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A hombros de una gigante: Mary Sánchez, un legado eterno

Mary Sánchez, conocida como la dama de la canción canaria, recibe el Premio de Honor de los Premios Canarios de la Música 2024. Este homenaje consagra su legado como un símbolo eterno de la identidad isleña y un pilar fundamental de la música popular

Mary Sánchez, la dama de la canción canaria,  recibe el Premio de Honor en la sexta edición de los Premios Canarios de la Música 2024.

Mary Sánchez, la dama de la canción canaria, recibe el Premio de Honor en la sexta edición de los Premios Canarios de la Música 2024.

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

Mary Sánchez (Las Palmas de Gran Canaria, 1934) no solo marcó un antes y un después en el panorama cultural de Canarias, sino que además su voz y su esencia transformaron la percepción de lo que el arte y la música podían representar para una tierra enraizada en el Atlántico. Su legado, más que una trayectoria artística, es un mapa que guía a voces de distintas generaciones. Cantantes como Olga Cerpa, Patricia Muñoz, Fabiola Socas y Candelaria González coinciden en describirla como una pionera que abrió caminos y redefinió lo que significaba ser mujer y artista en Canarias.

«Mary fue una mujer empoderada a su manera, teniendo en cuenta la época en la que le tocó vivir. Es un ejemplo de compromiso con su arte, con la canción popular y Canarias», reflexiona Olga Cerpa. A lo que Patricia Muñoz añade: «Fue la primera en salir de Canarias y poner el nombre de nuestra tierra en lo más alto. Es un referente evidente, sobre todo porque lo logró en una época en la que a las mujeres no se les permitía cantar, y muchas veces eran sus propios padres quienes se oponían».

Fabiola Socas, por su parte, la describe con admiración: «Era una voz colorista en una Canarias en blanco y negro, una mujer pionera, de renombre, que supo proyectar nuestra identidad isleña mientras preservaba su esencia».

El despertar de una voz única

El camino que hoy se reconoce como un pilar de la identidad musical canaria comenzó en 1934, en el barrio de El Refugio, en Las Palmas de Gran Canaria. Mary Sánchez nació en el seno de una familia trabajadora: su padre, Santiago Sánchez, era cambullonero, y su madre, Lolita Ramírez, elaboraba cigarros en la Tabaquera La Regional. En ese entorno, entre el ir y venir de los barcos, las historias y la música se entrelazaban como parte de la vida cotidiana. 

En su adolescencia, acudió a la Rondalla del Centro de Iniciativas y Turismo con el propósito de aprender a bailar, pero su destino cambió para siempre cuando la escucharon cantar una canción venezolana. Poco después, el compositor Néstor Álamo quedó cautivado por su talento. Entre los dos surgió una conexión que daría vida a canciones emblemáticas como Sombra del Nublo y Folías de la libertad, reflejo del alma isleña.

 «A través de su voz y sus grabaciones, Mary Sánchez popularizó a los grandes compositores isleños de su época, como Néstor Álamo, Peón Real, Herminia Naranjo o Juan Alberto Monzón», explica Olga Cerpa. Patricia Muñoz , a su vez, comenta: «Fue la musa de Álamo y la intérprete que dio vida a sus composiciones. Su unión fue perfecta: no creo que Mary hubiera sido lo mismo sin él, ni él sin ella».

El impulso inicial que marcaría su destino artístico no vino solo de su talento, sino también de su madre, quien no dudó en darle el empujón necesario. Mary Sánchez relataba con humor cómo fue llevada al escenario por primera vez, en la iglesia de San Pedro. «Yo le decía: ‘Mamá, no me lleves a cantar en teatros, me da miedo’. Pero me empujó, y cuando empecé a cantar me di cuenta de que en el escenario yo crecía», confesó en un encuentro en el proyecto audiovisual Encuentros.

«Era una voz colorista en una Canarias en blanco y negro, una mujer pionera»

En los años 50, iniciar una carrera musical ya era difícil en una Canarias aislada y con escasos recursos, pero para una mujer joven las barreras eran aún mayores. «A las mujeres no nos dejaban cantar y menos dedicarnos a ello profesionalmente», reflexiona Patricia Muñoz. «Mary abrió esa rendija por la que luego otras pudimos colarnos», destaca, subrayando el impacto de su valentía para futuras generaciones.

