¿Qué es la joyería dental?: la estética del brilli-brilli marca tendencia y empodera bocas

¿En qué se diferencian de los grillz, las fundas doradas que se instalan en la dentadura? ¿Son perjudiciales para la salud bucal?

"El movimiento empoderante de las bocas", como define Valium Gem, joyera dental de Rosalía, levanta vuelo después de la época de las mascarillas

La joyería dental de Valium Gem para la artista Rosalía

La joyería dental de Valium Gem para la artista Rosalía / lp/dlp

No, no se les ha quedado un "Oso Haribo pegado a los dientes" o "se los han envuelto en platina", aunque en algunos casos la forma de estas gemas dentales pueda chocar si uno no está acostumbrado a la vista. Y aunque a priori cueste de creer, esta tipología de arte moderno usa las sonrisas como lienzo donde uno puede expandirse creativamente dentro de los límites de la propia biología. La joyería dental está de moda y deslumbra como un complemento parte del outfit que nada tiene que envidiar a unos pendientes de catorce quilates.

Cuando tener los dientes alineados y una salud bucodental decente se convierte en un privilegio, los grillz, esas fundas diseñadas para dentaduras en oro, plata o diamantes, se convierten en el accesorio frívolo que enloquece a famosos y se populariza entre la Generación Z. Las sonrisas, calvario de muchas personas que viven con el complejo social impuesto por tener un diente mínimamente torcido, se redignifican y "empoderan" gracias a las "joyeras dentales", una nueva figura profesional que extiende raíces ancestrales en la cultura guatemalteca.

Portada del disco 'AOVE' de la artista Samantha Hudson, donde se aprecia un diseño de grillz y gemas dentales

Portada del disco 'AOVE' de la artista Samantha Hudson, donde se aprecia un diseño de grillz y gemas dentales / lp/dlp

A ojos del consumidor estándar, la gema mariposa con la que Rosalía anunció Motomami (Columbia Records, 2022) puede parecer demasiado, pero la joyería dental es una tendencia estética creciente, alimentada por la cultura hip hop y las redes sociales; e inventada por la civilización maya durante el período preclásico, hace más de dos mil años.

El oro del Altiplano guatemalteco se usaba también como accesorio sellado a base de cemento. Los antiguos dentistas incrustaban las piezas en ciudadanos de la alta sociedad. Si se mira el caso de otras civilizaciones, como la etrusca o la fenicia, los implantes y la joyería dental se usaban como un prototipo artificial de propósito funcional para llenar la cavidad de un diente caído, a menudo con materiales como el cuarzo, jade o azabache.

A la Generación Z le invade la nostalgia de los dos miles, el Y2K [numerónimo de "año 2000", en inglés]. Fecha en la que el mundo colapsaría según el calendario maya, la 'mano invisible' que moldea la narrativa de este artículo. Y de esas modas que son cíclicas y fugaces regresan a las tiendas los pantalones cargo, de tiro de cintura bajo, los crop tops y los diamantes en la sonrisa.

¿Son perjudiciales para la salud?

El proceso de fabricación de unos grillz es parecido al de colocación de una ortodoncia. Primero, se toma una impresión dental con el fin de elaborar un molde de la estructura bucal, para después terminar el 'esqueleto' en escayola. Las joyas dentales pueden ir incrustadas directamente en el diente o en la funda, y se recurre a procesos artesanales para diseñarlas, modelarlas en cera, fundirlas, repasarlas y después ser entregadas al cliente.

A pesar de que es una tendencia cada vez más viral, existe cierto estigma en torno a ellas. Para colocar una gema directamente en el diente, los expertos subrayan que lo primero es tener una buena higiece bucodental. El siguiente paso es cementar el adhesivo, ese material de composite o resina que más tarde terminará de pegarse a la sonrisa gracias a una luz ultravioleta que fija el proceso. Una especie de "empaste".

Precisamente, por funcionar al igual que unos brackets, ni los grillz ni las gemas dentales son perjudiciales para la salud, siempre y cuando se acuda a profesionales especializados en su implante y se mantenga una buena higiene bucodental. Una lógica parecida al cuidado y cura de los piercings y tatuajes.

Profesionales nómadas

Valium Gem, nombre artístico y marca de la profesional Valeria Iglesias, irrumpe como una de las joyeras con más estilo underground. Solo hay que matizar que una de sus herramientas de trabajo son unas gafas de sol Dior para entender cómo sus diseños de colores vivos y piedras de diferentes tamaños encandilan a cientos de clientes. Valium Gem es la responsable de decorar las dentaduras de caras de la industria musical como la artista Rosalía, Natalia Lacunza, Judeline o la cantante Lua de Santana, que hace aparición en el último álbum de Nathy Peluso.

