Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La Fucha Ekotienda: dos décadas sembrando otra forma de alimentarse

Tatiana González y Nuria Leal gestionan esta tienda ecológica, escondida en el barrio de Guanarteme desde 2006, con producto principalmente local, fresco y directo de las manos del agricultor

Tatiana González, una de las propietarias de La Fucha Ekotienda, atendiendo a una clienta habitual del local situado en la calle Covadonga 49

Tatiana González, una de las propietarias de La Fucha Ekotienda, atendiendo a una clienta habitual del local situado en la calle Covadonga 49 / LP / DLP

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

Desde la calle Covadonga 49, donde resiste una tienda distinta a las demás, La Fucha Ekotienda lleva casi dos décadas haciendo lo que parece sencillo, pero no lo es: vender productos limpios, de temporada, con el menor impacto posible y con vínculos estrechos entre campo y ciudad. Lo hacen sin grandes alardes, sin postureo verde, pero con una coherencia que se nota en cada caja de verduras cuidada con mimo, en cada conversación con clientas y en cada envase sin azúcar añadido elegido con mucha rigurosidad.

«La tienda no fue una ocurrencia. Veníamos de trabajar en otro negocio parecido y quisimos montar el nuestro con los valores que nos representan», cuenta Tatiana González, una de las dos socias al frente del proyecto. Nuria Leal, su compañera desde los inicios, comparte ese camino que comenzó en 2006, después de varios años de experiencia en otra tienda ecológica de la Isla.

Apartado de frutas y verduras frescas de La Fucha Ekotienda.

Apartado de frutas y verduras frescas de La Fucha Ekotienda. / LP / DLP

Hoy, La Fucha es referencia en Gran Canaria para quienes apuestan por una alimentación más respetuosa y consciente. «Esto es una forma de vida. Aquí no te metes para hacerte rica», comparte Tatiana. Sin embargo, con orgullo e ilusión concluye: «Seguimos aquí porque creemos en esto, no porque dé mucho dinero».

Barrio y semilla

El primer desafío fue abrir en una zona poco acostumbrada al consumo ecológico. «Cuando llegamos, las vecinas mayores nos miraban como diciendo: '¿qué hacen estas locas?'», recuerda entre risas. Pero poco a poco fueron sembrando confianza. El gofio de cinco cereales, uno de los primeros productos, acabó repartiéndose por el vecindario: «Las viejillas decían: ¡ay, qué rico mi niña, me sienta superbién en la barriguita!», recuerda Tatiana entre risas.

El gofio de cinco cereales con el que La Fucha Ekotienda comenzó a hacerse su hueco en Guanarteme.

El gofio de cinco cereales con el que La Fucha Ekotienda comenzó a hacerse su hueco en Guanarteme. / LP / DLP

La tienda ha evolucionado junto al barrio. Hoy queda poco de aquella calle llena de sillas a la fresca, pero el local conserva el espíritu de proximidad. Allí se vende desde fruta y verdura de temporada hasta productos de higiene, pan sin gluten, cafés de comercio justo o cremas vegetales. Todo bajo criterios ecológicos certificados: ROPE, Demeter, Ecocert… «Es fundamental tener un aval. No compramos porque nos digan 'yo no le pongo nada', sino porque hay inspección, control y garantías», aclara.

«Es fundamental tener un aval. No compramos porque nos digan 'yo no le pongo nada', sino porque hay inspección, control y garantías»

Tatiana González

Cajas con criterio

Uno de sus servicios más conocidos son las Cajas de Frescos Fucha: packs ya montados con frutas y verduras de temporada, que se recogen en tienda o se entregan a domicilio. Hay versiones solo de fruta, solo de verdura, mixtas y con o sin huevos. «Si algo no te gusta, lo cambiamos. A veces la gente prueba cosas que nunca se habría llevado por sí misma y descubre sabores nuevos», explica González.

Los productos llegan de zonas como San Mateo, GuíaGáldar o Santa Brígida: «La medianía es el corazón de lo que vendemos. Conocemos a quienes cultivan. Muchos llevan toda la vida, y algunos son hijas o hijos de quienes empezaron con nosotras». La conexión es directa: sin mayoristas, sin intermediarios. «No somos distribuidoras, somos comerciantes conscientes. Queremos que la gente pague un precio justo por el trabajo del campo», aclara.

Estantes con complejos vitamínicos y productos de hiegiéne ecológicos que puedes encontrar en La Fucha.

Estantes con complejos vitamínicos y productos de hiegiéne ecológicos que puedes encontrar en La Fucha. / LP / DLP

Sabor que se nota

A menudo se enfrentan a prejuicios sobre lo ecológico: que si es caro, que si no sabe a nada y, tal y como asegura Tatiana: «Al contrario, las verduras tienen sabor, huelen y duran más. La diferencia con lo convencional se nota hasta en cómo se pocha una cebolla». Los tomates, los panes de diversos cereales, los cafés locales o los crackers integrales son algunos de los imprescindibles para su clientela fija. También han introducido productos poco comunes como la granola artesanal, el higo tinto (tuno índigo en polvo), bebidas vegetales sin azúcar añadido o quesos veganos que «dan el pego y están muy ricos».

Quesos de diversos tipos de La Fucha.

Quesos de diversos tipos de La Fucha. / LP / DLP

La clientela de La Fucha es diversa: gente joven que busca alimentarse con conciencia, mayores que han descubierto que lo ecológico no es solo para ricos, y familias que enseñan a sus hijos a valorar el origen de los alimentos. «Algunos vienen desde hace años, saben cómo funcionamos y ya no preguntan: se fían», comparte.

Un paso más allá

Pero La Fucha no solo vende. También educa, acompaña y teje comunidad. «La gente aprende que lo ecológico no es solo lo que viene sin pesticidas. Es valorar el trabajo del campo, evitar el desperdicio, cuidar lo que se come y cómo se produce». Reconocen que la administración no lo pone fácil: la normativa no está adaptada a la realidad canaria, y muchas veces se sienten solas. Aun así, siguen porque para las propietarias de este comercio «lo importante no es vender más, sino vender mejor».

Algunos de los tipos de legumbres que La Fucha ofrece en su establecimiento.

Algunos de los tipos de legumbres que La Fucha ofrece en su establecimiento. / LP / DLP

Y así, sin ruido ni pretensiones, La Fucha Ekotienda sigue haciendo lo que sabe: llenar despensas con productos limpios y gestos honestos. Porque en tiempos de prisas y etiquetas vacías, su forma de vender —tranquila, cercana, comprometida— se parece mucho a sembrar una pequeña resistencia diaria con cada caja.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents