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ENTREVISTA

Javier Cámara: “Hay muchas cosas de las que no se puede hablar si no lo haces con humor”

El actor explica que “esta profesión es muy compleja, no deja de sorprenderte; hay que estudiar todos los días y siempre estás en proceso de aprendizaje”

Javier Cámara, tras la barra de un bar en una escena de la obra teatral “Los farsantes”. Pablo Ramos

Se muestra “encantado” con que Zamora sea la ciudad elegida para el inicio de la gira de “Los farsantes”, tras su éxito en Madrid. Será este sábado 8 de octubre (20.30 horas) cuando Javier Cámara se suba al escenario del Principal para sumergirse en las raíces de su profesión, ya que confiesa que hacer teatro era su meta cuando comenzó a estudiar Arte Dramático.

Llega a Zamora con “Los farsantes” y se agotan las entradas en poco tiempo, ¿eso es una responsabilidad extra para un actor?

Que esté el teatro lleno no es una responsabilidad, sino un placer enorme, sobre todo haciendo comedia, como es esta función, donde la gente se va a divertir. Necesitamos que los teatros se llenen y yo estoy feliz de saber que empezamos la gira tal y como la acabamos en Madrid, donde llenamos todos los días. Creo que esta gira, sinceramente, es demasiado corta, tendríamos que estar rodando con ella más tiempo, sobre todo porque viene con la firma de Pablo Remón, un hombre de gran talento, Premio Nacional de Literatura Dramática. Si en Zamora se han agotado tan pronto las entradas, deberíamos hacer por lo menos dos funciones más (risas).

¿Esta buena acogida significa también que el teatro se ha recuperado al 100% tras la pandemia?

Es la primera gira que voy a hacer en casi doce años, ya que me he estado dedicando muchísimo a la televisión o al cine, pero creo que no debemos lanzar las campanas al vuelo todavía, sino estar muy atentos con la cultura, el teatro y el cine, la danzan y el resto de los espectáculos, porque hay que cuidarlos muchísimo. Lo que sí que está claro es que la gente está deseando ver buenos espectáculos, que los teatros se llenan cuando se hacen unas buenas campañas. En la actualidad hay un momento teatral buenísimo, con unos autores brillantes que están realizando un montón de funciones. Tenemos que estar muy contentos en ese sentido y después hay que cuidar mucho nuestra infraestructura teatral y cultural que, aunque parezca que no, es muy frágil.

Una escena de "Los farsantes", con Javier Cámara (izquierda). LUZ SORIA

Personalmente, ¿ha sido un regalo volver a pisar un escenario?

Hacía muchísimo tiempo que quería volver al teatro, pero hay que dedicarle un espacio tan importante como el que le dedicas al cine o a la televisión. Ahora mismo estar rodando la segunda temporada de “Rapa” y estar a la vez los fines de semana yéndome de gira por España no me hace disfrutar plenamente de este proceso como se merece. Cada cosa requiere su espacio y, sobre todo, cuando tienes la oportunidad de tener estos compañeros y este texto tan bonito.

Que esté el teatro lleno no es una responsabilidad para el actor, sino un placer enorme

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¿Qué destacaría del texto de “Los farsantes”?

Pablo Remón me parece de un talento impresionante, exponente de una parte de teatro más popular que engarza con otros autores contemporáneos como Alfredo Sanzón, que no quitan el ojo en respetar al público, sin tratarlo desde lo alto de un escenario, sino bajando a su nivel y haciéndolo partícipe de la historia. “Los farsantes” es un claro ejemplo de ello. En la obra se habla de cine, de televisión, de cosas que la gente va a entender y disfrutar, consiguiendo un engranaje teatral precioso, en el que el director nos mete a todos en la vida de estos personajes que están en el fondo intentado vivir, comprenderse, cumplir sus sueños o aceptar que nunca los van a alcanzar. En definitiva, cosas que nos pasan a todos.

Y como actor, ¿qué le aporta estar sobre el escenario y acercarse al público?

