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Teatro

Crimen para mearse viva (o muerta)

El montaje llega el 15 de febrero a Teror y en marzo se podrá ver en La Granja, en la capital tinerfeña

El público aplaude en pie a las tres intérpretes del espectáculo ‘Se ha improvisado un crimen’. | LP/DLP

El público aplaude en pie a las tres intérpretes del espectáculo ‘Se ha improvisado un crimen’. | LP/DLP

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Miguel Ayala

Miguel Ayala

Las Palmas de Gran Canaria

Más allá de un exitoso montaje canario que arrasa allá por donde pasa, ‘Se ha improvisado un crimen’ es un ejercicio de improvisación defendido sobre el escenario por tres brillantes intérpretes de las Islas que trabajaron juntas en la escritura de un texto al que ellas, con la interacción del público, le hacen maldito caso

Un muerto, una investigación, un puñado de sospechoso y tres mujeres canarias, a cada cual más brillante, tratando de desentrañar un caso que no se sabe si lograrán resolver pero lo que sí ocurrirá con total seguridad es que arrancará las carcajadas de quienes acudan a disfrutar del espectáculo Se ha improvisado un crimen, montaje de Vives Impro, compañía donde apuestan por la disparatada riqueza que ofrece la improvisación teatral.

Desde su estreno en 2024 en la Sala Insular de Teatro de Las Palmas de Gran Canaria, este singular espectáculo sólo ha recibido halagos tanto por su frescura como por el trabajo que sobre las tablas realizan Jennifer Artiles, Delia Santana y Romina Vives, tres monstruas de la improvisación que llevan a los espectadores al delirio o, mismamente, al baño porque partiendo la trama de un asesinato parece que mearse vivos no está en absoluto reñido con que un muerto sobrevuele la sala.

Los espectadores, asimismo, juegan un papel importante en el montaje «porque aunque hay una escaleta, que no un guión», aclara Romina Vives, fundadora de Vives Impro y quien inició este proyecto, «es el propio público quien decide cómo don los personajes, a dónde vamos y a dónde no vamos... Todo eso llevado al absurdo pero con ellos y ellas como cómplices influyentes en la dirección que va tomando este thriller» en el cual cada risotada y susurro añade una capa de profundidad a la narrativa, convirtiendo ese espectáculo en una auténtica obra colectiva donde la creatividad y el ingenio florecen.

Durante una hora y quince minutos, Se ha improvisado un crimen, de la mano de estas tres brillantes improvisadoras, se convierte en una experiencia teatral pocas veces vista. «Cada giro de la historia es un nuevo descubrimiento, un momento donde la risa y el asombro conviven. El juego de roles», prosigue explicando Romina, «las interacciones espontáneas y las sorpresas entrelazadas en la trama hacen que cada función sea exclusiva e irrepetible».

Como pionera en la improvisación en Canarias, Romina Vives estableció su compañía de impro en 2012, marcando el inicio de una nueva era para el teatro improvisado en la región. «Llevo trece años tratando de que se reconozca este género en Canarias, por eso me hace especialmente feliz ver al público aplaudiendo y en pie cuando Se ha improvisado un crimen concluye», dice sin olvidarse del hecho que sean «tres mujeres quienes ocupen el escenario», un equipo bien avenido que, mano a mano, trabajó incluso en la escritura del relato. «Cualquier aportación tanto de mis compañeras como mía se incluía de inmediato en el texto», añade esta curtida profesional.

Vives cuenta en el show con dos fuera de series: Delia Santana, fantástica actriz y humorista con más de una década de experiencia entre teatros de Madrid y Canarias, y Jennifer Artiles, interprete y bailarina con amplio recorrido.

Con un cadáver a cuestas, las tres artistas llevan el 15 de marzo al Auditorio de Teror Se ha improvisado un crimen y en marzo desembarcan con su montaje en el parque de La Granja, en Santa Cruz de Tenerife, un espectáculo al cual recomendamos acudir, como mínimo, meados. n

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