Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Andrea Casarrubios Violonchelista y compositora

Andrea Casarrubios, violonchelista y compositora: «Recordar un momento en que me sentí yo misma me ayuda a canalizar los nervios»

La chelista y compositora Andrea Casarrubios habla de intuición, meditación y propósito antes de su participación en el encuentro 'Artes, ciencia y tecnología: la ética del propósito'

La violonchelista y compositora, Andrea Casarrubios.

La violonchelista y compositora, Andrea Casarrubios. / Titilayo Ayangade

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

La violonchelista y compositora Andrea Casarrubios, nominada a los Grammy por su disco 'Seven' y galardonada con primeros premios en numerosos concursos internacionales, aterriza en Gran Canaria para formar parte del encuentro 'Arte, ciencia y tecnología: la ética del propósito', un acto previsto para mañana a las 18.45 horas en Gáldar que cuenta con la colaboración de la Asociación Emerge, el Ayuntamiento de Gáldar, Prensa Ibérica en Canarias y la Fundación Sergio Alonso.

Haciendo alusión al título del acto, Artes, ciencia y tecnología: la ética del propósito, y desde su posición de chelista, ¿hasta qué punto tecnología y creatividad en la música pueden ir de la mano? ¿Puede estar la IA vinculada al proceso creativo?

La inteligencia artificial no está para nada en mi proceso creativo, pero eso es algo mío, personal. Hace unos cinco meses probé cómo era esto de la IA en la música que yo escribo, porque con la música pop sí que funciona muy bien. Le dije que me escribiera una obra de tantos minutos con diversas pautas, una obra que se parezca al lenguaje de Andrea Casarrubios. Y me dijo: 'De acuerdo, si me das cuatro días te puedo mandar un boceto de la obra, pero dame más detalles'. Le dije si no me podía mandar aunque fuera un boceto de dos minutos. Y me dijo que si le daba veinte minutos, lo hacía. Se puso a trabajar y no me contestaba ni en veinte minutos, ni en una hora. Al final, cuando conseguí recibir el archivo, era un PDF con una nota, un do, y el audio también era una nota así, ¡pam! Y me quedé diciendo, esto es una broma (risas). Creo que hay avances en esto de la música y hay formas de poder hacerlo en armonías bastante básicas, pero en la música clásica o en la música que yo hago directamente no. No, porque tiene mucha emoción y es parte de cómo escribo yo. Mi proceso creativo lleva muchos meses de cocinar por dentro, de sentir, de pensar. Esa perspectiva. Para que yo pueda crear una obra, primero necesito encontrar la esencia y esa semilla que es muy importante, muy honesta. Y de ahí poder ir hacia adentro para poder mostrar en físico, en sonido, lo que ocurre. Eso son meses, son años. Entonces, no lo veo factible de momento. Con respecto a este evento y al propósito, a mí me parece muy importante y relevante. Para mí, todo lo que hago tiene que tener un propósito, ya sea en la interpretación como chelista o como compositora escribiendo música. De hecho, si hay una nota o una frase que no tiene ese propósito, pienso que hay que quitarla, que es extra.

Ha mencionado su proceso creativo y esa la semilla que lo inicia. ¿Qué forma tiene para usted? ¿Es más una idea que le viene, un tema que descubre o una emoción a partir de la que comienza a construir?

Cada obra es diferente. No hay dos iguales y no hay dos procesos iguales. Dentro de todo eso, al principio siempre dejo uno o dos meses, a veces más, para el proceso de investigación. Eso para mí es muy importante. En Silbo, eso fue totalmente libre. Me encargaron una obra para un conjunto de universidades en Estados Unidos, para ampliar el repertorio que se estudia en conservatorios de música. Podía hacer lo que quisiera. Pensé en algo que poca gente conociera, especialmente en Estados Unidos, para que puedan, a través de estudiar esta obra, leer más sobre el silbo, sobre otros lenguajes silbados, sobre la historia, la cultura y todo lo que tiene que ver con algo tan fascinante. Eso fue el principio de la investigación. Estuve hablando con Estefanía Venus Mendoza, presidenta de la Asociación Cultural del Silbo Gomero, y con ella aprendí muchísimo. Eso fue al principio de este periodo de investigación, que se basó en escuchar y aprender más sobre danzas y música tradicional de Canarias y especialmente de La Gomera. Todo eso lo fui trenzando. En el proceso de creación me voy imaginando, voy visualizando y ahí ya sí que es un mundo más interior, más de escucha, más paciente. Hay veces que aunque yo quiera sacarlo a la fuerza, hay momentos que parece que solo sale con calzador. En esos momentos hay que parar, dejar un tiempo. Es tiempo humano. A mí me funciona porque yo lo necesito.