Candelaria González coincide: «Fue una mujer adelantada a su tiempo, viajó por el mundo mostrando que los canarios no solo hacemos música folclórica, sino que también podemos interpretar boleros, rancheras o cualquier género».

En una época marcada por el aislamiento y las carencias, Mary Sánchez no solo superó las adversidades, sino que equilibró su rol como madre con la consolidación de una carrera internacional junto a Los Bandama, liderados por el timplista Maso Moreno, quien más tarde sería su esposo. Lo que comenzó como un contrato de quince días en Venezuela se convirtió en una gira de tres años por América Latina. Actuó en teatros, salas de fiesta y programas de televisión, llevando la esencia de Canarias más allá del Atlántico,consolidándose como una embajadora del arte isleño.

Con más de 120 discos grabados y siendo la primera artista canaria en recibir un Disco de Oro, Mary Sánchez transformó la música popular del archipiélago y redefinió el papel de la mujer en el panorama artístico. Su capacidad para dotar de vida a cada letra y melodía la convirtió en un referente. «Ella se ponía al servicio de la letra, interpretándola magistralmente. Cada canción que cantaba era un legado en sí mismo», señala Patricia Muñoz.

«Nos mostró que lo local puede ser universal y que nuestras raíces tienen relevancia»

«El Cambullonero, que Álamo escribió inspirado en su entorno familiar isletero, y el dramatismo que imprimía a El Cuervo en sus directos eran conmovedores», recuerda Olga Cerpa. Canciones como estas se convirtieron en himnos atemporales.

Durante su carrera, Mary Sánchez enriqueció su repertorio con géneros como rancheras, boleros, joropos, valses peruanos y venezolanos, huapangos y otros ritmos sudamericanos. Esta versatilidad le permitió conectar con públicos diversos. «Entendió que combinar géneros locales con internacionales era esencial para conectar con públicos más amplios», añade Olga Cerpa.

Tras décadas de éxitos internacionales, Mary Sánchez regresó a Canarias para cerrar el ciclo en el mismo lugar donde todo comenzó. Aunque dejó atrás las giras, nunca abandonó el escenario. Su vínculo con el público permaneció intacto, como un hilo invisible que unía su alma con la de su tierra natal.

Su trayectoria fue reconocida con numerosos galardones, entre ellos, la Medalla de Oro de Canarias, el Roque Nublo de Plata y la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. Además, su impacto quedó grabado en el paisaje de su ciudad natal, con una calle que lleva su nombre y una escultura en su honor en la Playa de Las Canteras.

Su última gran gira, Gracias por nacer canaria, fue mucho más que un adiós. Los escenarios de las islas vibraron con su despedida, que culminó en el Teatro Berlanga de Madrid, consolidando su lugar como un pilar de la música popular canaria.

«El camino que abrió Mary Sánchez no solo le sirvió a ella, sino a todas»

A pesar de haber cerrado ese capítulo, su influencia sigue viva y latente. «El camino que abrió Mary no solo le sirvió a ella; nos sirvió a todas», reflexiona Patricia Muñoz. «Nos mostró que lo local puede ser universal y que nuestras raíces tienen relevancia». En ese mismo sentido, Fabiola Socas añade: «Sin Mary, la música canaria no sería lo mismo. Su voz es un puente entre lo que fuimos y lo que podemos ser».

En una de sus últimas entrevistas, concedida a La Radio Canaria, Mary resumió con sencillez y gratitud el motor de su carrera: «Si soy algo en la vida, es gracias a mi gente. He puesto el alma en cada canción, y ellos me lo han devuelto con cariño». 

Su espíritu de entrega es lo que hoy la lleva a recibir el Premio de Honor en los Premios Canarios de la Música 2024, un reconocimiento que reafirma su eco en las generaciones presentes y futuras. Como concluye Candelaria González: «Mary abrió una puerta a la música canaria que las siguientes generaciones debemos aprovechar».

Cada canción que interpretó y cada escenario que pisó permanecen vivos en las cantadoras que mantienen encendida la llama de la música popular canaria, demostrando que el legado de Mary Sánchez no solo pertenece al pasado, sino que ilumina el presente y se proyecta hacia el futuro.

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