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Ópera

'Aida' regresa en pleno esplendor al Teatro Pérez Galdós después de 30 años

La ópera verdiana cuenta con un reparto encabezado por los cantantes María José Siri, Sergio Escobar y Judit Kutasi | La obra reúne a más de 200 personas los días 14, 16 y 18 de marzo

56ª Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria -Alfredo Kraus 2023

56ª Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria -Alfredo Kraus 2023 M. L. C.

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56ª Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria -Alfredo Kraus 2023 Carla Rivero

Aida regresa por la puerta grande al Teatro Pérez Galdós con un elenco que ha sumado el beneplácito de la crítica internacional para una de las partituras insignes de Verdi. Las pasiones y miserias del trío protagonista, encarnado por la soprano María José Siri, el tenor Sergio Escobar y la mezzosoparno Judit Kutasi, incendiarán la escena bajo la dirección del maestro José Miguel Pérez Sierra que, feliz de volver a formar parte de la producción canaria, destaca la grandeza e intimidad de una obra que "lleva en la sangre". El telón volverá a subirse el próximo martes 14, jueves 16 y sábado 18 a las 20.00 horas con el segundo título de la 56º temporada, después de treinta años a la espera del instante perfecto.

La ópera de finales del siglo XIX, una de las más representadas del repertorio verdiano con libreto de Antonio Ghislanzoni, cuenta en cuatro actos el amor imposible entre Aida, princesa etíope esclavizada por el ejército de Egipto, y Radamés, joven capitán que ha de debatirse entre su deber para con el faraón y su heredera Amneris, quien lo ama en secreto, y la irrefrenable atracción que siente por la joven apresada. La proyección es una de las "más comprometidas y difíciles del equipo de ACO", destacó Ulises Jaén, director artístico, con la que completan el ciclo del compositor italiano tras Don Carlo y La fuerza del destino al superar la pandemia. Además, gracias a la confección de los decorados por parte del equipo local, adelanta que será en un futuro más fácil realizar las reposiciones con un menor coste dada la inversión que han hecho para la ocasión, en el que hay "una labor importante para sacar adelante el talento de aquí".

Con 200 personas sobre el escenario, el encargo de los Amigos Canarios de la Ópera contará con el cuerpo sonoro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, "que vive un momento extraordinario", reconoció el maestro madrileño, a la que conoce bien tras varios encargos, entre ellos, Turandot de Puccini, que lo puso en la senda de Aida. Las voces del pueblo serán las del Coro de la OFGC junto al Coro del Festival de Ópera, al que se unirá el cuerpo de bailarines de la compañía de danza Natalia Medina. El teatro será uno en las tres horas y media que dura el espectáculo, con el alma en vilo para la ejecución de actos tan emblemáticos como la Marcha triunfal o los dúos entregados de los cantantes.

Esa dinámica, tan convulsa, es para el director de escena Daniele Piscopo "una locura total". El italiano asumió el reto hace apenas unos meses debido a la baja de Giulio Ciabatti con la directriz de plantear una organización que exige "mucha precisión y disciplina". La representación, ideada para espacios amplios como la Arena de Verona, aprovecha al milímetro las tablas del Teatro Pérez Galdós que, con reforma mediante, brillará con una escenografía "ágil y preciosa" de Italo Grassi que, lejos de recrear la opulencia egipcia, hará un tratamiento preciosista aunque siempre fiel a la idea original con la que partió el estreno de 1871.

Reunión de intérpretes de renombre

El director de orquesta José Miguel Pérez Sierra destaca la madurez plena de Verdi en Aida, "en ella, hay tres Verdi en uno", en una época alejada de sus primeras experimentaciones que le valieron el aplauso unánime por sus títulos más conocidos y, también, cercana a la evolución que experimentó al final de su carrera con Otelo o Falstaff. La "grandiosa e intimista" orquestación pide equilibrios constantes y, siendo su primera vez frente a ella, una función de liderazgo que entronca con una de sus máximas como conductor: "La vocación de servicio, más cuando 200 personas me necesitan". Esta obra "integral", en la que hay un traslado fiel al libreto e incluye los pases de ballet, tiene un significado especial para el músico, pues recoge el testigo de su maestro Lorin Maazel y cierra el ciclo con la ciudad grancanaria luego de haber representado El elixir de amor de Donizetti antes del confinamiento.

Aida, con una ingente cantidad de grabaciones y proyecciones de máxima calidad, es un reto para cualquier intérprete que decida incluirla en su repertorio. El estreno actual viene precedido de cuatro entregas anteriores que tuvieron su origen en el año 1970, en la cual se reunieron a Carla Ferrario, Pedro Lavirgen y Montserrat Aparici en el Pérez Galdós. Más tarde, en 1974 y 1983 volvería a sonar piezas como O, terraaddio y la última vez sería en 1990, en la que aparecieron Maria Chiari, Nicola Martinucci y Fiorenza Cossotto. Entre sonrisas cómplices, el elenco invitado reveló la admiración que sentía por las antiguas producciones y la responsabilidad de encarnar ahora estos papeles que han pervivido a lo largo de los siglos como una epopeya de la existencia humana y su redención ante el carácter implacable del destino.

La soprano uruguaya María José Siri y la mezzosoprona rumana-húngara Judit Kutasi ya han enfrentado la disputa del amor no correspondido entre Aida y Amneris en Italia, por lo que mostraron su alegría al reencontrarse en tierras canarias. Los roles, reconocibles para cualquier melómano y, por ello, más exigentes en su estudio, son fuente de inspiración para el toledano Sergio Escobar, quien aún respira los vapores de un Don Carlo inolvidable, "va desde el tenor heroico a dúos románticos que conlleva una variedad de registro", explicó. A su lado, el barítono mongol Ariunbaatar Ganbaatar, el único que debuta en esta ocasión en la 56º temporada, pisa por fin Europa occidental chapurreando algo de ruso, pero feliz de estar en la capital. Una fuerza conjunta de la que se espera un estreno único.

Esta es la revancha de la uruguaya María José Siri. El año pasado tuvo que cancelar su aparición en Manon Lescaut a causa de una traqueitis, pero qué mejor manera de volver al templo operístico que encarnando a Aida. La conoce, la controla, en sus párpados recorre las notas que luego traslada a sus cuerdas vocales con 26 producciones a sus espaldas y 150 funciones, aunque asegura que cada vez es única. La aclamada intérprete, reconocida por sus heroínas verdianas y puccinianas, rememora cómo a principios de su carrera como soprano se acercó con cierto estupor a la obra a través de sus manos de pianista. Así la estudió hasta que se sintió segura para darle vida. Más adelante, en 2002, le propusieron interpretarla y pudo con ella, a pesar de que "era demasiado y fui inconsciente". Ante la presión a la que sometió a su voz decidió no volver a interpretarla durante los siguientes seis años, momento en el que se vio capaz de enfrentarla con una técnica depurada. Gracias a su control artístico, ha reinterpretado el papel en multitud de ocasiones, sin que deje de sorprenderla. Por ello, se asombra cuando en la noche tras caer el telón vuelve a sentir el aplauso del público.

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