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Elio Quiroga, escritor: «Esta novela nació del asombro de un niño ante una montaña rota por el oro»

El escritor y cineasta ha ganado el Premio vallirana de Novela Histórica 2024 con ‘El vientre de la Tierra’, una novela que reconstruye la guerra por el oro de Hispania y el origen de Las Médulas

El escritor y cineasta Elio Quiroga.

El escritor y cineasta Elio Quiroga. / Tato Goncalves

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

El cineasta y escritor canario Elio Quiroga vuelve a la literatura con El vientre de la Tierra, una obra que reconstruye las guerras astures y la descomunal empresa minera de Las Médulas, en El Bierzo. Con esta novela —ganadora del Premio Vallirana de Novela Histórica 2024— el autor debuta en un género que lo obligó a mirar hacia atrás, a su propia infancia y a la memoria de su padre.

«Mi padre era del Bierzo y fue él quien me llevó por primera vez a Las Médulas. Tendría ocho o nueve años y me quedé fascinado con aquellas montañas partidas por los romanos», recuerda. La novela sitúa al lector en la Hispania del siglo I a. C., cuando Roma trataba de someter los últimos reductos rebeldes del norte peninsular. Allí, un joven astur llamado Ábilus debe decidir entre la resistencia y la colaboración con el Imperio que domina el mundo. «Para mí es la historia de un superviviente. Tiene que elegir entre rebelarse y perderlo todo, o integrarse y asegurar el futuro de los suyos», explica Quiroga.

El eco del imperio

Durante un año de investigación, Quiroga rastreó fuentes y testimonios sobre la ingeniería romana y la técnica de la ruina montium, con la que se derrumbaban montañas enteras mediante la fuerza del agua. «Lo que más me impresionó fue descubrir el nivel de ingenio que alcanzaron hace dos mil años. Literalmente movían montañas para conseguir oro. Era el combustible de su imperio», comparte con admiración.

La novela también reflexiona sobre la «resistencia inteligente» y la capacidad de adaptación frente al poder: «Integrarse en una nueva cultura a veces es la única salida. Lo vemos hoy: vivimos en un colonialismo cultural distinto, dominado por los códigos de Estados Unidos, como antes lo fue Roma. Cambian los imperios, pero las dinámicas son parecidas».

Portada de 'El vientre de la tierra'

Portada de 'El vientre de la tierra' / LP/DLP

Paralelismos con el presente

El autor establece así un paralelismo entre la hegemonía romana y la del presente. «Vivimos en un nuevo imperio global. Quizá el estadounidense esté en declive, pero ahora Europa intenta construir su propio modelo. La historia se repite con otros nombres y lenguas».

Además del trasfondo histórico, El vientre de la Tierra explora el peso moral de las decisiones individuales en tiempos de conflicto. Quiroga no se limita a narrar batallas o estrategias, sino que indaga en las emociones que mueven a sus personajes: el miedo, la ambición, la lealtad o la culpa. «Me interesaba mostrar cómo incluso en medio de la guerra hay lugar para la ternura o la duda», afirma. Esa mirada humanista dota a la obra de una profundidad poco común dentro del género, que combina el rigor con una notable carga simbólica.

Escritura visual

El estilo del autor mantiene su sello visual, casi cinematográfico. Cada capítulo parece una secuencia cuidadosamente iluminada, donde el paisaje funciona como un personaje más. «Quería que el lector sintiera el polvo del oro, el frío del norte y el sonido del agua derrumbando la piedra», confiesa Quiroga. El resultado es una novela que se lee como una película antigua y se recuerda como una leyenda, un viaje al corazón de una época que todavía palpita en el presente.

Con una trayectoria que abarca el cine, la animación y la literatura, Quiroga admite que su mirada visual impregna su escritura. «Tengo una deformación profesional. Escribo viendo las escenas, creando imágenes en la mente del lector. Es lo que llaman ‘escritura visual’. Me gusta que la lectura se vea», explica.

Del cine a la novela

Su experiencia como guionista también se traduce en estructura: «Soy un escritor de mapa. Necesito saber adónde va cada historia. Planifico, dibujo esquemas, preparo los arcos de los personajes. Luego, cuando escribo, todo fluye».

En El vientre de la Tierra, la codicia imperial y la lucha por la supervivencia se entrelazan en una historia que, según su autor, combina rigor, emoción y reflexión moral. «Al final es una aventura ambientada en la Hispania de hace dos mil años, antes de que existiera España. Habla de familia, de amor, de gente que resiste aunque parezca que no puede hacerlo. Todos, en algún momento, hemos tenido que sobrevivir así».

Elio Quiroga no descarta volver al género histórico. «Me ha resultado apasionante. Exige mucho trabajo, pero te obliga a mirar el pasado con ojos nuevos». Mientras comparte sus hallazgos sobre imperios y montañas de hace milenios, también se asoma la emoción del niño que un día, junto a su padre, miró un paisaje imposible y comprendió que allí dormía una historia digna de ser compartida con el resto del mundo.

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