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Historia

El escritor canario Antonio Cabanas analiza la apertura del Gran Museo Egipcio, el mayor espacio dedicado a Tutankamón y al Antiguo Egipto

El autor explica las claves del gran complejo museístico inaugurado en El Cairo, un proyecto monumental que reúne alrededor de 100.000 piezas y revoluciona la forma de descubrir la civilización de los faraones

El escritor canario Antonio Cabanas en el interior del Gran Museo Egipcio.

El escritor canario Antonio Cabanas en el interior del Gran Museo Egipcio. / LP/DLP

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

«Si hay una palabra que define a Egipto, es magia», apunta Antonio Cabanas, todavía con la emoción de haber regresado hace poco del Gran Museo Egipcio (GEM, por sus siglas en inglés) que abrió sus puertas el pasado 1 de noviembre. El escritor canario lleva décadas estudiando la historia de este país africano, pero incluso él se reconoce sobrecogido ante un espacio que describe como «algo grandioso», un museo que «está a la cabeza del mundo» y cuyo tamaño, diseño y ambición lo convierten en un hito cultural sin precedentes.

A escasos dos kilómetros de las pirámides de Guiza, el GEM ocupa un territorio de 50 hectáreas y ha sido concebido para integrarse en el paisaje que lo rodea. Así, las paredes, recubiertas con motivos troncopiramidales, evocan las formas del desierto y crean un diálogo directo con el conjunto monumental.

Arquitecta irlandesa

El proyecto comenzó a gestarse alrededor del año 2005, cuando un concurso internacional, al que se presentaron unas 5.000 propuestas, otorgó la adjudicación a la arquitecta irlandesa Róisín Heneghan. «Costó muchísimo dinero y más de veinte años, pero el resultado es una verdadera maravilla de diseño», apunta Cabanas.

El escritor y piloto, natural de Las Palmas de Gran Canaria —«nací en la Clínica Santa Catalina», comenta entre risas— conoce bien Egipto. Ha escrito 12 libros ambientados en algunos de los periodos de esta civilización de 3.000 años, entre ellos Las lágrimas de Isis o El sueño de Tutankhamón, y ahora se encuentra preparando un nuevo título, aún secreto, que llegará en primavera del año próximo.

La máscara de Tutankamón

Su fascinación surgió en el bachillerato, cuando vio por primera vez la máscara funeraria de Tutankamón en un libro de Historia. Desde entonces, ha dedicado gran parte de su vida a convertir ese impulso adolescente, esa «llamada», como él mismo la define, en una carrera literaria y divulgativa, compaginándola con su oficio de piloto en Iberia. «Yo me divierto mucho escribiendo. Me voy de aventura con mis personajes y comparto mi pasión con los lectores», confiesa.

Tal y como cuenta el escritor, que el próximo mes tiene planeada una nueva visita a Egipto, el GEM sorprende desde el principio. En la entrada principal, dando la bienvenida a los visitantes, espera una colosal estatua de Ramsés II, hecha de granito, con una altura de once metros y un peso de ochenta toneladas. «Él nos da la bienvenida a un museo en el que es como si accedieras a un enorme loft, a una superficie en la cual no hay compartimentos que vayan separando, porque se trata de que todas las piezas que se exponen puedan ser admiradas de una manera diferente», describe.

100.000 piezas

El museo exhibe alrededor de 100.000 piezas, 25.000 de ellas nunca vistas antes. Para Cabanas, sus dos grandes joyas son las barcas solares de Keops —barcos de más de 40 metros, restaurados y trasladados desde su antigua ubicación— y todo el universo funerario de Tutankamón. «Lo de la tumba de Tutankamón es grandioso», recalca.

El museo expone las 5.398 piezas halladas por Howard Carter, arqueólogo inglés que hizo el descubrimiento, en 1922. Muchas ven ahora la luz por primera vez, dentro de una galería de más de 120 metros cuya cubierta reproduce un cielo estrellado mediante una malla de bronce y puntos de luz. «La idea es que el visitante viva una experiencia inmersiva, que forme parte de la magia», apunta el escritor canario.

La fragilidad de la tumba original —cuyo deterioro se aceleró por la humedad y la gran cantidad de visitas que recibe— ha impulsado la creación de una reproducción exacta mediante escaneo tridimensional que también se puede visitar en el museo. «Es una réplica perfecta», explica Cabanas, que recuerda las largas colas para entrar en el espacio diminuto y saturado descubierto hace ya más de cien años.

El GEM también incorpora lugares dedicados a la divulgación y la investigación: un teatro, un centro de convenciones o 19 laboratorios especializados. En el segundo nivel, el museo ofrece una oferta para los más pequeños, un acercamiento lúdico al Antiguo Egipto para las familias y para despertar la curiosidad en niños y niñas. «Me parece una idea muy acertada», expresa Cabanas. «A los niños se les explica la civilización de forma amena, es una manera de que se aficionen desde pequeños», añade.

Para el escritor canario, la apertura completa del museo marca un antes y un después, y es otro aliciente más para visitar el país que se encuentra en el continente vecino. «Da igual que sepas o no sepas de Egipto. Vas a El Cairo, vas a Guiza, y te digo que no hay nadie que no se quede perplejo. La magnitud de esas obras, de las pirámides, no deja indiferente a nadie, es algo espectacular».

Cabanas desprende en su voz el orgullo de quien ha dedicado su vida a una civilización que aún hoy le sigue emocionando y acompañando, de quien ya sueña con volver a recorrer los pasillos del GEM, detenerse ante los objetos que inspiraron sus historias y reencontrarse con ese país que le llama, con su magia y su misterio, una y otra vez.

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