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Mire al objetivo y ‘Sonría por favor’

El Museo de la Ciencia acoge una exposición de cámara de fotos de los últimos cien años

Exposiciones “Sonría, por favor” y “Mirando al  futuro a través del objetivo” en el Elder

Juan Castro

Las Palmas de Gran Canaria

Las cámaras de fotos han sido compañeras inseparables de nuestros mejores momentos. Cada una de ellas tiene una historia que se ha grabado en su carretes. Ahora están de exposición.

Las hay de todos los modelos, colores, enfoques y precios. Son cámaras de fotos que se han utilizado durante los últimos cien años, ahora, las más novedosas no están en vitrinas, sino en nuestros bolsillos, cada uno con la suya, los móviles son su última evolución.

«Fue el boca a boca», explica Julio Artiles, comisario de la exposición Sonría, por favor, que se puede visitar hasta final del verano en el Museo de la Ciencia y la Tecnología, «entre los amigos y conocidos sobre la posibilidad de que nos cedieran las cámaras de fotos que guardaban en su casa, de sus padres, de sus herrnanos, las suyas propias para enseñar a los más jóvenes y a los nostálgicos, aquellos artilugios que dejaron plasmada nuestras vidas en pape», explica.

Como coleccionista que es que, «meterme en un rastro a buscar antigüedades o cualquier elemento que se salga de los rutinario es una pasión», para Alberto Artiles esta exposición «sólo es una pequeña muestra de lo que hay en el mundo de la fotografía, que es realmente enorme y, por supuesto, no lo hemos podido abarcar todo».

En el centro de la sala, las minuteras, las cámaras más antiguas y que necesitaban un minuto de exposición para poder grabar la imagen, pertenecientes y cedidas por la FEDAC (Fundación para el Estudio y Desarrollo de la Artesanía Canaria), del siglo XIX y en el resto de las vitrinas «cientos de ellas cedidas por sus dueños, en muchos casos muy parecidas o algunas tan reconocibles como las Polaroid», muestra Julio Artiles, que considera que lo más importante y curioso de esta exposición «es enseñar a los más jóvenes, porque ellos ya ni siquiera saben cómo poner un carrete y porque son los elementos más apreciados para conservar la memoria de nuestras vidas, porque siempre estuvieron presentes y captaron los acontecimientos fundamentales de las familias que no las han cedido».

En la sala del Museo de la Ciencia «hay cámaras profesionales hasta de usar y tirar, algunas muy especiales, como con sonido u otra con unos prismáticos que fotografiaba lo que enfocaba, no me preguntes para que se usaba», bromea el comisario de la muestra.

La pretensión de esta iniciativa también quiere traer aparejada «hacer unos talleres con los visitantes que «pueda impartir un profesional de la fotografía para que enseñe técnicas y formas de manejar la mayoría de estas cámaras», explica Artiles.

Confiesa abiertamente ser «un amante del coleccionismo, entre mi casa y un almacén tengo guardado todo aquello que he ido coleccionando a través de los años , casi todo lo antiguo me gusta y voy cambiando la decoración de mi casa, dependiendo de lo que quiera ver y disfrutar durante un tiempo».

Alberto Artiles asegura que «lo mío siempre han sido más las fotos, coleccionar esos momentos que quedan grabados a través de una cámara de fotos pero cuando vi que tenía tanta colaboración de las personas a las que llamaba para que me cedieran sus aparatos, esta idea me pareció fantástica y por eso ahora estamos aquí, en esta sala del Museo de la Ciencia y la Tecnología».

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