Letras | Iria Pérez Escritora
Iria Pérez: «He intentado que mi novela sea canaria en su totalidad»
La escritora grancanaria Iria Pérez sitúa su primera novela, ‘Un pacto con el mar’, en el municipio de Agaete, donde se desarrolla un intrigante thriller, y una amplia red de personajes, aunque nada es lo que aparenta.

La escritora grancanaria Iria Pérez. / LP / DLP
Esta es la primera novela que publica, ¿cómo comenzó su interés por la escritura?
La escritura comenzó para mí casi como un método de terapia, una forma de ordenar pensamientos, emociones y momentos personales. Siempre había sentido que escribir era un reto pendiente, algo que estaba ahí, esperando su momento. Y fue precisamente en una etapa concreta de mi vida cuando decidí empezar. Lo que nació como una necesidad de expresión terminó convirtiéndose en una pasión. Descubrí que, además de ayudarme a mí, podía crear historias capaces de emocionar y conectar con otros, y ahí entendí que quería seguir por ese camino.
¿Tiene elementos autobiográficos?
La historia es completamente inventada, pero inevitablemente contiene vivencias personales. Mi entorno, mi forma de sentir el paisaje, determinadas emociones y experiencias vitales están presentes en la novela. Al final, aunque la trama no sea autobiográfica, siempre es una historia que sale de mí. Todo lo que escribimos tiene algo de nuestra mirada, de lo que hemos vivido y de cómo entendemos el mundo.
El hecho de que nada sea lo que parece, ¿ha supuesto un mayor esfuerzo narrativo?
No, al contrario. Ha sido una de las partes que más he disfrutado del proceso de escritura. Me ha encantado construir ese misterio constante, jugar con las expectativas del lector y sembrar pequeñas pistas que invitan a dudar de todo. Esa sensación de que nada es exactamente lo que parece forma parte del alma de la novela y ha sido un estímulo creativo más que un esfuerzo. Para mí, mantener esa tensión ha sido casi un juego narrativo apasionante.
La literatura canaria siempre ha estado marcada por la presencia del mar. En su caso, ¿es una presencia positiva o negativa?
No lo definiría ni como algo positivo ni negativo. El mar en la novela es una presencia constante que esconde secretos y que envuelve la historia en una atmósfera muy particular. Más que un símbolo moral, es un escenario fundamental donde suceden los acontecimientos y donde se guardan muchas de las claves de la trama. Está ahí, imponente y silencioso, condicionando a los personajes y formando parte esencial de lo que ocurre.
Usted define la novela como un thriller, pero habla de miedos que persiguen al lector una vez terminado el libro ¿Hay algo de terror psicológico?
Sí, hay una dimensión de miedo psicológico que atraviesa la novela. Más allá del suspense propio del thriller, me interesaba explorar esa sensación inquietante de vivir en una realidad que uno cree conocer, pero que en el fondo desconoce. Ese es, quizá, el miedo más profundo: descubrir que las certezas no son tan firmes como pensábamos. No se trata de un terror explícito, sino de una inquietud que se instala poco a poco y que puede acompañar al lector incluso después de cerrar el libro.
¿Qué elementos conforman el realismo canario que tiene la novela?
Creo que es un conjunto de elementos: los personajes, la jerga, los paisajes, la forma de relacionarse y hasta la manera de entender la vida. He intentado que la novela sea canaria en su totalidad, no solo por el escenario, sino por la identidad que respiran sus páginas. La sociedad que retrato, los códigos culturales y el entorno forman una unidad que le da autenticidad a la historia. Mi intención ha sido que cualquier lector de las islas pueda reconocerse en ella.
¿Qué importancia tiene el municipio de Agaete en la narración?
Agaete es un municipio muy personal para mí. Lo elegí por su belleza, por su gente y por la fuerza de sus paisajes. Es un lugar espectacular que transmite algo difícil de explicar si no se ha vivido. Para la novela necesitaba un escenario con carácter, con identidad propia, y Agaete lo tiene. Más allá de lo narrativo, hay una conexión emocional con el lugar que influyó en mi decisión de situar allí la historia. No fue una elección casual, sino muy consciente y sentida.
Se ha destacado que es fácil conectar con todos los protagonistas ¿Qué tipos de personajes aparecen en la trama?
Los personajes son muy diferentes entre sí, y creo que ahí está parte de la riqueza de la novela. Cada uno tiene su propia personalidad, su manera de afrontar la vida y, en cierto modo, su propia locura. Son intensos, complejos, llenos de matices. No hay dos iguales, y cada uno aporta algo distinto a la historia. Precisamente esa diversidad, con sus luces y sombras, hace que sean personajes increíbles, muy humanos y con los que el lector puede identificarse porque todos, en el fondo, tenemos algo único y algo imprevisible dentro.
¿Cree que atravesamos un momento especial para mostrar, como señala en la novela, que la vida no es tan fácil como parece?
Vivimos en una época donde proyectamos constantemente una imagen de éxito o estabilidad que muchas veces no se corresponde con la realidad. La novela dialoga con esa idea: detrás de cada fachada hay conflictos, silencios y luchas personales. Quizá ahora más que nunca necesitamos historias que recuerden que la complejidad forma parte de la condición humana y siempre podemos salir adelante.
¿Tiene autores que le hayan inspirado en su estilo literario?
He sido lectora toda la vida, siempre dentro del mismo género, el thriller y la novela de suspense. A lo largo de los años he podido descubrir diferentes autores que me han marcado en distintas etapas. Para mí, Alexis Ravelo fue un escritor que me inspiró profundamente, no solo por su manera de narrar, sino por la fuerza y la identidad que imprimía a sus historias. Y actualmente, Javier Castillo es una referencia por su capacidad de mantener el misterio constante y construir tramas que atrapan desde el principio. Cada uno, en su momento, ha influido en mi forma de entender el género y de contar historias.
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