Letras | 34º Feria del Libro

50.000 personas cierran la Feria del Libro con éxito de ventas

El poeta y escritor Benjamín Prado vuelve con la última entrega del detective Juan Urbano en el Sáhara

Un padre pasea con sus hijas a la espera del pasacalles mientras las familias se sientan en el césped riéndose con los cuentacuentos. Los escritores acogen y firman en los puestos de las librerías mientras los lectores a los que persiguen con los ojos husmean entre los estantes. Las carpas siguen borboteando diálogos y, sin más, quedan mudas. Así terminó ayer la 34º edición de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria coincidiendo con el Día de Canarias con éxito de público y ventas que retoma el parque San Telmo con la visita de más de 200 autoresy 50.000 asistentes. 

Jorge Balbás, director de la Feria, destacó la satisfacción de las librerías con un 70% y las ventas con un 80%. En consonancia con lo comunicado por las librerías Vecindario, Archipiélago, Doramas, Libro Técnico, Canaima o Universal, entre otras, los libros canarios más vendidos se encuentra  Mujeres que brillan y El portal del Nublo. Los dos libros más vendidos de la Feria fueron Por Si las voces vuelven, de Ángel Martín, y La patria en la cartera, de Joaquím Bosch, escritores que presentaron sus libros en la Feria del Libro de la capital grancanaria. En la franja juvenil e infantil, arrasaron Mónica Morán con Maks off. Quien soy cuando nadie mira y Clodett, con Superlio y Locura con cuentos, dos escritoras que acudieron a la cita literaria.

Los gustos variados y amplios que contaron con la presencia de Curro Cañete, Matías Prats, Pilar Eyre, Clodett, Elsa López, Juan Manuel García Ramos o Cecilia Domínguez y que ayer fue rematada con el escritor y poeta Benjamín Prado, quien presentaba Todo lo carga el diablo, la última entrega del detective Juan Urbano.

El Sáhara como escenario de la nueva aventura de Benjamín Prado

Le quedan seis de diez vidas, y vuelve a ponerla en juego al intentar encontrar el documento que firmó el rey de Marruecos Hassan II cuando un soldado le perdonó la vida. Prado no creía que la leyenda que circula y dice que bajó el arma por lealtad a su monarca fuera suficiente, "si fuera historiador no podría encontrar ese archivo, pero siendo novelista, sí". El calor y la agitación social que envuelve al Sáhara son el escenario de esta novela que, además de tratar el abandono por parte de España del pueblo a partir de la Marcha Verde, pone el foco en el negocio de la venta ilegal de arena del desierto.

"Escribo novelas para aprender cosas, no solo enseñarlas, por ejemplo, el Sáhara no es el río de oro por casualidad. De las 35 empresas del Ibex español, 19 operan allí, también, hay una gran mina de fosfatos, y el tráfico de arena sirve para repoblar playas de Canarias y Andalucía o crearlas. Sin ella, no habría industria inmobiliaria, ni infraestructuras de carreteras, tampoco móviles porque necesitan silicio y resulta que es el segundo bien más escaso del planeta que no se regenera", explicó. Así, va dejando pistas para despertar conciencias.

Benjamín Prado, ayer en la Feria del Libro.

Benjamín Prado, ayer en la Feria del Libro. / ANDRES CRUZ

La carta que envió el presidente del Gobierno Pedro Sánchez al rey Mohamed VI en marzo de 2022 con un cambio decisivo en las relaciones diplomáticas habidas con respecto al Sáhara pilló desprevenido a Benjamín Prado. "Dicen que la realidad supera a la ficción, pero, en realidad, es a la ciencia ficción. Tuve que añadir algunas líneas porque parece que está hecha a propósito", confesó.

A Juan Urbano le quedan cumplir años. Esos y otros aspectos son los que refleja en el texto su hacedor para que el personaje crezca de forma orgánica con cada entrega. "Como decía Balzac, una novela es como un espejo que pasa ante la multitud. Tiene que contar la vida a quien la lea, así que habrá mínimo diez episodios sobre los os que hay que volver al pensar debido a que hay muchos prestigios intocables, instituciones santificadas y, sobre todo, muchos perdedores ocultos, Eso es injusto, hay que pasar las páginas de los libros de historia, pero no arrancarlas para dejarlas para la posteridad".