Análisis
La expulsión del paraíso
Una mirada intensa y subversiva que desmonta prejuicios y denuncia la lenta destrucción del paraíso insular contemporáneo y vulnerable

La expulsión del paraíso / La Provincia
He aquí una novela claramente subversiva. Subvierte los prejuicios, las ideas preconcebidas que la tradición literaria y cultural en la que nos movemos suele rodear el tipo de historia que cuenta. El amor entre una joven y un profesor, mayor que ella. Es cierto que en la Lolita de Nabokov o en Una hermosa doncella de Carol Oates, la diferencia de edad es más acusada que en el romance que García Ramos expone. Pero esa idea, anclada en el imaginario colectivo, de que el amor por la ninfa, la joven, suele acarrear la caída o la destrucción del protagonista, nuestro autor la desmantela a medida que vamos leyendo.
Como profesor domina las técnicas y estructuras del relato, y por eso puede subvertirlas cuando le conviene como hizo en su juventud con obras tan maduras, desde lo literario, como Boomerang o Malaquita. Dominio que reafirmaría más tarde con El inglés o El guanche en Venecia. Aquí dinamita en consciencia para revolver las conciencias de los lectores. Puede así, afirmar el prejuicio tópico del aplatanamiento del pueblo canario y negarlo reiterativo cuando advierte de los peligros que subyacen en la violencia soterrada de los integrantes de ese mismo pueblo.
Pues estamos ante una novela de tesis, a la manera de las obras de Sartre o Camus. Si el primero afirmaba que el infierno eran los otros, García Ramos señala la destrucción de los paraísos naturales por el hombre desde que, sea nativo o invasor, pone el pie en ellos. Por eso nos recuerda que todos ellos, desde la Atlántida a la actualidad, están situados en islas, islas como las nuestras, que los mantienen a salvo, aislados, hasta que el mundo real los alcanza.
No es la expulsión bíblica, condena de un dios cruel a los que se atreven a saber, es la expulsión lograda por los seres humanos al conquistar, dominar, destruir la naturaleza, movidos por la codicia y que termina convirtiendo en pequeños infiernos cotidianos lo que antes eran paradisiacos lugares de ocio, meditación y diversión.
Pero el autor no se limita a la tesis, lo que convertiría la obra en un plúmbeo ensayo, desarrolla los amores entre el protagonista y su amada, pincelando aquí y allí, con maestría, con frases breves: Altamirano sólo rebuznó que en un momento sirven para definir un personaje, ese rebuznó nos advierte de la animalidad del individuo, de su brutalidad, inherente a su condición de encargado de invernaderos, de lacayo de los poderosos.
Esa brutalidad, insinuada, surgirá una y otra vez, aterrorizando al protagonista siempre y a veces, solo a veces, a la amada. Lo que, ya ven, es otra vuelta de tuerca: la amada es más valiente en su amor que el amado. No confundan, como Christopher, el héroe, el valor con la inconsciencia. La Princesa es consciente y de esa consciencia sacará las energías para llevar a cabo su labor hasta el final. Consciencia coherente con lo que vive, al contrario del General.
Este afán subversivo lo podemos observar en la amplia exposición sobre las Regiones Ultra periféricas que esconden, bajo una fina capa de asepsia académica, una crítica a la figura de las RUP, un mecanismo más de Europa para esconder sus incapacidades a la hora de resolver la cuestión del colonialismo existente dentro de sus fronteras, por no decir el neocolonialismo que permanece en el continente africano: A las naciones sin estado les costaba mucho hacerse con las estructuras del poder político, económico, cultural de las que habían sido desposeídas, siempre acechaban los paternalismos por parte de los que mandaron hasta ahora, y los temores de los que obedecieron por los siglos de los siglos.
Frente a ellas se insinuará la teoría de la Atlanticidad, las coincidencias entre los archipiélagos del Caribe y los Macaronésicos casi recordando la cita que en su momento usó el autor: Según el ex rector de la Universidad de Azores, el profesor e investigador Antonio Machado Pires, los archipiélagos de Azores, de Madeira, de Cabo Verde y de Canarias son una mezcla incierta de vulnerabilidad y dependencia.
Un espacio anímico donde la geografía puede tanto como la historia. Las islas fueron paraísos, pero la codicia europea bien merecía una autocrítica, pero no menor era ya la codicia estadounidense, o la rusa o la china en la actualidad.
La destrucción del paraíso y, por tanto, la expulsión del mismo, es obra de los hombres, sometidos a un sistema económico, el capitalismo. Desde que ponen pie en tierras edénicas, empieza la obra de transformación y destrucción. El mismo entorno paradisíaco de la finca San Francisco no deja de ser un entorno extraño, alienado del auténtico paraíso.
Ni las plataneras ni ninguna de las plantas enumeradas: buganvillas, jacarandas, etc… son propias de las islas, son foráneas. Y ese extrañamiento de lo paradisíaco se aplica a la visión de Humboldt de los valles que encontró en el XVIII.
Esa vista ya no existe, la hermosura descrita ya es otra, periclitada, muerta bajo el peso de las plantaciones de plataneras, de los invernaderos para aumento de la producción, de la costa violada por los hoteles y los apartamentos, del terreno mancillado por la herida de la autopista.
No debe extrañar que en ese mismo entorno se muevan los traficantes, los contrabandistas, asesinos, que con su violencia destruyen lo poco de paradisíaco que restaba para disfrute de los Cristopher, un turista al fin y al cabo, que podía haberse alojado en un todo incluido sin que nosotros advirtiésemos la diferencia. Y es que el turismo en sí, como actividad masificadora, está delicadamente ausente de esta novela, y creo que esa ausencia es claramente una artimaña más del autor para hacernos reflexionar sobre nuestro territorio, su cultura, su política.
A veces la ausencia dice o grita más que la presencia. Este tipo de útiles literarios, de herramientas en la estructura de la narración, nos asaltan por doquier. Un ejemplo es la contundente frase sobre la imposibilidad de escribir una novela en las islas. ¡Cuando el propio autor tiene varias escritas! Las diatribas contra el mundo académico y sus envidias, los refranes tipo pueblo chico infierno grande, y tantas otras expresiones que demuestran el dominio del autor del lenguaje y su visión, un tanto ácida del paraíso perdido que son las Canarias.
Suscríbete para seguir leyendo
- DIRECTO | La borrasca Emilia cubre de nieve el Teide
- Pelea en Mesa y López: rompe de un puñetazo la luna trasera de un coche y el conductor lo atropella y huye
- Las Palmas de Gran Canaria recomienda a la población permanecer en casa por las incidencias de la borrasca Emilia
- Lukovic y Cedeño se bajan del chárter de la UD Las Palmas: van a Ceuta por Málaga y barco desde la bahía de Algeciras
- La marquesina fantasma que han construido unos vecinos de Las Palmas de Gran Canaria para que la guagua pase por su barrio
- Tiene solo cuatro letras y es de origen canario: este es el nombre de moda en España
- Gran Canaria registra hasta el mediodía de este viernes las mayores lluvias del archipiélago por la borrasca Emilia
- El Colegio Salesianas María Auxiliadora de Las Palmas de Gran Canaria celebra un mercadillo navideño