Eso es pura magia. Cuando empecé en esta profesión y soñaba con ser actor, solo quería serlo de teatro. Nunca pensé que iba a hacer cine o televisión. De hecho, en mi generación estas posiciones eran las más alejadas. Yo soñaba con entrar en una compañía teatral, ir medrando paso a paso y hacer personajes pequeños, un poco al estilo medieval. Tenía esa idea de lo que suponía ser actor, así que estos pequeños permisos que me hago a mí mismo son regalos mágicos que me cuesta mucho elegir. Al teatro lo respeto un poco más que al resto, necesito dedicarle tiempo con los ensayos y salir de gira. Para ello, tienes que estar afinado, como una espada o un instrumento musical. En cine o televisión puedes tener un día más flojo, pero no en el teatro no te lo puedes permitir. En esta obra son dos horas y media donde ninguno de los cuatro actores salimos del escenario y es un auténtico ensamblaje, así que tienes que estar muy preparado, con el ritmo de ese viaje y de los compañeros, de la gira. Además, uno tiene que saber con quién se monta en ese viaje y, esta vez, con este gran elenco, se me hacía imposible decir que a esa compañía.

Javier Cámara (derecha) durante la presentación de los nominados a los Goya. LUZ SORIA

“Los farsantes” habla de dos territorios que conoce bien, el cine y el teatro. ¿Es más sencillo así meterse en el personaje?

A mí no me resulta nada fácil, esta profesión es muy complicada, muy compleja, hay que estudiar todos los días, estar todo el rato en proceso de aprendizaje. Cada día te sorprende y eso es también lo maravilloso de esta profesión. Estoy deseando testar el público de Zamora. Me apetece mucho volver a esa ciudad, en la que estuve hace muchos años también con teatro, y me gusta la idea de arrancar la gira allí.

Estar sobre el escenario y poder acercarme al público para mí es pura magia

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Uno de los últimos personajes en cuya piel se ha metido ha sido el de Juan Carrasco. ¿Cómo sienta hacer sátira política que refleja la realidad de una parte de la gente que llega al poder en España?

Hay muchas cosas de las que no se puede hablar si no lo haces con humor. Creo que la política de este país los últimos años ha dado muestras de una imaginación desbordante. La serie de “Vota Juan” ha querido mostrar una pequeña parte, porque es verdad que la realidad nos abrumaba con peores políticos, con peores estrategias y con zafiedades varias y constantes. Con “Venga Juan” no podíamos seguir la realidad, porque era demasiado desbordante, pero queríamos contar la historia de este político corrupto y poner un poco un espejo delante de algunos políticos. No de todos, porque si no, no estaríamos haciendo giras de teatro. Pero hay una caterva por ahí que queda muy reflejada en esta serie.

¿Se divirtió en este trabajo, a pesar de todo?

Nos lo pasamos muy bien y tenemos que confesar que nos enamoramos del personaje de Juan Carrasco. Guionistas y actores lo defendimos a muerte, adorábamos a este espécimen tan picaresco, tan español y tan deleznable.

Un amor que compartía el público, teniendo en cuenta que la serie de alargó tres temporadas.

El público también lo quería, le daba vergüenza verlo, pero también le tomó como cierto cariño, si es que se puede tomar cariño a un ser así (risas).

Conocido por el gran público con “7 vidas”, no se encasilló en la comedia. ¿Se puede considerar un triunfo personal?

A mí la comedia y la televisión me gustan mucho. Parece que cuando llegas al cine no vas a volver a la televisión o que si estás en el teatro va a ser complicado que te llamen del cine. Pero somos actores muy versátiles y, en el fondo, con esta fragilidad que hemos tenido en el sistema, has tenido que aprender a hacer de todo y estar preparado para que te llamen de cualquier lado. Yo me he sentido muy bien en todos los sitios en los que me han llamado, porque siempre ha supuesto o bien un reto o, cuando vuelves a lugares más conocidos, te has dado cuenta de que de nada sirve la experiencia, que cada proyecto es muy distinto.

¿Qué opina del trabajo actual que hacen los guionistas con las series de televisión?

Los guionistas son ahora mismo parte del estrellato cinematográfico y televisivo y son además los que llevan la sartén por el mango, se están exprimiendo para escribir cosas fantásticas y en este sentido creo que “Rapa” es un buen ejemplo.

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