En su circuito artístico, la joyera dental gallega viaja por ciudades de toda Europa como Berlín y Bruselas; pasa por Latinoamérica; tiene su sede repartida entre Madrid y Barcelona, donde también se le puede encontrar ejerciendo el oficio en medio de discotecas; y recala de vez en cuando en Gran Canaria. Hace unas semanas, se instaló en The Studio WTF, espacio multidisciplinar de la capital grancanaria, "uno de sus lugares trascendentales" a los que recurre para desarrollar sesiones de freestyle —estilo libre—.

"Que alguien te dé confianza total a la hora de componer con gemas en su boca me sigue pareciendo increíble", reconoce agradecida. En este proceso se seleccionan una serie de gemas en conjunto con el cliente, a la par que se estudia la mordida y estructura bucal. "Siempre se compone según cada boca y mi prioridad es que el diseño sea cómodo de llevar", explica.

Asegura que en este momento de su carrera, se encuentra en un "drop de Swarosky radical", aunque en una anterior etapa optó por las formas curvas y las líneas orgánicas. Su visión la empuja ahora a integrar en la boca más piedras preciosas, si es posible. "Me gustaría integrar oro y otro tipo de materiales con mucho volumen y hacia fuera", indica retrotrayéndose a la estética génesis de esta práctica, en el imperio bizantino.

Valeria Iglesias (@valiumgem) y su freestyle para la cantante Rosalía

Valeria Iglesias (@valiumgem) y su freestyle para la cantante Rosalía / lp/dlp

Como también especialista en moda, Valeria Iglesias empezó a ornamentar dentaduras como hobby. Fue precisamente en tiempos de mascarilla, cuando cayó en la cuenta de cómo aquello impactaría en los niños, a los que veía desde su ventana jugar en los patios de colegio, distanciados y con la cara 'semitapada'. "¿Cómo afectará a las nuevas generaciones tener miedo del contacto con otras bocas?", se preguntaba, así que decidió estudiar este fenómeno en un máster de pensamiento crítico que cursaba fuera de España. Y bajo la idea de que las tendencias se contraponen, Valeria conjeturó que una nueva etapa de decoración y diversión frenaría a la del miedo y la distancia. Así fue como las joyas dentales se convirtieron en un arma de lucha en "este movimiento empoderante de las bocas", al que ella bautiza.

Pionera del negocio

Los brilli-brilli de Swaroski también prendaron a Isabel Maldonado (Lanzarote, 1993), una de las "pioneras de los grillz en Canarias", que desde una habitación en el pueblo costero de Playa Honda se atrevió a diseñar fundas dentales de oro. Su jurisdicción de trabajo no está limitada por la insularidad, dado que maneja una amplia agenda con clientes repartidos en todas las islas del Archipiélago. Esta misma semana, Maldonado [@grillz_lanzarote_canarias, en Instagram] voló a Gran Canaria con su kit de herramientas de trabajo para atender las citas acumuladas del mes en el estudio de tatuajes La Santa.

Su andadura como profesional de la materia comenzó después de la cuarentena, cuando trabaja como auxiliar de odontología en una clínica. A raíz del 'efecto mariposa' de la gema motomami de Rosalía, Maldonado vio el tirón que estaban ganando las joyas dentales y decidió profesionalizarse también en esa rama. En el Archipiélago, algunos de los clientes más reputados de su cartera son el artista Juseph (@juseph.k) y la cantante Eva Ruiz (@evaruiz).

Los kits de AliExpress, perjudiciales para la salud

De la frase "lo barato sale caro", ponerse gemas dentales no es ningún juego, aunque las piezas estén hechas con colores brillantes y formas alegres. La misma página web de AliExpress vende kits de piezas acrílicas que cuestan tan solo unos céntimos y permiten autoimplantarse.

Las gemas dentales deben ser incrustadas y retiradas bajo la supervisión de un profesional, con el material adecuado y en las condiciones de higiene óptimas para evitar infecciones. Una mala aplicación, puede generar presión gingival sobre la encía, afectar al esmalte del diente, provocar estrés muscular o cambiar las características de la mordida. "Ni siquiera yo me hago gemas a mí misma", reconoce la profesional del oficio Valium Gem.

Esta moda, que nada tiene de pasajera, tiene el suficiente bagaje histórico como para afirmar que está para quedarse, y quién sabe si logrará superar en popularidad a los piercings, pero si el lector de estas líneas piensa complementar su sonrisa, por favor, acuda siempre a un profesional especializado.