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Rocío Pozo alumbra el Teatro Salón Cervantes de Madrid con su 'Luna': "Hablo en silencio con Lorca antes de subir a bailar"

La Compañía Flamenca Rocío Pozo consolida 'Luna', su espectáculo híbrido entre danza y teatro en homenaje a Federico García Lorca, que ya roza una treintena de funciones por diferentes recintos escénicos

Rocio Pozo

Rocio Pozo / J. Antonio Rico

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Las Palmas de Gran Canaria

La Compañía Flamenca Rocío Pozo, con sede en Telde, traslada a Madrid una doble función de Luna, el tributo que dirigen a la figura del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, en la misma semana que se conmemora el centenario de su asesinato. La producción, que tuvo su estreno absoluto el 28 de febrero en el teatro Pérez Galdós, debuta este sábado, a las 19.00 y 21.00 horas, en el teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares, tras haber girado por otros escenarios de la Península, como el Auditorio Mar de Vigo.

Esta oda al universo lorquiano concebida por la bailaora Rocío Pozo alumbra el Salón Cervantes, una sala del siglo XIX, algo que supone para la compañía un «teatro emblemático» en el que aterrizan con la ilusión que les aporta «sacar a la compañía de las Islas» y medirse en otros públicos.

«En este momento estamos consolidando nuestras obras», admite Pozo. Antes incluso de idear Luna, la compañía flamenca transitó por escénicos de la localidad de Alcalá de Henares, como es el Corral de Comedias.

Trayectoria

Rocío Pozo, madrileña de origen onubense, se formó en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid y en la Cátedra de Flamencología de Jerez, para después debutar a los 15 años en el Ballet Español de María Rosa, con el que giró por España y Europa. En 2016 fundó su propia compañía, con la que ha estrenado espectáculos como Sentimientos (2016), Lorca Federico García (2018), Olor a sal (2020), Mujer (2021), Tempo (2022), Luna (2023) y De Jerez a Gran Canaria (2025).

En esta «carrera de fondo» que les suponen los escenarios, afrontan una etapa «muy, muy dulce», fruto del esfuerzo sostenido que lleva consolidando la circulación de sus espectáculos. Solo Luna, roza la treintena de actuaciones, y su el calendario promete todavía un mayor recorrido.

Rocío Pozo

Rocío Pozo / LP/DLP

En octubre, un mes «de agenda apretada» regresan el sábado 18 al Auditorio Mar de Vigo con una versión adaptada de su obra De Jerez a Gran Canaria, un homenaje a Lola Flores, que se levanta renombrada como De Jerez a Vigo. «En Vigo tuvimos una acogida maravillosa, con mucha afluencia de público. Para nosotros fue un regalo y sentimos mucha calidez», reconoce.

En el Teatro Guiniguada estrenan el 24 de octubre Candela, una propuesta que evoca un poblado gitano y la tradición flamenca del Sacromonte granadino. Tras el debut, la compañía acepta el reto de viajar con esta producción a Centroamérica, visitando Honduras y Nicaragua para trasladar esta atmósfera purista del tablao. La oportunidad la consideran un «regalo» y la asumen con tanta responsabilidad como orgullo: «Fue una sorpresa muy grata… primero creo que te da currículum… y es la primera vez que la compañía viaja tan lejos».

¿Dónde podrá verse en Canarias?

Y en el circuito isleño, Luna todavía puede disfrutarse en el teatro Víctor Jara el 17 de enero de 2026 y en noviembre en el municipio herreño de Valverde.

En paralelo a la gira, el trabajo no cesa y el equipo prepara una nueva producción que tiende al flamenco contemporáneo, íntegramente cimentada en la danza, con cuatro bailadoras y un elenco musical ampliado. Aunque la temporada 2025/2026, está previsto que el espectáculo levante el telón en la última semana de septiembre de 2026, y repita como una coproducción con el Teatro Pérez Galdós.

«Es una obra con una carga que tiene al mensaje social, directo al corazón. No menciona a nadie y habla del despertar de la conciencia», adelanta. El gen dancístico se aleja de lo experimentado con Luna, en el que se permitía hibridar la danza y el teatro. «El ingrediente principal de una obra flamenca es la emoción», sintetiza.

Rocío Pozo subraya la influencia de Federico García Lorca en su trabajo escénico, que también homenajeó al poeta en el 120º aniversario de su nacimiento. Porque Lorca es inagotable: «Sale una compañía y se vuelve a representar y así sucesivamente. Siempre se puede sacar una nueva versión de Lorca».

Su obra, señala, permite un diálogo entre la palabra y el movimiento, ofreciendo referentes para construir las historias sobre el escenario. «Antes de salir a bailar me gusta mucho estar en silencio y concentrada. Ahí suelo hablar con él», y la emoción le puede: «Te lo digo ahora y me emociono, es lo que podemos hacer por él, poder honrarle».

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