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Cine

'El millo de las mujeres', un corto de nuevas danzas y cosechas para defender el cuerpo y el placer femenino

La proyección del cortometraje dirigido por Gloria Godínez tendrá lugar el próximo martes 10 de diciembre a las 18.00 horas en la Casa de Colón

Al vídeo le seguirá una performance por distintos rincones del museo con la intervención de las bailarinas protagonistas

Fotograma del corto 'El millo de las mujeres' de Gloria Godínez.

Fotograma del corto 'El millo de las mujeres' de Gloria Godínez. / LP/DLP

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

Una semilla alberga el potencial del nacimiento: de una idea brillante, de una persona al mundo, de un árbol sobre la tierra húmeda, de un fruto que llegará a ser maduro, de un cortometraje titulado El millo de las mujeres. En esta última posibilidad la palabra cumple su función metafórica y literal: el millo -maíz, mahiz, milho, mijo- es el protagonista de esta idea que la investigadora y creadora de artes vivas Gloria Godínez ha gestado a lo largo del tiempo hasta que se ha convertido en una obra que el próximo martes 10 de diciembre a las 18.00 horas verá la luz en la Casa de Colón.

Tras hacer un taller con mujeres migrantes bajo el título Prácticas decoloniales para cuerpos en movimiento y ver que había «un punto de encaje corporal distinto de cada una de ellas», Godínez fue consciente del potencial. A ello se sumó la realización del taller Sinapsis, cuya base era la interrelación entre disciplinas artísticas. La investigadora lo tuvo y lo tiene claro: «El arte es una herramienta fundamental para ilustrar nuevos paradigmas».

Con estas influencias y planteamientos -y con cariño y con cuidado, parafraseando a la cantante Valeria Castro-, la semilla de El millo de las mujeres fue creciendo hasta convertirse en un árbol de gruesas y firmes ramas que tiene en su interior un discurso que entrelaza las historias de Canarias y América Latina y la fuerza de las mujeres que han puesto sus cuerpos sobre la tierra de las cuevas de Acusa Seca para que este proyecto se convierta en una realidad.

El millo más antiguo

2023 fue un año de leer, escribir e investigar; de darse cuenta de que, según pruebas hechas con el método del Carbono 14 (C14) -que se utiliza para determinar la edad de un resto orgánico-, «es probable que el millo más antiguo fuera de América esté aquí, en el Archipiélago», apunta Godínez.

Tratando de llegar al origen, el cortometraje ahonda, según su sinopsis, en las «relaciones históricas entre el maíz y las mujeres rurales grancanarias así como de cuatro mujeres migrantes latinoamericanas de México, Venezuela, Colombia y Argentina».

Para ello, se escuchan los testimonios de la ganadera y agricultora de 81 años, Amparo Pérez y de la tejedora de lana y mujer rural de Acusa Verde que cultiva «un millo muy antiguo», Jenny Cabrera. Y, junto a ellas, las mujeres latinoamericanas dotan al maíz de contenido y de recuerdos con sus bailes mientras la voz de una de ellas, Maja Carcano, originaria de Isla Mujeres (Yucatán) pronuncia fragmentos del Popol Vuh (recopilación de narraciones míticas, legendarias e históricas) en maya y castellano.

«Este diseño sonoro crea un tejido de temporalidades simultáneas que dan cuenta del tesoro que late en una semilla nativa de maíz, en ella hay conocimientos invaluables: una asociación ancestral entre plantas y humanos que muchos libros no alcanzan a comprender», termina diciendo la sinopsis de El millo de las mujeres.

Lenguajes que confluyen

A la proyección en la Casa de Colón, le seguirá una performance por diferentes espacios del museo que serán intervenidos por las bailarinas protagonistas, lo que suma a la experiencia audiovisual «la presencia del cuerpo y la degustación de platillos amorosamente elaborados con millo del país», tal y como indica Godínez.

Son varios los lenguajes que confluyen en la obra: la entrevista y el testimonio, la danza, la historia, la arqueología, los archivos fílmicos y el diseño sonoro en lengua maya y castellano. «Para realizar las nuevas danzas de cosecha que aparecen en el vídeo y en la versión en vivo, exploré antiguas procesiones, bailes y rituales asociados a las cosechas, como el Baile de la Milpa que aún se lleva a cabo en Chiepetepec, Guerrero, México, por mujeres de todas las edades», puntualiza la creadora e investigadora.

«Hay una metáfora a nivel de objeto muy potente. Hay una falda que está hecha con la hoja del millo seca que aparece con una mujer migrante venezolana mayor. Ella representa a la diosa, el origen de América. Al final del vídeo, le entrega esta falda a una mujer canaria. Y el traje se convierte en una especie de traje típico canario con el chalequito, la pañoleta… Metafóricamente, muestra cómo una planta que llega de América, de algún modo, se vuelve canaria», describe Godínez a la vez que reivindica la unicidad del millo canario.

«La del maíz es una semilla que se hibrida muy rápido por los polinizadores. El problema de los transgénicos es que se están eliminando las semillas nativas. En América hay un trabajo muy potente de conservación de semillas nativas que no se da tanto aquí en Canarias, probablemente porque no se sepa que hay un millo canario muy específico que si se deja de sembrar desaparece. Si la gente, cuando consume, se da cuenta que está consumiendo un linaje canario, quizá se viera de otra manera, no solo porque sepa más rico», añade la creadora.

Además de apelar a la conciencia histórica y ecológica, El millo de las mujeres es también un canto -una danza- en defensa del cuerpo femenino y del placer, un canto para las agricultoras, herbolarias, molineras de gofio y a las ancestras, las que, en palabras de Godínez, hacen una «gran labor como mujeres y diosas del amor, la fertilidad y las cosechas».

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