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'Construyendo Colección', un diálogo contemporáneo sobre problemáticas globales en la nueva exposición del CAAM

El Centro Atlántico de Arte Moderno reúne cinco piezas de sus fondos de reciente adquisición de las artistas canarias Esther Aldaz, Teresa Arozena y Yapci Ramos, y de dos creadores hispanoamericanos, el cubano Carlos Garaicoa y el puertorriqueño Karlo Andrei Ibarra

Guacimara Medina (izquierda) y Orlando Britto en la presentación de la exposición 'Construyendo Colección' en el CAAM.

Guacimara Medina (izquierda) y Orlando Britto en la presentación de la exposición 'Construyendo Colección' en el CAAM. / Angel Medina G.

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Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

Hasta en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) se habla de la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl. En la presentación de su última muestra, Construyendo Colección, que se podrá visitar hasta el próximo 12 de abril, la pieza del puertorriqueño Karlo Andrei Ibarra lleva la conversación a las similitudes entre la gentrificación de Puerto Rico y la de Canarias.

Orlando Britto, director artístico de la institución, recientemente renovado en el cargo, señala la obra hecha de borradores de pizarra (Borrón y cuenta nueva), un conjunto que define como «conceptual» y que en su aparente abstracción encierra una reflexión que lleva a pensar en el borrado de la memoria. Un discurso simbólico y contemporáneo que conecta con lo que el cantante cuenta en su tema Lo que le pasó a Hawaii, cuyas frases también han sido utilizadas en las reivindicaciones del movimiento Canarias tiene un límite.

«Cuando viene aquí por primera vez, él se sorprende, porque viene del viejo San Juan, en Puerto Rico, y ve las similitudes entre ambos lugares. Es como si viera al padre y al hijo, una correlación. Intuye en Vegueta la misma problemática que está teniendo lugar allí: casas en venta, casas para Airbnb. Andrei Ibarra une las dos realidades, un presente y un pasado que se están borrando, y de ahí surge esta obra», señala el director, al que acompaña la consejera de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Guacimara Medina.

Esta conexión con las problemáticas globales es un rasgo transversal a este conjunto que se presenta en el museo capitalino, una exposición que reúne cinco piezas de sus fondos de reciente adquisición de las artistas canarias Esther Aldaz, Teresa Arozena y Yapci Ramos, y de dos creadores hispanoamericanos, el cubano Carlos Garaicoa y el ya mencionado Karlo Andrei Ibarra.

Las piezas

Así, al entrar por la puerta, recibe al público Chaxirachi, Güimar, la sustentadora del mundo, que lleva en sus manos la vasija de pacto. Es una de las piezas que integran el proyecto Monumenta. Nueve encarnaciones guanches de la artista Yapci Ramos, un conjunto de esculturas hechas mediante impresión 3D que nace de su inquietud por la poca presencia en el espacio público de monumentos que representen a las mujeres guanches y otras identidades subalternas.

«Cuando una obra me llama, es porque observo, y observamos todos, que hay una conjunción entre forma y contenido. Hay una profundidad conceptual, una narrativa detrás y una estética. Fuera de la estética, me cuesta comparar una pieza, aunque es verdad que hay movimientos fuera de ella. Pero, en este caso, aquí vemos obras donde forma y contenido confluyen», reflexiona Britto, que también hace alusión al «compromiso igualitario» de la institución que preside. que trabaja «en equilibrar la presencia en proyectos expositivos y de actividades de mujeres artistas» y, a su vez, en «adquirir obras relevantes de las mismas».

En este sentido, también está presente la pieza Abecedario de cielos, de Esther Aldaz, perteneciente a su proyecto Tallar la decepción. Se trata de una obra fotográfica vinculada a un viaje frustrado: durante 27 días, Aldaz fotografió el cielo desde un barco fondeado, sin llegar nunca a partir. Un abecedario visual que remite a los trayectos que no se completan, a los desplazamientos imposibles y, en última instancia, a las experiencias migratorias detenidas, idea que vuelve a conectar con ese anclaje local desde el que se construyen problemáticas universales.

A su lado, la exposición incorpora la obra Kanarische Landschaften. Los Valles, Tenerife, de Teresa Arozena, una fotografía que, en una primera mirada, podría situarse en cualquier paisaje centroeuropeo. Sin embargo, al detenerse en los detalles -chicos que vienen de países africanos y que ven la nieve por primera vez-, emerge el territorio insular y, con él, una lectura social que apunta a los procesos de acogida y a las realidades migratorias en Canarias. Una mirada que, como subraya Britto, «es muy realista con respecto a nuestra contemporaneidad» y que amplía el relato de la colección desde el paisaje hacia lo humano.

El recorrido se completa con la instalación Sin título (La Casa del Niño), de Carlos Garaicoa, una obra site-specific -concebida especialmente para un lugar concreto- que pone el foco en la arquitectura como depósito de memoria. A partir de la antigua Casa del Niño de Las Palmas de Gran Canaria, proyectada por el arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre, el artista cubano reconstruye, con materiales frágiles como la madera de balsa o el vidrio, una estructura que remite a un edificio hoy deteriorado y a su función original como orfanato.

Relato amplio

Territorio, memoria y borrado aparecen así como hilos conductores de una muestra que, aunque compuesta por solo cinco obras, despliega un relato amplio. «Son problemáticas globales construidas desde la localidad canaria», insiste Britto, que defiende una colección en permanente construcción y una política de adquisiciones orientada a equilibrar relatos, corregir ausencias y con la tricontinentalidad muy presente.

No es casual que la conversación termine regresando al punto de partida: al artista puertorriqueño que, al visitar Vegueta, reconoció en sus calles el reflejo de un pasado que se repite, y a un espectáculo global que, desde Estados Unidos, puso sobre la mesa debates sobre colonización, gentrificación o pertenencia. En el CAAM, entre esculturas, fotografías e instalaciones, la memoria se revisa y se reconstruye, una vez más, con esta colección.

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