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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Día Internacional de los Museos

El arte que no se ve en la Casa de Colón

El museo colombino permite que los visitantes conozcan las zonas del centro en las que trabajan sus profesionales y en las que conservan o restauran las pinturas y esculturas

El conservador Jaiver Pueyo explica a los visitantes los peines en los que están depositados las obras de Botas y Ghiralda Juan Castro

Todo el mundo sabe que un museo es un lugar en el que se realizan exposiciones de arte, pero eso es solamente la punta del iceberg de un trabajo amplio, complejo y minucioso. Existe un mundo de adquisición, conservación, investigación, restauración y difusión realmente fascinante que es el grueso del trabajo de los profesionales de estos centros. Así se pudo comprobar durante el recorrido que algunos visitantes pudieron realizar en la Casa de Colón este miércoles con motivo del Día de los Museos. El conservador, Javier Pueyo, mostró las zonas a la que no tienen acceso el público y comenzó con el lugar donde están en depósito las obras de arte y que ocupan el espacio más amplio del centro.

El conservador comentó que, cuando llega una obra «se les da un nombre de registro» y se la sitúa en los llamados peines de pintura o paneles deslizantes. En este caso, Pueyo mostró en el depósito la obra El coliseo de Roma de Juan Rodríguez Botas y Ghirlanda que está en el peine 42. «Las obras están perfectamente conservadas y ubicadas, con todo relacionado con temperatura, humedad, vigilancia, control de plagas, etc.». La entrada a esta zona está totalmente prohibida y sólo se permite su acceso en un día especial como este miércoles, a quince personas como máximo, y en varios turnos. Otra zona del depósito está preparada sólo para esculturas con joyas de Luján Pérez, Plácido Fleitas o Eduardo Gregorio. «La situación de las esculturas tiene que ver con el plan de emergencias de obras de arte. Si pasa cualquier cosa tenemos que tener claro lo que tenemos que salvar primero, tanto los peines centrales en la otra zona como las obras más cercanas a las salidas, son las que primero tendríamos que salvar por importancia cultural, económico, etc.».

Aquí se conservan cuadros del Museo del Prado, grabados de Rembrandt y Goya en planeras con papeles japoneses para que estén bien conservadas, otras obras tan fascinantes como La batalla del Batán de Carlos Morón, pinturas de Yolanda Graziani. Mientras, en los diferente patios de la Casa de Colón, la técnica del museo departamento de educación cultural, Diana Fernández, trabajaba junto con veinte alumnas de TASOC del IES Pérez Galdós, una serie de actividades lúdica tan divertidas como interesantes que incluía una pequeña representación de la visita de Colón a Canarias, la historia de Beatriz de Bobadilla y la de los Reyes Católicos, con sirenas, monjas o piratas. A eso habría que unir varias pruebas sobre las rutas de Magallanes, Colón y Marco Polo, un concurso de nudos marineros, o escenificaciones de los ataques de Van der does o Amaro Pargo, y la escenificación de una batalla de dos corsarias canarias en alta mar.

Los visitantes también pudieron ver cómo es el trabajo de la restauradora Amparo Caballero en el taller de restauración donde explicó lo que le ocurre a una obra de arte cuando tras comprarla y registrarla llega cuando en mal estado. «Aquí se la estabiliza y se hace un proceso de conservación ya que el peor enemigo en Canarias es la carcoma o la termita y hay que atajarlo enseguida», señaló. De este modo, a la obra se le quita el bastidor y se queda solo con la tela. Tras curarla viene luego lo que es «la cirugía estética para exponer, que es el proceso de restauración». La restauradora exhibió el resultado una copia de una obra de Tiziano del siglo XVIII del Museo del Prado. Los visitantes concluyeron el recorrido acudiendo a la exposición temporal de las adquisiciones que ha hecho el Cabildo en los últimos tres años.

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