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Entrevista | Willy Haroun Pianista

Willy Haroun, pianista: «Lo más complicado de improvisar es dejar de pensar»

El músico estará el próximo 14 de marzo en el CICCA de la capital grancanaria con su concierto 'Bases' en el que se mezclan el jazz con la música clásica

El pianista Willy Haroun.

El pianista Willy Haroun. / LP/DLP

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

Willy Haroun es un pianista español reconocido por su versatilidad y creatividad en la escena musical europea. Formado en academias de música de Basilea, Zúrich y Lausana, ha desarrollado una sólida base tanto en música clásica como en jazz. Su estilo se caracteriza por la fusión de estos géneros con la improvisación, creando interpretaciones únicas y personales, como la que se podrá ver el próximo 14 de marzo en el CICCA de Las Palmas de Gran Canaria.

¿Qué le motivó a combinar la formación clásica con el jazz en su carrera musical?

Yo siempre he dicho que para mí la formación clásica ha sido mi guía y siempre la he necesitado para mi alma. Siempre ha sido mi primera prioridad. El jazz es la esencia de mi música y siempre ha estado conmigo. Para mí es la parte como más desenfadada y divertida.

¿Cómo influyó su formación en las academias de Basilea, Zúrich y Lausana en su desarrollo artístico?

La formación en las academias de Suiza es exquisita. Son de las academias más importantes a nivel mundial y yo me entregué al 100% y ha sido realmente un privilegio para mí haber podido estar rodeado de estos maestros. Ha sido la columna vertebral de mi formación clásica y de jazz. En estas academias he tenido la oportunidad de tener clases individuales con maestros que tocan en las mejores salas de conciertos de todo el mundo. Y he podido recibir sus consejos directamente. Las academias en Suiza son academias muy pequeñas. Tienen un elenco de profesorado de primer nivel. Cuando escogen a sus alumnos realmente los cuidan, tienen una relación muy cercana con ellos, desde el punto de vista artístico y pedagógico. Supervisan y cuidan de sus alumnos de una manera que yo quedé sorprendido cuando llegué. 

¿Cómo fue su flechazo con el piano? ¿Recuerda ese momento?

Desde que nací la música siempre ha estado en mí. Desde que era un bebé, cada vez que escuchaba música, sentí algo muy especial. Desde la primera vez que tuve la oportunidad de poner las manos sobre un teclado, yo sentí que eso iba a ser toda mi vida. No es algo que uno piense, es algo que uno siente. Nunca pensé en que tenía que tomar la decisión de dedicarme a esto, simplemente sabía que era parte de mí. 

¿Qué nos puede contar de Bases, el espectáculo que trae a Las Palmas de Gran Canaria el próximo 14 de marzo?

En Bases yo pretendo reflejar la esencia de mi música, que combina la música clásica con el jazz y sobre todo la improvisación. La improvisación es la parte esencial de mi música y de este proyecto. Yo he tratado de tomar inspiración de maestros, tanto de la música clásica como del jazz, maestros que para mí son muy especiales. He tratado de tener una charla con ellos o con su música y poder sacar de mí mi música y fundirla con la suya. Con mucho respeto, pero siempre he tratado de fundir su música con la mía y con mi improvisación.

¿Qué diría que es lo más difícil de aprender a improvisar?

Con respecto a improvisar, uno puede aprender muchas cosas referentes a estilo, a procedimientos compositivos, pero la esencia de la improvisación es parte de saber escuchar, saber estar en silencio y saber divertirse. Digamos que la improvisación no debe surgir de un pensamiento. La improvisación es como una transcripción simultánea de aquello que el artista está sintiendo en ese momento. Sintiendo que está conectado. Cuando uno está fundido con el piano, puede traducir sin intervenir con su mente y sus pensamientos. Quizá lo más complicado de improvisar pueda ser dejar de pensar. 

¿Cómo ha sido el recibimiento de Bases en otros países europeos dónde lo ha presentado?

En la premier del proyecto, que fue en Stuttgart, Alemania, quedé sorprendido cuando fui a saludar al público a la salida del concierto, por cómo me esperaron y vinieron a agradecerme. Algunos me decían que habían estado llorando en varias de las obras, otros que habían conectado profundamente con la historia que cuento detrás de los arreglos, la historia que me había inspirado… Otros me preguntaban cuándo era el siguiente concierto, dónde podían seguirme, dónde estaban mis vídeos, si daba masterclass, si podían asistir. Fue una acogida que me impresionó, sobre todo cuando es un repertorio que es tan personal. Que lo reciban así en un lugar donde aprecian tanto la música fue algo muy bonito y me hizo sentir una gratitud muy grande. Aprovecho para mencionar que las personas que tengan interés en mi trabajo y en lo que estoy haciendo, me pueden seguir en redes sociales, ahí comparto los conciertos en tour, mis viajes, mis rutinas. Ahí pueden encontrar más información. 

¿Diría que es su proyecto más personal?

Sí, desde luego. El concierto en Gran Canaria está hecho a mano. La música, las notas, las emociones. Lo estoy preparando con muchísimo amor, con muchísimo cariño. Y, desde luego, al ser composiciones y arreglos míos, es súper personal. 

¿Qué consejo del que le dieron sus maestros en las academias de Suiza es el que más grabado se le ha quedado? 

Recuerdo un profesor con el que tuve clase de música de cámara. Me decía que podía enseñar cómo tocar muy bien el violín, pero no podía explicar cómo hacer llorar a una persona. Cuando buscas una excelencia en la música, te das cuenta de que la comunicación de la música va más allá de los procedimientos técnicos que uno pueda adquirir y empiezas a buscar un nivel de comunicación con el público que va más allá de tocar una nota de forma correcta. Y, también me influyó el descubrir todos los instrumentos históricos. Tuve la oportunidad de recibir clases de interpretación histórica con instrumentos originales de la época de Mozart, Schubert, Chopin… Fue una forma de redescubrir la música que llevaba toda mi vida tocando y comprender de qué manera funcionaba el lenguaje y poder encontrar la libertad en ese lenguaje pero con mi propia voz. 

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