Teatro
'La Umbría' vuelve con danza al Teatro Cuyás por el centenario de Alonso Quesada
El montaje, basado en el poema dramático del escritor modernista canario, vuelve a la capital grancanaria este sábado 22 de noviembre a las 19.30 horas

De izquierda a derecha, Quino Falero, Guacimara Medina, Laura Vega, Vanessa Medina y Manuel Pineda. / Alejandro Quevedo

Tras cumplirse cien años de la muerte de Alonso Quesada -fallecido el 4 de noviembre de 1925-, el montaje en formato danza del poema dramático La Umbría regresa este sábado 22 de noviembre a las 19.30 horas al escenario del Teatro Cuyás.
La obra, que Quino Falero estrenó por primera vez en septiembre de 2022 en una versión que trasladó el texto del escritor canario al lenguaje de la música y la danza, vuelve a escena dentro del amplio homenaje que el Cabildo de Gran Canaria está llevando a cabo para conmemorar el centenario de su fallecimiento. Y lo hace impulsada por el mismo triángulo creativo que le dio vida: Falero en la dirección, Laura Vega en la música y Vanessa Medina en la coreografía.
Romper moldes
La consejera de Cultura de la institución insular, Guacimara Medina, defendió la necesidad de recuperar la pieza para la ocasión. «Tenía que estar en el Cuyás», afirmó, recordando que aquella primera propuesta «rompió moldes por completo» y que, pese al talento que reunía, no tuvo el recorrido que merecía más allá de las fronteras del Archipiélago.
El proyecto nació como «una propuesta singular de la mano de Quino Falero» y acabó convirtiéndose en la prueba palpable de que la creación canaria puede dialogar con absoluta naturalidad entre disciplinas. «Parecía que los tres habían hablado siempre el mismo lenguaje. Ojalá podamos verla no solo aquí, sino fuera de nuestra tierra, por Alonso Quesada y por el talento que ha dado lugar a esta adaptación», reivindicó la consejera.
Falero, que ya en 2022 asumió el riesgo de traducir el texto dramático al movimiento, recordó su impulso inicial: el deseo de llevar La Umbría a un espacio escénico desde una óptica contemporánea. «No es fácil que una complicidad así surja siempre, sobre todo cuando el proyecto es tan arriesgado como este», reflexionó.
Historia universal
Para el creador escénico, adaptar a Quesada fue enfrentarse a una historia «tremenda, universal, sobre la vida, la muerte, la enfermedad y la salud». La tuberculosis que asfixia a la familia Linares -protagonista de la obra- es la misma que padeció el autor. Esa fuerza, a la vez vitalista y trágica, es lo que le llevó a pensar que la danza podía expresar lo que Quesada escribió: «Siempre tuve claro que quería contar lo que Alonso cuenta a través de la danza. La música de Laura me llevaba a ese territorio», rememoró.
«Desde el primer momento que escuché la música de Laura y vi la mirada poética del movimiento de Vanessa, supe que tenía que ser la de ellas dos», confesó Falero, dejando ver que la elección de la música de Vega estuvo guiada por la intuición. Por ello, el montaje comienza con la pieza Ángel de luz, una composición que Vega creó para percusionistas y orquesta. «Lo escuché y dije: esto es el primer acto de La Umbría», destacó el dramaturgo. A partir de ahí, el proceso creativo tomó forma: «Lo que Laura compone son paisajes que me van llevando de un lado a otro, como una dramaturga», añadió.
La compositora explicó que las piezas seleccionadas para el montaje abarcan distintas etapas de su vida, algunas de hace casi dos décadas: «No es una música creada para este espectáculo», recordó, además de subrayar la dificultad técnica que afrontó la coreografía: «No es una música comercial ni predecible».
Crear movimientos
Por su parte, Medina destacó que «el cuerpo tiene una capacidad inmensa para crear movimientos» y reconoció que el reto fue «adaptar esos cuerpos a la música de Laura», cuya estructura no se rige por patrones habituales. «Nos teníamos que ir enganchando a los diferentes acentos musicales que la música iba teniendo». Fue con el tiempo que ambas capas se convirtieron en una sola: «Ahora veo la coreografía y no la puedo imaginar sin la música», indicó la coreógrafa.
Esta nueva función incorpora a algunos intérpretes distintos, lo que ha obligado a adaptar mínimamente ciertas partes. Pero para Falero, esos cambios son un valor añadido con respecto a aquel montaje que vio la luz hace ya más de tres años: «Cuando alguien reemplaza a otro intérprete en danza, siempre aportas una energía diferente», apuntó.
Más allá del espectáculo, la consejera de Cultura insistió de nuevo en la importancia de reivindicar la figura de Quesada: «Nos hemos dejado literalmente la piel desde el Cabildo para rescatar a un personaje muy desconocido, a pesar de lo importante que fue».
El regreso de La Umbría no es solo una reposición: es la reafirmación de un lenguaje artístico que combina música, danza y literatura para revitalizar un clásico del modernismo canario y, también, una reivindicación de la danza como lenguaje universal. «Ojalá la exhibición de la danza se protegiera más», concluyó Falero.
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