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Teatro

El deseo de juventud eterna de Dorian Gray se sube al escenario de El Aparte en Las Palmas de Gran Canaria

La obra 'El retrato de Dorian Gray: la lujuria de la vanidad' se estrena este sábado 27 de julio a las 20.00 horas en el espacio del barrio de Arenales

Representación de 'Orquesta de señoritas' en el espacio creativo El Aparte.

Representación de 'Orquesta de señoritas' en el espacio creativo El Aparte. / LP/DLP

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

El teatro experimental aterriza este fin de semana en el Barrio de Arenales de Las Palmas de Gran Canaria. Y lo hace de la mano de uno de los pequeños templos de la contracultura que se reparten, escondidos a veces, por la ciudad. El espacio creativo El Aparte acoge mañana, sábado 27 de julio a las 20.00 horas, la representación -y el estreno- de la obra El retrato de Dorian Gray: la lujuria de la vanidad dirigida por Ico Martín y con un elenco formado por Jorge Trujillo y Javier Ossorio.

En sus 90 minutos de duración, esta obra inspirada en la novela de Oscar Wilde, ubica al público en el desván de la casa de Dorian: «Él no lo sabe, pero es su último día de vida», explica Ico Martín, al que se le ocurrió la idea de hacer esta representación mientras sostenía una camisa transparente entre las manos durante un montaje de la obra Diez negritos de Agatha Christie. «Surgió en un momento de mi vida en el que necesitaba el contacto con actores más jóvenes, que tuvieran talento pero que no estuvieran excesivamente trabajados, que no estuvieran motivados por la fama o el dinero para poder partir de ese estado de pureza que tienen algunas personas hasta llegar a la contaminación completa», relata.

Mientras Trujillo es el encargado de interpretar a Gray, a Ossorio le toca ser su reflejo, el alma atormentada de Dorian que se encuentra apresada en el cuadro pintado por Basil Hallward. Para no envejecer, el protagonista de esta obra hace un pacto con el diablo que, aunque le lleva a conseguir su objetivo, tendrá sus consecuencias. «De él se enamoran las mujeres y los hombres, es muy candoroso, hermoso, muy cautivador y utiliza esos recursos para llevar a grado superlativo su filosofía hedonista», explica el director de la obra.

Hasta que Dorian Gray se mira a sí mismo y se descubre convertido en una «criatura extraña»: «Es el momento del arrepentimiento, Gray recuerda las palabras de Jesús y piensa que de qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma. Se da cuenta de que está vacío y de que ha contaminado su alma con todas sus malas acciones», adelanta Martín describiendo algunos de los episodios que atraviesa el personaje de la obra que dirige.

«Esta obra es fresca, no solamente porque los actores son jóvenes, sino que esta temática tan universal que es el narcisismo, junto a la ambición y la vanidad, está presente en el planeta entero, en toda la sociedad. Aquí vemos el mal uso que ha hecho Dorian de esas opciones que da la vida», añade.

«Esquizofrenia memorial»

En palabras de Martín, Gray sufre lo que él denomina como «esquizofrenia memorial», lo que lleva al actor principal a tener que evocar sobre el escenario al resto de personajes que aparecen en la novela. «Dorian se comporta como si tuviera múltiples personalidades, hay un trabajo muy rico y variado del actor», explica el director alabando el trabajo de Jorge Trujillo. «Pone sobre el escenario sus cualidades personales, esa imagen inocente, su ser buena persona, y también lo opuesto, la maldad, el rencor o la vanidad», continúa describiendo.

Sobre el escenario, los actores cantan y bailan para reflejar todo el proceso que atraviesa Dorian, todo ello acompañado con una escenografía en la que están presentes «toques de pintura, marcos vacíos, sin lienzo, que se convierten en prisiones», indica Martín. «El desarrollo de la escena va en crescendo, hasta un clímax en el que parece que Dorian llega al punto de la locura. Pero a lo que llega realmente es a la liberación de sus propias cadenas», puntualiza.

Siempre hay público

Martín, que ya ha trabajado junto a Antoni Ramos (gestor de El Aparte), en obras como Orquesta de señoritas, prepara además el vestuario para otras compañías teatrales. «Trabajo en una salita alternativa y también en un gran teatro, esta profesión es así», cuenta. Aunque, desde su punto de vista, hacer un teatro experimental no es fácil «porque la gente tiene mucha oferta televisiva» que hace que se acostumbren a un estilo concreto («tragedia, comedia, violencia, erótica…, sin darse cuenta, las personas van memorizando géneros»), también defiende que «siempre hay público».

Público para ver formatos diferentes, que incluyen imágenes proyectadas, cante o baile sobre el escenario, y público para ver montajes más arriesgados como El retrato de Dorian Gray: la lujuria de la vanidad. «El teatro experimental tiene eso, aunque yo aviso de que puede herir la sensibilidad del espectador», advierte Martín.

Y, a modo de colofón, el director del montaje lanza una proclama en defensa del arte que le apasiona y al que se dedica: «Los actores en el cine no huelen, en el teatro sí. En el cine se pueden ver grandes interpretaciones, pero las lágrimas pueden ser incluso falsas. En el teatro, puedes subir al escenario y comprobar que su lágrima es agua y sal», concluye.

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