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Entrevista | Andrés Calamaro Músico

Andrés Calamaro: «No soy de la clase de hombres que lloran»

"Vivo sin ninguna clase de lujos, no tengo coche ni relojes, no me interesa viajar ni irme de vacaciones", asegura el músico argentino

El artista ha protagonizado un polémico momento en su concierto de Tenerife: "Que te vote Txapote"

Esta fue la anécdota que dejó Calamaro en uno de sus conciertos en Canarias

LP/DLP

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

El músico y compositor Andrés Calamaro (Argentina, 1961) está de gira. Tras actuar en Gran Canaria el jueves 19 de julio y en Tenerife el sábado 22 de julio, continúa sus actuaciones por toda España.

Sobre las giras espera placer de ellas, o más bien son un compromiso. Los compromisos a veces cuestan. ¿Le pasa?

Placer y compromiso en una sola frase suena a la consagración de este oficio. Soy músico hace muchos años, acceder a giras duras es un privilegio además de un compromiso. 

Está inmerso ahora en un proyecto de podcast que lleva por título Ni chivatos ni membrillos, podcast al que defines como un «patio cultural ambicioso». Ha comentado que el título es «código de rockeros y marginales, bandidos y librepensadores». ¿Qué es para usted un librepensador? 

Un racionalista, un dogmático inverso.. 

Ha reflexionado en alguna entrevista sobre cómo las críticas han sido reemplazadas por las «cancelaciones». ¿Cree que estamos en una sociedad que cancela con demasiada facilidad? ¿No ha sido así siempre? 

No se si haya sido así siempre, ya veremos cuando instales campos de concentración para cancelados. Estas campañas de indiferencia agresiva combinan interesantes dosis de ingenuidad y cinismo. 

¿Qué es lo que más está disfrutando del formato podcast? Ha dicho en alguna entrevista que antes de empezar este proyecto, no había escuchado ninguno. ¿Lo hace ahora?

Sigo sin escucharlos. Creo que hay mas podcast que personas. 

Al preguntarte si ha llorado por Maradona, ha respondido que no sabe llorar. ¿Cómo se descarga, entonces, de determinadas emociones, además de con la música?

A las emociones hay que templarlas, está bien emocionarse en el cine pero no es algo para ir exhibiendo. Tampoco vuelco mis emociones en la música, no es algo indispensable para…, la música.  No soy de la clase de hombres que lloran. Lo prefiero así.

En otra entrevista reciente ha dicho que «España destrata a sus artistas con indiferencia e impuestos». ¿Así es como se ha sentido estos años? ¿Cree que la situación cambiará en algún momento?

Es la frase final del libro de Manuel Chaves Nogales, el de Martinez, el bailarín que emigra a Rusia apenas antes de la revolución bolchevique. No es personal, nadie me prometió nada y soy agradecido con España. Tampoco tiene que ser mi experiencia personal para ser cierto.

Entre los artistas emergentes que le gustan especialmente, ha destacado al argentino Dillom. ¿Por qué? Además de por lo de compatriota… 

No soy un estudioso de la música «emergente» ni un oyente contemporáneo. No me parece del todo posible escuchar mucha música mientras estamos manipulando la nuestra propia y eso es casi siempre. Como oyente soy cosmopolita, escucho cantores de Jerez y de Ponce, Puerto Rico.

¿Algún artista español emergente que lo inspire o con el que le gustaría colaborar? Como ya hizo en su momento con C Tangana…

Creo que prefiero artistas sumergidos que emergentes. Cuando no estamos de gira, estoy bastante abierto a colaborar con otros intérpretes si me llaman. Por lo general celebro la música de mis compañeros de profesión, no quiero ir señalando lo que no me ha gustado, tampoco escucho música si no me agrada. 

«El rock no se ha aburguesado, pero yo sí». Estas declaraciones la hacía el pasado mes de marzo. ¿En qué sentido piensa que se ha aburguesado? ¿Cree que es algo que nos pasa a todos con los años?

Es una broma para restarle importancia al tópico del status corporativo del mundo del espectáculo. Soy músico sudamericano, no provengo de la burguesía ni de la clase obrera. Vivo sin ninguna clase de lujos, no tengo coche ni relojes, no me interesa viajar ni irme de vacaciones. Me alcanza con no madrugar para trabajar ocho horas y volver a casa en el transporte público, es mi principal privilegio. Es casi imposible que un músico llegue a viejo con fortuna. Ya quisiera yo.

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