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Bungavilla Studio, el templo para los jóvenes talentos

Con dos años de existencia, el Bungavilla Studio se ha convertido en un perfecto dinamizador de las jóvenes bandas grancanarias

Buganvilla Studio

Andrés Cruz

El local Buganvilla Studios lleva desde febrero de 2024 funcionando como uno de los focos más activos y renovadores de la actualidad musical de las Islas. Situado en la calle Gravina número 9 de la capital grancanaria, a cargo de Lucas Rousset y Aislinn Sullivan, la increíble agenda de conciertos, festivales, talleres, masterclass, producciones y asesoramiento a las bandas y artistas jóvenes de las Islas es realmente impactante. Incluso publican un magazine trimestra con sus novedades. Pero lo más increíble es que lo reliazan desde un punto de vista altruista y todo lo que consiguen va en beneficio de las bandas o de la mejora del local.

Lucas Rousset es además un músico profesional que ha formado parte de varias bandas en la Península y que actualmente tiene un proyecto llamado Plomo con formación de piano, batería y bajo. Esto le hace olfatear el talento de las nuevas promesas de la escena insular con acertada facilidad. Por otro lado Aislinn Sullivan, por su amor por la música se involucra también en el aspecto artístico aunque se centre más en la administración y producción de las agrupaciones.

Cada uno tiene su trabajo al margen del local y ambos socios hacen balance de este 2025 que está a punto de concluir. «Lo más destacado sigue siendo la labor de producción de bandas de forma cercana», señala Rousset. «Porque no es solo venir a ensayar, actuar y marcharse, sino que hay un punto de comunicación y ayuda para avanzar», añade. «Las bandas que nos hacen ilusión son las que se lo toman en serio. No les cobramos nada, solo les pedimos sigan por ese camino. No hay ninguna retribución económica: todo va o a las bandas o al local».

Cercanía. Aislinn Sullivan señala que lo que define al local es la cercanía. «Hay un punto de comunicación con los grupos, que haga música propia y esté bien trabajada. Nos hace ilusión que las bandas de chicos jóvenes prosperen». Una de ellas ha sido la banda de grunge Kermés, a los que también han ofrecido asesoramiento y le han ayudado en el dossier y una gira por la península.

O interesantes formaciones de posthardcore como Último Refugio o punks tipo Inmersed, que empiezan a hacer música de forma seria. También destacan otros tipo Etcétera, que hacen un popfolk con sonidos de raíz de Canarias. «Nos preguntan cuánto le vamos a cobrar y le decimos que nada, solo que sigan su camino tomándose en serio lo que hacen», afirma.

Una de las novedades más interesantes de este 2025 fue un concurso de bandas jóvenes de menos de 21 años que estaban empezando, y que incluía masterclass con profesores amigos suyos. Un evento que quieren repetir para 2026 puesto que las bandas se conocen en el propio concurso y salen nuevas formaciones.

«Es la oportunidad para que den su primer concierto. El público que viene son sus allegados y eso hace que incluso se incentiven aún más», asegura. Este año ganó el concurso Encable, un grupo que mezcla aspectos del clásico con elementos experimentales, pero también se presentaron las formaciones Eran Amapola, Etcetera y ETS.

Otra de las novedades de este año fue la celebración del primer Festival de Bungavilla Studio con el nombre de Bungafest. Fueron tres días consecutivos entre el 24 y el 26 de octubre pasado en las que hubo no solo conciertos, sino también jam sessions, masterclass, talleres y stands con material de los grupos.

Seis artistas o formaciones pasaron por el local para presentar sus propuestas. La primera fue Anhelo, un pianista neoclásico minimalista, Iván Pérez que también actúa en formato de DJ ambient con Barbecho. Otra es La niña de la Calle que ofrecen un rap con improvisación con influencias del sur.

La tercera fue Devitha, un artista original, impulsor de su proyecto Musicleta con el que se traslada con su propio equipo de sonido, y que fusiona el piano con la psicodelia, contando además con su propia brassband con electrónica. El cuarto fue Aldara con su urbano acústico.

El quinto lo protagonizó la energía rockera de Edu El Podenco. Y el sexto la electrónica de The Elephant. Hay dos modalidades de conciertos. Uno más acústico que lo hacen en la sala principal con un aforo de no más de 25 o 30 personas. Y otro más energético dentro de las salas de ensayo entre 15 o 20 personas.

«La gente que viene sabe que va a disfrutar de un buen concierto. Siempre se inscriben por Instagram y es muy respetuosa con los jóvenes», señala.

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