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Cómic

Pepe Monagas, el pícaro canario

‘Los cuentos famosos de Pepe Monagas’ recoge en viñetas la esencia del popular personaje de Pancho Guerra, un canarión que sabe salir airoso de múltiples enredos

Una viñeta del cuento ‘De buena madera’ donde Pepe Monagas acude a un funeral. | | ANTONIO CERPA

Una viñeta del cuento ‘De buena madera’ donde Pepe Monagas acude a un funeral. | | ANTONIO CERPA / Alberto García Saleh

las palmas de gran canaria

La Fundación Canaria Pancho Guerra publica el cómic de Antonio Cerpa ‘Los cuentos famosos de Pepe Monagas’. Se trata de una versión coloreada y ampliada de las tiras publicadas en los ochenta y que plasman la esencia de uno de los personajes más populares de la literatura canaria reflejando una manera de hablar y sentir propias de una época rural pero que se ha ido refugiando en pueblos y barrios de las Islas.

La fundación canaria Pancho Guerra publica con gran acierto Los cuentos famosos de Pepe Monagas, un cómic realizado por el artista Antonio Cerpa, adaptando la obra del inolvidable escritor Francisco Guerra Navarro, procedente de Tunte, San Bartolomé de Tirajana. Destacado autor en cualquier género, el grancanario tuvo la buena idea de recoger el habla y el proceder popular de la década de los 40 del siglo XX en una serie de cuentos, inventando un personaje, Pepe Monagas, y dándole el alma necesaria para transmitirnos de manera cómica y entretenida toda una cultura e idiosincrasia.

Viñeta de la historia ‘Perdices en fresquito’durante una visita del personaje a la Vega de San Mateo. | | A. C.

Viñeta de la historia ‘Perdices en fresquito’durante una visita del personaje a la Vega de San Mateo. | | A. C. / Alberto García Saleh

Los cuentos de Pepe Monagas aparecieron semanalmente en el Diario de Las Palmas donde Pancho Guerra recopiló durante su vida expresiones populares del habla canaria, que concretaba en forma de fichas. Pepe Monagas es un personaje de ficción, un canarión que va de aventura en aventura en la geografía canaria. Alguien poco dado al trabajo, pero al estar casado con Soleá y tener que sacar el hogar adelante, usa su ingenio, que le sobra, para ir sobreviviendo al día, sin agobiarse, tranquilo, sin preocuparse en exceso por el futuro. Es inevitable recordar la figura del pícaro, listo, espabilado, tramposo y sinvergüenzas que tan buenas obras ha dado en la literatura española.

Otra viñeta de la historia ‘El recado’ que narra el día en que Pepe Monagas fue a comunicar una muerte a Valsequillo. | | A. C.

Otra viñeta de la historia ‘El recado’ que narra el día en que Pepe Monagas fue a comunicar una muerte a Valsequillo. | | A. C. / Alberto García Saleh

Lo importante es salir airoso de los enredos en que se mete, a ser posible con unos duros en el bolsillo que llevar a Soleá y unos rones de balde en el buche que hagan más llevadero su día a día. Sus armas son la socarronería, el hablar mucho o dejar que el otro hable, para enredar con inteligencia y terminar con éxito su aventura. Como vemos el botín es modesto, unos pizcos de ron, unos duros por hacer un mandado, un sablazo a un choni, comprar de fiado siendo insolvente y el más importante, salirse siempre con la suya y tener la última palabra.

Pepe Monagas, el pícaro canario

Pepe Monagas, el pícaro canario / Alberto García Saleh

Es de una época en que lo rural tenía mucho peso en la sociedad y es ahí, visto con el tiempo, donde se obra el milagro, porque Pepe Monagas actúa como una cápsula del tiempo y nos recuerda unas maneras de ser, de hablar, sentir, unas aspiraciones, deseos, anhelos, una manera de estar en la vida que poco a poco se va refugiando en barrios populares y pueblos. José Castellano Santana, popularmente Pepe Castellano, fue el actor que acabó por dar presencia física al personaje. Un hombre ancho, con barriga, ojos chispeantes llenos de inteligencia, nariz chata, buen bigote. Siempre con su cachorro en la cabeza, el chaleco, la faja, el traje y los zapatos desgastados y el naife en la cintura. Se solía sentar a contar sus cuentos, pero no erguido, más bien como con forma de saco de papas. Poseía una magnética y ronera voz más el don de la oratoria, hablando despacito pero mucho, dicen que disfrutaba contando, quizás esa pasión fue la clave de su éxito.

El personaje usa todo su ingenio para lograr ir sobreviviendo en el día a día, sin preocuparse demasiado por el futuro

Antonio Cerpa, dibujero y artista, es el encargado de darle forma gráfica a Pepe Monagas en los ochenta y decide que debe tener el mismo aspecto que Pepe Castellano. El dibujante reconoce una formación autodidacta y la influencia de Bruguera, Will Eisner, y de Carlos Giménez. También siente admiración por el pintor Alberto Manrique de Lara, y las perspectivas urbanas desde ángulos inesperados traen un recuerdo de este pintor. Los exteriores, que suele usar como preámbulo o fin de la historieta, con la arquitectura local de fondo son bellos, sencillos y expresivos. La acción suele transcurrir en interiores, casas, bares o tiendas de ultramarinos. También se nota la cercanía con los pintores costumbristas Santiago Santana, Felo Monzón, Antonio Padrón, mas el creador de Cho-Juaá, Eduardo Millares Sal.

En esta primera edición, de noviembre del 2023, no se han limitado a colorear con una alegre paleta las páginas que se editaron en blanco y negro, aportando una nueva adaptación y alguna nueva ilustración. El resultado es redondo, un comic divertido, que nos invita a vivir la vida sin prisas, a mirar el futuro sin temores, disfrutando la anécdota del día a día, que hace que lo cotidiano se convierta en toda una aventura, sin hacer grandes planes de futuro.

Un testimonio de una cultura, una forma de vida y de actuar.

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