Ya que menciona el mundo interior, quería poner sobre la mesa su composición Mensajes del agua, que define como una pieza meditativa. ¿Qué es para usted meditar y qué sensaciones tiene cuando está en ese estado?

Es una sensación de volver a mí, de centrarme. Ocurre mucho a través de tocar el violonchelo porque, al estar tan cerca de mi cuerpo, supongo que las vibraciones me ayudan a calmarme. Pero sobre todo pienso que es porque me estoy concentrando en algo de una manera muy única, muy presente. Cuando estoy estudiando yo sola, practicando en casa, tengo que estar muy concentrada porque si no, no estás realmente haciendo el trabajo. Creo que eso me ayuda mentalmente y físicamente. Los músculos empiezan a relajarse. Es algo que yo he necesitado y sigo necesitando en la vida. Por los viajes o por el ruido exterior o por todo lo que ocurre todos los días en el mundo, por barbaridades, por problemas tuyos o de los demás. Es tanto... Y ahora, con el mundo de las redes, es como tres mil veces más. Muchas veces siento que necesito cerrar puertas, aunque sean cinco minutos. Mensajes del agua me ayuda a hacer eso. Es una pieza lenta, es meditativa, es repetitiva. La intención cuando la escribí era poder ofrecer un momento de renovación, de reflexión.

¿Incluso estando delante de tanta gente consigue llegar a ese estado de conexión consigo misma?

No te digo que no me ponga nerviosa. De hecho, creo que es bueno y me sigo poniendo nerviosa. Pero la experiencia hace que hayas trabajado en esa parte del escenario, de la gente... Lo que pasa es que no siempre es fácil y es parte del trabajo de ser intérprete. Una gran parte de ese trabajo es poder transformarlo, poder controlar ciertos momentos. Es muy bonito cuando consigo canalizar esos nervios y esa energía, porque me concentro aún más. Si consigo que eso ocurra se nota y creo que la gente también lo nota.

¿Cuál diría que es el mayor truco, si es que lo hay, para canalizar esa energía y que no se desborde?

A veces he hecho algo que me ha funcionado muy bien y que he compartido con algunos alumnos si les veían muy tensos o muy nerviosos. Recordar un momento en mi vida en el que me he sentido yo misma. En el que he tenido la confianza, el poder de encontrar ese centro, de mantenerlo, de sostenerlo en el tiempo. En el que me he sentido realmente concentrada y generosa. Si tengo un momento que estoy muy nerviosa en el escenario o empiezo a tener esos bucles mentales que todos tenemos, porque la mente te juega malas pasadas, o empiezas a pensar en cosas que no vienen a cuento en ese momento, ahí, para calmarme, intento visualizar esa sensación. No es repetirla, porque no puede ser igual. Es visualizarla para ver si puedo canalizar ese tipo de experiencia, de volver a mí, de recordar que soy capaz. Recordar que esto ya lo has hecho antes, que no es la primera vez y que eres capaz de encontrar ese centro.

Su pieza Sonia está escrita en honor a la jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, Sonia Sotomayor. ¿Qué le inspiró de esta figura?

Esto fue un encargo para que se estrenase allí, en la Corte Suprema, con ella presente. Estuve leyendo un libro muy conocido que escribió sobre su biografía, en inglés y en español. Por supuesto me vi todos los discursos que hay en internet para escucharla hablar. No solo por aprender sobre su legado, su historia, lo que ha hecho y lo que sigue haciendo por tantas y tantas personas, sino para leer entre líneas, captar su esencia, no solo la persona que sabemos que es tan importante, sino todo lo que viene de dentro, que ha hecho que esa figura tan potente sea lo que es hoy. Quise captar su determinación, su esfuerzo, el tesón que tiene a través de muchas complicaciones que ha sufrido en la vida, de siempre hacerlo para los demás, de estudiar muchísimo, de estudiar más que nadie. Es una figura histórica, porque es la primera persona de origen latino, hispano, en convertirse en jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos. Todo esto fue el proceso que surgió antes de escribir la obra. Después fui destilando, como lo llamo yo, lo importante. Y luego ya fui escribiendo la composición.

Después de tantos años en el mundo de la música, ¿cuál es el propósito que hoy la sigue manteniendo en este camino?

A mí lo que más me gusta de esta profesión es que siempre estás aprendiendo. Siempre hay algo que mejorar y me puedo inspirar de los demás. Me parece una profesión que te hace muy humilde porque aprendes la empatía. Y la empatía es lo que une a la gente.

Tracking Pixel Contents