CANARISMOS

Buen puñado son tres moscas

Las moscas negras se reparten entre varias especies

Las moscas negras se reparten entre varias especies / Pinterest

Luis Rivero

Luis Rivero

Este dicho se localiza en algunos pueblos de las Islas, además de en otros dominios lingüísticos del español (por ejemplo, en Andalucía). Aunque no genuinamente isleño, sino de posible origen foráneo, el contenido irónico del que está impregnado hace que se adapte bien al carácter socarrón tan propio del hablante canario. El símil zoológico se emplea en las Islas para expresar con tono burlón la poca notoriedad o escaso valor o interés de algo de lo que se está hablando. Al igual que en castellano se usa irónicamente para criticar el hecho de presentar como muy importante algo que, en realidad, no lo es. El DRAE recoge la expresión idiomática «puñado de moscas» para referirse a un ‘conjunto de cosas que pronto y fácilmente se dispersan o desaparecen’.

Sbarbi (1873) documenta el modismo ponderativo: «¡Buen puñado son tres moscas!» para dar a entender el poco aprecio que se hace de alguna cosa. Otra variante también documentada de la misma interjección es: «¡Valiente puñado son tres moscas!». Esta forma de expresar con escarnio o burla disimulada frente a quien se muestra presuntuoso de lo que habla, de lo que tiene o de lo que ha hecho, o dice que ha hecho, enuncia un juicio aparentemente positivo («buen puñado») cuando en realidad está dando a entender exactamente lo contrario. «Tres moscas» se sitúa en el ámbito de las expresiones valorativas/comparativas «numérales» (o de ese curiosa manera de «hablar con números») del tipo: «cuatro gastos» que se emplea para referirse a un minúsculo grupo de personas o para expresar la escasa presencia de gente en algún lugar, encuentro o cita, y viene usado normalmente en sentido peyorativo; «cuatro perras» (perras en sentido dinerario, fracción de las antiguas pesetas, como sinónimo de dinero) «tener cuatro perras» que significa tener poco dinero, no mucho.

Un «puñado», literalmente, significa la cantidad de cosas sueltas que caben en el puño de una mano; en el español de Canarias un «puñado» de algo es una cantidad considerable, bastante, es una buena cantidad, mientras un «buen puñado», es una cantidad abundante, un montón, un «fleje», aunque quizá sin llegar a ser una «purria(d)a». De ahí se evidencia el retintín con que se asevera que tres moscas son un buen puñado, pues se trata de una cantidad irrisoria, una minucia. Expresiones afines que, en determinados casos, podrían ser intercambiables por el sentido de este dicho son: «Mira tú, qué bobería» que expresa sorpresa ante las expectativas puestas en algo; «No me lo pierdas», indiferencia o desprecio frente a aquello que se revela o acontece; «guárdame una cría» que igualmente a modo de guasa y casi subrepticiamente hace notar los aspectos negativos o la mala reputación de la que viene precedida una persona o un hecho.

En fin, que «tres moscas» no son, precisamente, lo que se dice un mosquerío. El recurso metafórico a este díptero acentúa la insinuación peyorativa dadas las pocas simpatías que despierta este insecto. Además de este aspecto negativo, las moscas tienen una existencia efímera. Y esto tiene que ver con el significado de la expresión castellana «puñado de moscas» como un conjunto de cosas que pronto y fácilmente se dispersan o desaparecen (porque a poco que abramos el puño, salen volando). Todo ello para trasladar la imagen de quien con altivez se dirige a otro hablante, piénsese —por ejemplo— en un político alegantín que concluido su mandato se afana por obtener su reelección, para lo cual se pavonea presentando los «grandes logros» obtenidos durante su ejercicio, cosa que a nadie entusiasma por carecer de importancia y trascendencia. Frente a lo que se podría exclamar socarronamente: «¡Buen puñado son tres moscas!» que aquí sería más o menos lo mismo que decir: «Pícamelo menudo que lo quiero pa(ra) la cachimba».

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