Arte | La mayor venta de una obra de un maestro mundial del surrealismo

Una pieza ‘deseada’ por Canarias

Poco se sabe aún de la identidad del nuevo propietario de ‘La máquina de coser electrosexual’, pero si esta cayó en manos de un museo, el adiós puede ser definitivo

Óscar Domínguez (1906, San Cristóbal de La Laguna; 1957, París). | | LP/DLP

Óscar Domínguez (1906, San Cristóbal de La Laguna; 1957, París). | | LP/DLP / Jorge Dávila

La de ayer era una gran oportunidad para que la obra más icónica de Óscar Domínguez regresara a la Isla 87 años después de exhibirse por primera vez en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Esa opción se diluyó en un puñado de minutos. ‘La máquina de coser electrosexual’ (1934-1935) pasó de un precio de salida de 1.834.320 euros a los 5.245.359 en un abrir y cerrar de ojos: una cifra inasumible para el Cabildo de Tenerife.

Christie’s nunca revela la identidad de sus clientes. Todas sus operaciones vienen envueltas en un anonimato oficial que solo puede romper el comprador, es decir, si el Cabildo de Tenerife se hubiera llevado el gato al agua obteniendo la propiedad de La máquina de coser electrosexual (1934-1935) de Óscar Domínguez ahora mismo estaríamos esperando un comunicado oficial. Si no hay noticias en las próximas horas, ese silencio significaría que la obra ha sido comprada por un museo o fundación  [su incorporación al catálogo será anunciada] o que ha vuelto a caer en las manos de un coleccionista de arte.

Oportunidad histórica

No todos los días sale a subasta la pieza más definitoria de un artista. La de ayer era una fecha propicia para hacerse con la piedra angular de Óscar Domínguez y el Cabildo de Tenerife lo sabía. Hace 15 años La máquina de coser electrosexual se vino a Tenerife. Christie’s tampoco reveló entonces la identidad de la persona que pagó un millón y medio de libras por un óleo sobre lienzo que terminó en manos del abogado tinerfeño Miguel Cabrera Pérez- Camacho. Bueno, en realidad, este firmó un contrato de préstamo con la dirección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, donde estuvo entre 2008 y 2012. Pérez-Camacho volvió a contactar con la dirección de Christie’s en 2013 para organizar una nueva subasta. El remate de esta operación ascendió a 2.452.792 euros. La de ayer era una ocasión inmejorable para adquirir un tesoro cultural que pudo alejarse definitivamente de la Isla, si la puja cayó del lado de un museo o fundación, o momentáneamente, en el caso de que el cheque lo haya extendido un particular: lo normal es que la pintura forme parte de los tesoros de una familia hasta que esta se revaloriza y se reabre el debate sobre una posible subasta. Este compás de espera puede ser interminable.

Un reclamo internacional

La opción de pujar por La máquina de coser electrosexual no tiene nada que ver con el estudio de mercado que se hizo con el objeto de abrir un museo de Auguste Rodin en la capital tinerfeña, pero tener la titularidad de la obra bandera de Óscar Domínguez daría un gran impulso al museo dedicado a una de las figuras más internacionales del surrealismo. Tener los certificados de propiedad de un cuadro de este calado pondría a TEA Tenerife Espacio de las Artes en la misma división que el MoMa de Nueva York, el Centro Pompidou de París o el Reina Sofía de Madrid [los tres espacios cuentan con obras del tinerfeño]. El universo de las exposiciones funciona como unos vasos comunicantes y se estila mucho la estrategia tú me prestas este cuatro y yo te mando este otro. Sobra decir que las operaciones serían más importantes conforme aumente el prestigio de los cuadros que se pongan sobre la mesa de una negociación, es decir, si tiramos de un símil futbolístico fácil de entender, es como si el Real Madrid le pidiera prestado al Manchester City al noruego Erling Haaland a cambio de Mariano. Si esa situación se diera el jeque Sheikh Mansour se moriría de risa.

De Westerdahl a Cabrera Pérez-Camacho

El pintor, crítico de arte y escritor Eduardo Westerdahl y Oramas (1902-1983 ) fue el primer dueño de La máquina de coser electrosexual. El pintor ya no residía en la Isla, pero el cuadro se quedó en casa y llegó a ser expuesto en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife (1936). Esa fue la primera vez que se exhibió: en los últimos 88 años se ha podido ver en 25 centros artísticos de España (10), Suecia (4), Alemania (3), Francia (3), Austria (1), Israel (1), Italia (1), Reino Unido (1) y Suiza (1). En la nómina de escalas españolas hay tres en el Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas y dos en Tenerife, la ya comentada del Círculo de Bellas Artes (1936) y otra en el Centro de Arte La Granja (abril-mayo 1996). Westerdahl vendió a finales de los 60 el cuadro a una galería de París [André François Petit]. Años antes de la muerte de Franco La máquina de coser electrosexual volvió a España en una operación anónima liderada por la Galería Biosca de Madrid. El inversor Bartolomé March Servera, hijo del banquero Juan March, se convirtió en el cuarto propietario de una obra que terminó, una vez más, en un catálogo de subastas de Christie’s. El quinto comprador volvió a ser canario y pagó un millón y medio de libras [Miguel Cabrera Pérez-Camacho] y fue suya durante casi cinco años, ya que en 2013 la casa de subastas de la capital británica [Londres, 8 King St, St. James’s] volvió a cerrar una venta anónima que ayer escribió su último capítulo con una operación de 5.245.359 euros, el precio más alto que se ha pagado por un cuadro de Óscar Domínguez. La identidad del nuevo propietario aún es un misterio.

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