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Marta Moll, pianista y directora de 'Hechizo y Duende': «Lorca decía que nunca con la escritura podría decir tanto como con la música»

«Me sumergí en esos textos colaterales, en su mundo musical, y el guion se construyó desde esa amistad entre los tres artistas y lo que sucede sobre el escenario», afirma la pianista

Marta Moll, pianista y creadora del espectáculo

Marta Moll, pianista y creadora del espectáculo / LP / DLP

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

La riqueza creativa de Federico García Lorca se despliega en Hechizo y Duende, un espectáculo multidisciplinar que combina música, danza y poesía visual. Lo protagoniza el Dúo Cassadó, formado por la pianista Marta Moll y el violonchelista Damián Martínez, junto al arte flamenco del bailaor Iván Vargas. La propuesta, que sube mañana al escenario del Teatro Pérez Galdós, invita a sumergirse en la dimensión sonora, íntima y poco explorada del poeta granadino.

Su punto de partida ha sido una de las facetas menos conocidas de Lorca, la musical. ¿Qué le atrajo de aquellas grabaciones con La Argentinita y cómo se ha traducido eso en el montaje de Hechizo y Duende?

La faceta musical de Lorca es realmente poco conocida. De hecho, antes que poeta, él fue músico. Su intención era dedicarse a la música, pero por circunstancias de la vida acabó entregado a la literatura. Su primer libro, de hecho, está dedicado a su profesor de piano. Lo que me fascinó de las grabaciones con La Argentinita es la historia que hay detrás: Lorca recorrió España buscando canciones populares que reflejaran el folclore de nuestro país, tan diverso y tan importante para entender nuestra música clásica. Él las memorizaba y luego las armonizaba. La grabación con La Argentinita, que cantaba, tocaba los platillos y taconeaba, me pareció una joya. Pensé que era una forma preciosa de traer esas canciones al escenario, incorporando a un bailaor para mostrar al público cómo el flamenco afina la música española. Su biógrafo dice que no se puede entender a Lorca sin conocer esta faceta, y él mismo afirmaba que «nunca con la escritura podría decir tanto como con la música». Esa frase me marcó. Tenía una profunda conexión con la música, y su amistad con Manuel de Falla lo demuestra.

¿Cómo descubrió esa conexión entre Lorca, Falla y Ernesto Halffter, y cómo se refleja esa amistad en el concierto?

Los tres coincidieron en Madrid. Yo ya conocía bien la obra de Ernesto Halffter porque Damián y yo la habíamos grabado, además de tener relación con su hijo, Manuel Halffter, que nos pidió precisamente que grabáramos esa música. Cuando descubrí que Lorca le había dedicado un poema a Ernesto y vi cómo los tres —Falla, Lorca y Halffter— estaban conectados también por una admiración mutua, sentí que era necesario rendir homenaje no solo a Lorca, sino también a esa triada tan importante en nuestra historia musical y cultural. El programa del concierto se construyó con ese hilo conductor.

«Cuando descubrí que Lorca le había dedicado un poema a Ernesto y vi cómo los tres —Falla, Lorca y Halffter— estaban conectados también por una admiración mutua, sentí que era necesario rendir homenaje no solo a Lorca, sino también a esa triada tan importante en nuestra historia musical y cultural»

Marta Moll

¿Por qué se tomó la decisión de transcribir las canciones antiguas para violonchelo y piano en lugar de tomar sus versiones vocales originales?

Las canciones de Falla ya llevan mucho tiempo interpretándose así, y el chelo tiene esa capacidad tan especial de parecerse a la voz humana. Como ya tocábamos esas versiones con Damián, decidimos hacer lo mismo con las de Lorca. Además, tanto Falla como Lorca en algún momento dicen que la letra no es lo más importante, sino que lo es la música. Así que sentimos que estábamos siguiendo su misma lógica, y la verdad es que funcionan maravillosamente bien en ese formato.

Desde su papel como pianista y directora del proyecto, ¿cómo fue integrar el piano, el chelo, el flamenco de Iván Vargas y la proyección visual en un solo espectáculo?

Pues yo soy la ideadora de todo el concierto, también del guion de los vídeos y la parte poética. El trabajo con Iván ha sido realmente enriquecedor porque, aunque él viene de otra disciplina, está muy cerca de la nuestra: usa el ritmo y la expresión corporal como lenguaje. La fusión con él ha sido preciosa, porque es un bailaor exquisito, muy profesional, con una sensibilidad tremenda. Y no es fácil encontrar ese equilibrio entre disciplinas sin que una se imponga sobre la otra. En este caso, se ha cuidado mucho que tanto el flamenco como la música clásica tengan su espacio, su protagonismo.

De izquierda a derecha, Damián Martínez, Marta Moll e Iván Vargas

De izquierda a derecha, Damián Martínez, Marta Moll e Iván Vargas / LP / DLP

¿Qué elementos visuales han querido incorporar para redondear esta experiencia escénica?

Pues mostramos también el Lorca pictórico, porque él dejó muchísimos dibujos, y muchos de ellos aparecen en las proyecciones. Al final, queríamos crear una experiencia distinta: un espectáculo más que un concierto clásico al uso. Es moderno, sin duda, y está pensado tanto para nuestro público habitual como para quienes se acercan por primera vez. Es un viaje.

¿Es una propuesta pensada también para acercar la música clásica a las nuevas generaciones?

Sí, yo espero que venga mucha gente joven. Pero también pienso que es un concierto atemporal. Lo hemos girado y funciona tanto con público joven como mayor. Sería una pérdida enorme si dejamos de consumir estos géneros. Además, hay una responsabilidad institucional muy grande. Hay que cuidar la formación artística y humanística en los colegios. Es lo que nos humaniza. Eso no nos lo puede quitar ni la inteligencia artificial. La sensibilidad, la historia… nos puede ayudar, sí, pero no sustituir. Y eso es algo que debemos proteger todos: familias, colegios, sociedad.

¿Cómo construyó el guion del espectáculo para acercar la historia musical de Lorca al público?

Me basé en sus ensayos, en muchos de sus escritos menos conocidos. Conocía bien la música de Falla y Halffter, pero de Lorca conocía más su literatura. Me sumergí en esos textos colaterales, en su mundo musical, y el guion se construyó desde esa amistad entre los tres artistas y lo que sucede sobre el escenario. Quise contar al público esa otra faceta suya, tan potente y tan poco visible. Era mi intención principal.

¿Qué le gustaría que se llevara el público tras vivir Hechizo y Duende?

Creo que va a ser una noche mágica. Hablar de Lorca es hablar de inspiración, de esperanza, de lo mejor de la creación humana. Y con la música de Falla y de Halffter están todos los ingredientes para hacer un viaje por el universo Lorca. Es realmente bello todo lo que hacen estos compositores, y solo espero que el público disfrute con nosotros, que lo sienta con la misma emoción con la que nosotros lo hemos preparado.

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