Fotografía
Los dramas reales de Ucrania
El Cuyás acoge la muestra ‘Tenemos que vivir’ con los relatos y las imágenes de las viudas de los soldados ucranianos muertos por defender su país ante la invasión rusa

Andrés Cruz
Una oportunidad para conocer el verdadero dramatismo de la invasión rusa a Ucrania. Es la muestra ‘Tenemos que vivir’, que acoge el teatro Cuyás, y en la que las viudas de los soldados fallecidos en el campo de batalla cuentan cómo eran sus vidas antes y después de la guerra, acompañadas por impresionantes fotografías. Veinte historias reales, personas de carne y hueso, en contraste con la frialdad de las noticias.
Nos hemos acostumbrado a que las noticias que nos llegan sobre la invasión rusa a Ucrania sean frías y superficiales. Unas veces se trata de cifras de muertos, heridos o desplazados. Y otras de noticias de avances o retrocesos de las tropas en determinadas zonas del conflicto. Pero lo más importante, las consecuencias reales en la población civil, el drama en las personas, sale pocas veces a relucir.
Pues bien, una manera de conocer cómo esta guerra ha diezmado de forma trágica a la población de dicho país del este europeo es asistiendo a la muestra fotográfica Tenemos que vivir que se expone en los pasillos de la primera planta del edificio anexo al teatro Cuyás.
La muestra, que puede visitarse hasta el próximo 22 de mayo, de lunes a viernes, y entre las 9.00 a 13.00 horas, refleja más concretamente el drama que la megalomanía imperial de Putin ha provocado en la población femenina, a través de 20 historias en las que aparecen imágenes de otras tantas mujeres antes y después de la guerra acompañadas de un texto escrito por las viudas explicando la situación de cada una de ellas.
La iniciativa, que está organizada por la Fundación Tenemos Que Vivir y la Asociación de Ucranianos en Canarias Dos Tierras Dos Soles, presididas respectivamente por Tetyana Bondareva Vatsenko y Olesya Lylak Chyzhovych, pretende recaudar fondos para mujeres víctimas de este conflicto armado así como para sus hijos e hijas. A la muestra acudieron el diputado del Común, Rafael Yanes Mesa, y la consejera de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Guacimara Medina, además de la periodista Nadia Jiménez que habló de su libro Ucrania sin cielo en el que cuenta historia particulares del conflicto en relatos concretos.
Así, y a través de dichas imágenes, el espectador puede comprobar en esta exposición lo que ha supuesto para estas mujeres pasar de la comodidad del hogar al frío del campo de batalla, las terribles consecuencias provocadas por la desaparición o la pérdida del padre y del hijo que esperan, el modo en el que la soledad y el recuerdo solo son mitigados por un retrato al que se aferran o cómo se enfrentan a la desesperación por la falta de noticias desde el frente.
Tetiana Vatsenko creó desde Canarias una fundación de la que ya forman parte 1.500 mujeres ucranianas
La propia Olesya Lylak Chyzhovych presentó el acto señalando de «cuando observamos con detenimiento estas fotografías, que siquiera son un atisbo de la grotesca realidad que otros muchos pueblos sufren y han sufrido, deberíamos afligirnos ante tantas historias de vidas truncadas, llenas de desvelos y esperanzas, de sacrificios y generosidad, de ilusión en todo caso». Por su parte, la vicepresidenta de la asociación, Yana Lysenko, leyó un manifiesto en el que recordaba que Ucrania se debate en una guerra por las libertades que los Derechos Humanos significan. «Europa es consciente del deterioro social que supone esta guerra, y desde Canarias, quienes suscribamos este manifiesto, queremos expresar nuestra determinación y voluntad hacia la búsqueda de la Paz», subrayó.
También se contó con la presencia de una de las protagonistas del drama que reside en Canarias. Es el caso de Tetiana Vatsenko-Bondareva que asistió a la acto de ayer para contar cómo su marido, al igual que el presidente Zelensky, era un actor de doblaje, pero que falleció dos meses después de ir a la guerra. Los dos estaban juntos desde los 15 años. «La necesidad que tenía era huir, de mi tierra, de la situación que tenía», señaló. Empieza a ir de un país a otro y no encontraba la paz, pero como necesitaba un refugio, decidió venir al lugar que más le ilusionaba. Y ella, estando en Gran Canaria, fue la que registró la fundación de la asociación que hoy en día cuenta con 1.500 mujeres viudas de Ucrania, que ayudan a los niños o mujeres, recaudando fondos para mandar medicinas.
Otro caso lo representa Natalia Kirkach-Antonenko cuyo embarazo estuvo jalonado de crisis que sobrevenían al mismo tiempo que se recrudecían las batallas. «Él murió en la batalla el nueve de noviembre. Sus últimas palabras fueron sobre mí y nuestro bebé, y que realmente quería vivir para estar con nosotros cerca», señala.
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