Música

Ariunbaatar Ganbaatar: «La voz es tan importante en ‘Nabucco’ como las emociones»

El barítono mongol protagoniza este título de Verdi cuya primera representación tendrá lugar este martes, a las 20.00 horas, en el teatro Pérez Galdós

El barítono Ariunbaatar Ganbaatar en el escenario del teatro Pérez Galdós

El barítono Ariunbaatar Ganbaatar en el escenario del teatro Pérez Galdós / LP / DLP

El barítono mongol Ariunbaatar Ganbaatar interpreta el papel de Nabucco en la ópera del mismo nombre que se representa mañana martes, a las 20.00 horas, en el teatro Pérez Galdós y que contempla otras dos funciones el jueves y sábado a la misma hora. Con este título emblemático de Verdi ACO despide la presente 57ª Temporada de Las Palmas de Gran Canaria en la que destaca un elenco con tres primeras voces que son figuras de gran calidad y prestigio internacional como son el propio Ganbaatar, la mezzosoprano rusa Ekaterina Semenchuk (Abigail) y el bajo italiano Abramo Rosalen (Zacarías). 

«Nabucco es un rol grande donde no solo la voz tiene importancia, sino también, las emociones», señala el barítono mongol. «La dramaturgia es muy importante, ya que al principio es un rey fuerte y luego cambia a otras emociones debido a la locura», añade.

Esta es la tercera vez que Ganbaatar participa en el festival de Aco tras Aida y Rigoletto. «La gente aquí es muy acogedora y disfruto por poder trabajar con este elenco con mucho talento», añade. Pero recuerda que la primera vez que cantó este tìtulo fue el año pasado en el Teatro Mariinski en San Petersburgo. El cantante destaca la que, para él, la parte más emocionante está situada al final del segundo acto antes que Nabucco pronuncie que no es solo rey sino dios. «Es una explosión de emociones con todo tipo de técnicas musicales en un solo momento». Y, por supuesto, su aria, al final de la ópera, «cuando habla con dios y en la música se puede comprobar esa conexión». Por este motivo, según él, «en esta ópera todo el elenco tiene que ser de primerísima calidad». 

Para el director musical, Miguel Ángel Gómez-Martínez, que dirigirá a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, Verdi es un escritor prolífico «porque escribir una ópera no es escribir una sinfonía, y escribirla en el siglo XIX no es igual a escribirla en el XVII y XVIII». Pero el compositor italiano empieza a romper las estructuras del género precisamente con Nabucco, su tercera ópera, «un hito en su producción y en la mundial». Verdi tiene tres periodos muy bien delimitados: uno que termina con La Traviata, un segundo que termina con Aída y el tercero que se compone de Otello y Falstaff. «Nabucco pertenece a ese primer periodo con una orquestación tradicional, con dos trompetas, cuatro trompas, tres oboes, tuba, arpa, timbales, dos percusionistas y el grupo de las cuerdas», señala. «No amplía la orquesta como en Don Carlo u Otello en la que introduce hasta cuatro fagots, pero consigue efectos novedosos, que para él era lo importante de la música y por eso le daba ciertas licencias al cantante», asegura.

Tras 53 años de carrera internacional, Gómez-Martínez ha dirigido a muchísimas intérpretes de Carmen y Ekaterina «ha sido una de las mejores con diferencia, pero el resto del elenco es de una calidad extraordinaria y muy homogéneo para Nabucco, ya que el tipo de voces casan entre sí. Y cuando hay un grupo de este nivel hay un empaste de primerísimas filas». El maestro también destaca su trabajo con el director de orquesta Antonio de Lucia. «En los últimos tiempos, cada vez estoy dirigiendo menos orquestas de ópera porque la tendencia es hacer extravagancias y provocaciones, llevar la ópera a un lugar casi absurdo». Por ejemplo, «cómo se puede pensar que Tosca puede transcurrir en el siglo XX o XXI si tiene una fecha concreta. Y es el día siguiente de la batalla de Marengo, precisamente porque el mensajero del segundo acto le dice a Scarpia que Napoleón vence a los austríacos al mando del general Michael von Melas y viene a caballo y tarda un día». Esto ha provocado que «yo, que hasta ahora preguntaba quién canta, cuando voy a dirigir una producción, ahora pregunto quién dirige la escena, y después de lo que me estoy encontrando últimamente, sobre todo en Alemania, pues me niego». Sin embargo, «con Antonio trabajo maravillosamente porque es un señor que conoce perfectamente su labor, no saca de quicio nada de la acción de la obra, se adapta a las facultades de los intérpretes con una facilidad pasmosa y respeta todas las indicaciones de Verdi como si fuera el propio director de orquesta, ya que las conoce igual que yo». Uno de los grandes protagonistas de Nabucco es el coro- «La especialidad en el tratamiento de Verdi se repite constantemente, incluso sucede en la ópera cómica por excelencia, Falstaff, que en teoría tendría que ser una ópera de solistas. Pero también escribió el Réquiem y la actuación del coro es igual de importante».

Para Antonio de Lucia Nabucco es una ópera eminentemente vocal. «Verdi componía las óperas en función de los cantantes» Y subrayó que en Italia se le llama al compositor nacido en Busseto el papá de los coros. «Es muy importante en el resurgimiento italiano, entre otras cosas, porque permitía que el pueblo pudiera cantar cosas que, si no eran solistas, no tendrían esa facilidad». Por otro lado, Abramo Rosalen recordó que su papel, Zacarías, «un sacerdote que hace de intermediario entre dios y el coro» y siendo «el gran pontífice del pueblo de Israel es un rol extenso en la longitud y la tesitura, con una parte grave y otra mística». Tiene que ser un personaje fuerte, pero a su vez sensible para transmitir ese mensaje religioso. «Después del coro del Va pensiero es quien anima al pueblo hebreo y se convierte en el conductor de toda la acción».

Finalmente, Ekaterina Semenchuk opinó que esta producción es un gran trabajo con todo el grupo y los artistas «para hacer un Nabucco muy emocionante».