35 años de Real El Canario

El DJ isleño repasa su carrera artística, que ha desarrollado

en Canarias pero con la vista puesta en todo el mundo

El DJ tinerfeño Ezequiel Real, conocido como Real El Canario.

El DJ tinerfeño Ezequiel Real, conocido como Real El Canario. / La Provincia

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

El mundo de la música siempre ha fascinado a Ezequiel Real. Tanto es así que hace ya 35 años que decidió consagrar su vida a esta industria y transformarse en Real El Canario, un sobrenombre con el que no solo ha recorrido el mundo, sino que además le ha servido para dar a conocer las Islas en las que inició su carrera y de las que jamás ha querido desprenderse. Celebra este 35 aniversario musical embarcado en nuevos proyectos, porque asegura que no descansa nunca de esta profesión que le apasiona. Ante un verano cargado de mucha música, Real El Canario participará, el próximo 10 de agosto, en la nueva edición del festival Sunblast, que se celebrará en Golf Costa Adeje.

El tinerfeño inició su carrera como DJ Real, que es su apellido, pero después de darse cuenta que ese nombre era también una palabra internacional que ya habían elegido otros artistas, decidió añadir su lugar de procedencia, para así también llevar el nombre del Archipiélago a todos los escenarios en los que ha tenido la oportunidad de actuar. Recuerda que, cuando comenzó a dedicarse al mundo de la música, «ser DJ era básicamente como ser un camarero, un portero de la discoteca» pero decidió seguir adelante porque «no me gustaba estudiar y quería tomar las riendas de mi vida, afrontarla y marcar el inicio». Así, aunque en su círculo más cercano no todo el mundo lo entendió, «yo siempre supe que quería dedicarme a algo que me apasionase realmente y por eso no me arrepiento de haber consagrado mi vida a la música».

Ezequiel Real comenzó en la música desde el puesto más bajo «pero haciendo lo que realmente me gustaba para poder ganar dinero con la edad que tenía, con tan solo 17 años». «Nunca miré hacia atrás porque siempre supe que me iba a dedicar a la música el resto de mi vida», sentencia. En este punto aprovecha para aconsejar a los jóvenes que «visualicen de verdad lo que desean hacer y que vayan poco a poco, poniéndose metas cortitas que les permitan ir acercándose a objetivos cada vez mayores».

Tras 35 años en el mundo de la música, el tinerfeño no se ha limitado a un único estilo musical. «En este tiempo he hecho infinidad de cosas y seguiré expandiéndome musicalmente en otras direcciones en el futuro», adelanta el profesional isleño quien a lo largo de estos años ha tenido que luchar también contra el hándicap de trabajar desde un territorio insular. «Cuando empecé a pinchar, Canarias estaba muy limitada pero, al ser un punto turístico, nos ponía también en una buena posición porque tenía acceso a los gustos musicales de los extranjeros. Esa ha sido precisamente nuestra mayor ventaja, la influencia internacional en el ámbito musical», reflexiona el canario quien puntualiza, no obstante, que la irrupción de internet ha ayudado a dar a conocer la música de todos los rincones del mundo a golpe de click y ha cambiado la forma en la que el público accede a la oferta.

Como Real El Canario, el tinerfeño ha recorrido escenarios de todo el mundo, pero también se ha atrevido a probar suerte como solista. Como DJ, afirma que siempre trata de adaptarse al público ante el que pincha, «aunque manteniendo mi integridad musical, tratando de educar un poco a la audiencia incluso». Por otro lado, en su carrera en solitario, con la que ya ha publicado tres discos, ha aprovechado para innovar y probar todo lo que le apetecía desde el punto de vista musical, aunque lamenta que «la industria discográfica canaria está anclada en el pasado y no se ha sabido reinventar».

Música desde el corazón. Eso es lo que ha tratado de hacer Real El Canario en todo momento. Reconoce que nunca ha tenido grandes expectativas a nivel económico porque se ha dedicado a esta profesión «por vocación y porque es lo que me ha motivado siempre a nivel personal». Esta profesión, que es más bien una forma de vida para el tinerfeño, provoca que nunca desconecte del todo: «Siempre estoy haciendo música, cuando no es electrónica, estoy haciendo hip hop o fusiones... Al final son mis locuras pero siempre estoy haciendo música real».