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Artes escénicas

‘La casa del perro’: un movimiento cultural y creativo desde el salón del hogar

José Carlos Campos y Manuel Gómez Ruiz inauguran un espacio íntimo y particular para todo tipo de artistas

El actor José Carlos Campos en 'Juegos con cicuta'.

El actor José Carlos Campos en 'Juegos con cicuta'. / LP/DLP

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

«Juegos con cicuta versión salón. Más cerca, más viejo, más perro». Con este texto anunció el actor José Carlos Campos el pasado 6 de febrero en su cuenta de Instagram uno de los primeros encuentros de un nuevo movimiento cultural y creativo: La casa del perro. Un movimiento que tiene una particularidad muy clara:se ubica en el salón de su casa, espacio que comparte con el también artista Manuel Gómez Ruiz.

«Nos hemos inventado este palabro, ‘salonistas’, inspirado en el término francés salonières, que eran mujeres ilustradas de la Francia prerrevolucionaria que hicieron de los salones de su casa un lugar de encuentro para la cultura y el arte. Ellas, artífices en la sombra de la Ilustración son nuestro referente», explica la pareja.

En esta línea, surge lo que se puede denominar como un nuevo espacio de encuentro de artistas donde las veladas improvisadas están a la orden del día. «Escritores, pintores, músicos, compositores, actores, gente de mal vivir y simpatizante de la bohemia (risas) buscamos un rinconcito de expresión, sin presión comercial, ni objetivos impuestos, donde sea el arte un fin en sí mismo», aclaran Gómez Ruiz y Campos.

En una escena cultural a la que cada vez se suman más espacios (como el Buenos Aires Jazz Café, que abrió sus puertas el pasado 13 de diciembre en el barrio de Vegueta), ambos apuestan por un lugar en el que poder hacer espectáculos más íntimos. En sus palabras, el surgimiento de este tipo de iniciativas es muy común en Centroeuropa. «No estamos inventando nada», puntualizan los dos artistas, «nosotros mismos hemos sido público e intérpretes en ciudades como Berlín o París». Y añaden: «Si bien es cierto que nuestra ciudad posee numerosos espacios culturales y de gran calidad, este formato permite crear una intimidad y un ambiente muy particular que van más allá de la exhibición».

Los encuentros

En el encuentro cero que inauguró La casa del perro como espacio y como movimiento, estuvieron presentes como invitados el compositor Ernesto Mateo y el violinista José Luis Montesdeoca, que preestrenaron su obra Vivo. Como describen Campos y Gómez Ruiz, esta ocasión fue «una velada donde pudimos escuchar melodías que forman parte del acervo popular canario exquisitamente deconstruidas y reinterpretadas desde una óptica actual». 

Más adelante, en el ya mencionado encuentro uno, se apostó por un enfoque más teatral, representando el drama musicado con tintes de cabaret que lleva por título Juegos con cicuta, que cuenta con un texto de Auxi Campos, el maestro Antonio Brito al piano y la interpretación del propio José Carlos Campos. 

Un drama que habla de amor y sumisión, «una cita de el Amo y sus esclavos para una sesión de sado» que «es la excusa perfecta para poner delante de los espectadores un espejo caleidoscópico que reflexiona sobre el amor, la sumisión y el dolor», tal y como indica la sinopsis del espectáculo.

Por otro lado, el encuentro número dos, que será anunciado en breves, contará con la pianista italoamericana Elenora Pertz que, junto con Manuel Gómez Ruiz, interpretará un programa de canción del Romanticismo que homenajea a las primeras salonistas. En el encuentro tres se interpretará Un perro llamado Baudelaire, flores malsanas, lo que los dos anfitriones de este salón definen como «un espectáculo performático que aúna la poesía del escritor maldito, con la música sacro electrónica original de Belén A. Doreste, conocida artísticamente como Lajalada».

Ante la pregunta de cómo se puede asistir a estos eventos con este cariz undergorund y clandestino, Campos y Gómez Ruiz responden así: «Todo aquel que toque en la puerta y sepa el ‘santo y seña’ (risas). No, ahora en serio, se trata de juntarnos por encima de las diferencias. Así que todo aquel que desee ladrar, que golpee la aldaba», explican haciendo alusión al logo de La casa del perro. Para ser parte del público de uno de estos encuentros, los artistas han habilitado una cuenta de Instagram (@lacasadelperrosalonistas) aquellos y aquellas que deseen dejarse llevar por la magia de su salón pueden contactarlos a través de WhatsApp o mensaje directo. Para disfrutar del carácter exclusivo y clandestino y poder «perrear así, entre amigos; sin dueño, sin collar, sin amo», concluyen ambos artistas.

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