentra en el intrincado universo (aún escasamente estudiado) de la prensa del período republicano y los profesionales que la hicieron posible, incluidos los años de la Guerra Civil Española entre 1936 y 1939.

La profusa información acerca de personas y acontecimientos no dificulta la progresión de la lectura sino que la enriquece con el conocimiento que aporta. Los textos, las colaboraciones documentales y testimoniales se apoyan más en la necesidad del contexto que en una estéril erudición. Textos bien redactados que sirven de guía ante los diversos avatares de los medios informativos de la época, desde los de mayor tirada, como los diarios: ABC (de 180.000 a 200.000 ejemplares), Heraldo (de 140.000 a 160.000) y Ahora (de 100.000 a 120. 000 ejemplares, cuyo redactor-jefe fuera Manuel Chaves Nogales) a los de menor tirada y carácter militante, dependientes de los partidos políticos situados a la izquierda del espectro político de la España republicana, a saber: El Socialista ligado al PSOE (de 35.000 a 40.000 ejemplares), Mundo Obrero dependiente del PCE (entre 20 y 40.000 ejemplares, más 30.000 que editaba para los frentes de guerra) y CNT dominado por el imaginario anarco-sindicalista con 35.000 ejemplares. En una zona intermedia quedaban diarios como: La Libertad, El liberal, La Voz, El Sol, Política o Informaciones. El semanario Claridad, fundado en 1935 por los partidarios de Largo Caballero, pasó a ser diario durante la guerra -con una tirada e unos 30.000 ejemplares- hasta su desaparición en 1939 con la derrota republicana.

Cordero recoge la evolución a lo largo de la contienda: la radio a pie de trincheras, o las llamadas ‘Milicias gráficas’

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Cordero recoge la evolución de medios y periodistas a lo largo de la feroz contienda. Nos hace ver toda la sobrecarga emocional que conllevaba el ejercicio de una profesión ya de por sí delicada que, en situación de guerra, se convertía en «de alto riesgo» para quienes la ejercían, sobretodo en o desde los propios frentes de guerra, en medio del fragor de las batallas. Así ocurrió, por ejemplo, con quienes llevaron la radio al pie de las trincheras por medio de El altavoz del frente, por grupos musicales que animaron a las tropas o, pongamos por caso, por las llamadas Milicias gráficas que más adelante tomaron el nombre de Luis de Sirval, en memoria del periodista valenciano abatido a tiros en 1934 por informar del asesinato de una mujer por un legionario búlgaro durante la represión militar que siguió a la revolución minera asturiana. Pero este riguroso trabajo no solo recoge los principales nombres de periodistas represaliados, algunos condenados a muerte por «ayuda a la rebelión militar» y ejecutados tras rápidos e ilegales procedimientos sumarísimos, sino que comenta sus vicisitudes. Asistimos, por tanto, a un desfile tanto de nombres ilustres y populares como de perfectas/os desconocidos para el gran público. Citaré como ejemplos, de uno u otro caso, a: Roberto Castrovido, Juan Simeón Vidarte, Marcelino Domingo, Margarita Nelken, Sánchez Barbudo, Miguel Hernández, Cipriano Rivas Cherif, Manuel Ciges Aparicio, Magdalena Martínez, Josefina Carabias (bajo tutela de Chaves Nogales), Irene Polo, Luisa Carnés, Julián Zugazagoitia, Lino Novás, Eduardo Robles «Ras», Pedro Muñoz Seca, Dolores Ibárruri o Santiago Carillo…

Pese a centrarse en el Madrid republicano, Cordero, coloca en primer plano, a «Algunos periodistas republicanos represaliados del resto de España» entre los que destacan poderosamente los valencianos: Vicente Miguel Carceller, director del semanario bilingüe La Traca, fusilado en Paterna, los dibujantes e ilustradores Carlos Gómez Bluff y Pertegás conocido como Sade o Tramús; Isidro Escandell Úbeda, colaborador de El Mercantil Valenciano, El Socialista y director de Adelante, amén de secretario general de los socialistas de la ciudad de València, fusilado en Paterna, Luis Vidal Corella, reportero gráfico de El Mercantil Valenciano y Mundo Gráfico. Depurado tras la guerra, volvió a trabajar en Levante, colaborando también en Fotos y en La Vanguardia. Vidal Corella con su padre y al algunos familiares forman una importante saga de foto-periodistas que llega hasta hoy. Entre ellos, Vicente Vidal Corella Farragut que colaboró en Diario de Valencia y dirigió Adelante siendo autor de libros y artículos de temática valenciana, amén de sus crónicas de guerra…

La investigación da una profusa información sobre los medios, tiradas y dependencia de partidos políticos

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Cordero Avilés resuelve, con el empaque que suponen más de setecientas páginas y más de doscientas mini-biografías de profesionales con foto adjunta, una publicación un tanto ajena a los límites de una síntesis al uso, más cercana, tal vez, a un diccionario analítico de medios e informadores durante esa inmensa tragedia que fue nuestra guerra civil.

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