Cultura

La supervivencia heroica de las galerías de arte en Las Palmas de Gran Canaria

Dos de los galeristas más importantes de la ciudad, Manuel Ojeda y Saro León, relatan los inconvenientes a los que se enfrentan a diario en su profesión

Imagen de la presentación de una exposición en la galería Manuel Ojeda.

Imagen de la presentación de una exposición en la galería Manuel Ojeda. / LP / DLP

Mantener una galería de arte es un acto de heroicidad en la capital grancanaria. Así se puede deducir de las palabras de dos de los profesionales de este sector más importantes de la ciudad. Manuel Ojeda y Saro León explican cuáles son los principales inconvenientes a los que se enfrentan todos los días.

La supervivencia de las galerías de arte en la capital grancanaria resulta hoy en día más difícil que nunca. Mantener abierta una sala de arte privada, cuyo objetivo sea la difusión y la venta de cuadros, principalmente de autores de las Islas, es todo un acto heroico en estos momentos debido a la total y absoluta desatención por parte de los políticos de Canarias que siguen concebiendo la cultura como algo meramente institucional.  

Los responsables de los dos espacios de este tipo más importantes de la ciudad hablan diferentes aspectos que han contribuido a esta situación de total desamparo. Entre ellos, se encuentran la escasa ayuda por parte del Instituto Canario de Desarrollo Cultural con respecto a otras comunidades autónomas, o los costes adicionales para el transporte hacia el exterior desde las Islas de las obras de arte para conseguir la promoción de los artistas del Archipiélago.

Artistas visuales

El responsable de la Galería Manuel Ojeda, fundada en 1984, destaca que «los artistas visuales de Canarias no se cotizan en el mercado del arte contemporáneo debido, seguramente, a la falta de visibilidad que tienen sus obras en las ferias de arte». Tras 40 años al frente de este espacio de arte contemporáneo situado en la calle Buenos Aires, 3, Ojeda reconoce que, para bien o para mal, las ferias son actualmente la gran plataforma de promoción para los artistas, «por la sencilla razón de que les da la oportunidad de mostrar sus creaciones a gran cantidad de personas que las visitan, así como por la posibilidad de contrastarlas con las de otros artistas a nivel nacional e internacional», explica.

Es por eso que, la mayoría de las comunidades autónomas destinan un presupuesto específico para que las galerías presenten a los artistas de su comunidad en ferias de arte de carácter internacional. «Entre esa mayoría no está, lamentablemente, la Comunidad Autónoma de Canarias», asegura, «que por medio del Instituto Canario de Desarrollo Cultural proporciona a las galerías una irrisoria cantidad que puede llegar como máximo a los 200 euros para el alquiler del stand de la feria». 

Sin embargo, el espacio más pequeño de una feria internacional de arte contemporáneo como Arco o Estampa, que se celebran anualmente en el recinto ferial de Ifema de Madrid, cuesta como mínimo entre 10.000 y 15.000 euros, dependiendo del diseño, amueblamiento, depósito de obras y de la iluminación que se solicite.

Feria Internacional del Arte Arco 2024

Feria Internacional del Arte Arco 2024 / José Luis Roca

Transporte y aduana

A esta cuantía hay que añadirle «el embalaje de cuadros y esculturas, póliza de seguro, transporte y gestión aduanera, así como el billete y el hospedaje de los artistas, el galerista y al menos un ayudante de montaje». La Comunidad de Andalucía que concedió una ayuda de 60.000 euros a las cinco galerías andaluzas que participaron en Arco Madrid del año pasado. La Comunidad Autónoma de Galicia por su parte destina 80.000 euros al programa de las galerías privadas para la temporada 2023/2024, o la Generalitat de Cataluña, que aporta nada menos que 250.000 euros por medio del Instituto Catalán de las Empresas Culturales para el año 2024, y también Madrid, donde las galerías reciben ayudas no solo por parte de la Comunidad Autónoma sino también del Ayuntamiento. 

Y para colmo de males, las galerías canarias tienen que presentar la solicitud al Icde «una diligencia que solo puede tener carácter disuasorio por su complejidad».

Si como se hacía en la década de los noventa, el Gobierno de Canarias destinara ayudas suficientes para que las galerías canarias pudiesen participar en las ferias con artistas canarios, «podríamos presentar a creadores como José Rosario Godoy, Luis Palmero, Juan Gopar, Pipo Hernández y otros artistas como hicimos en aquella época, y que hoy son conocidos y reconocidos en el mundo del arte». La labor de una galería, señala Ojeda, «debe ser rigurosa y continuada, de lo contrario los artistas volverían a desaparecer, como es el caso de las apuestas temporales que hacen los centros públicos, que encumbran a un artista para luego abandonarlo a su suerte, creándole una grave frustración como artista y como persona».

Por su parte, la galerista Saro León, cuyo espacio está situado en la calle Villavicencio 16, asegura que «el panorama de las galerías de arte en Canarias es desolador». En su opinión, «esto se debe, en parte, a que no se ha trabajado conjuntamente para crear un tejido cultural en condiciones».

En estos momentos, para León, la situación es lamentable. «No obstante, a pesar de todo, aquí sigo, después de tantos años. Es una cuestión de compromiso personal con los artistas y una fuerte creencia en el arte lo que mantiene a flote este proyecto.» Y ante la pregunta de qué cosas hay por hacer, la galerista responde que «muchísimas. Por ejemplo, debería crearse una red o estructura administrativa con financiación estable, no se puede improvisar». Y, de este modo, «la Administración y los puestos relevantes de cultura debe estar compuesta por personal competente y formado específicamente en la materia, su preparación es fundamental». 

Según su opinión, algo básico, en este sentido, sería «impulsar la Ley de mecenazgo, ya que se podría utilizar la RIC para la adquisición de obras de arte». León señala que, aunque esto pueda parecer un chiste, después del bombo que se le ha dado al asunto de las Aduanas, sin embargo, «después de tantos años, se sigue sin lograr nada en materia de los costes adicionales que supone el transporte hacia el exterior de la obra de arte». Para la galerista, «en Canarias hay talento, pero nos encontramos con muchas dificultades a la hora de su promoción exterior, la mayoría de ellas debidas», como apuntaba antes, «a la falta de preparación de técnicos y políticos».

Y así, «poniendo mil propuestas sobre la mesa para avanzar, podríamos estar eternamente». Sin embargo, «sin voluntad política, sensibilidad empresarial, medios independientes o compañerismo entre los agentes culturales, poco podremos hacer. Ya es hora de que abramos la jaula en que nos tienen metidos a los canarios».