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Obituario

Muere Frederick Wiseman, uno de los pilares del cine documental

El cineasta, fallecido este lunes a los 96 años, realizó minuciosas películas sobre la National Gallery de Londres, la biblioteca pública neoyorquina o el Crazy Horse de París

El director estadounidense Frederick Wiseman posa durante el 'photocall' de la película 'Ley y orden' en la edición 77  del Festival de Cannes, el 16 de mayo de 2024.

El director estadounidense Frederick Wiseman posa durante el 'photocall' de la película 'Ley y orden' en la edición 77 del Festival de Cannes, el 16 de mayo de 2024. / LOIC VENANCE / AFP

Quim Casas

Barcelona

La historia del cine documental, un género, o una modalidad, que durante muchos años fue considerado marginal o de segunda fila, tiene en Frederick Wiseman, realizador estadounidense fallecido este lunes a los 96 años, uno de sus incuestionables pilares. A la altura de Robert J. Flaherty, John Grierson, Dziga Vertov, Leni Riefenstahl, Jean Rouch, Joris Ivens, los primeros Georges Franju y Alain Resnais, Chris Marker, Claude Lanzmann, Raymond Depardon, Patricio Guzmán, D. A. Pennabaker, Harun Farocki o José Luis Guerin. Parejo en cuanto a investigación formal a Werner Herzog cuando este se instala en el territorio de la no ficción. Muy por encima de “estrellas” del documental como Michael Moore, que lo han hecho famoso, cierto, pero a costa de imponer su ego.

Wiseman era todo lo contrario: un cineasta discreto. Con esa mirada, mezcla de artista y entomólogo de los lugares y las personas, elaboró una obra paciente y ajena a las modas imperantes en cada época. Una filmografía que empieza en 1967 con el filme ‘Titicut follies’, filmado en una prisión de Massachusets para reclusos con problemas mentales, y concluye en 2023 con ‘El gran menú’, sobre un restaurante familiar francés, el Troisgros, que tiene tres estrellas Michelin.

El director nunca se casó con nadie y siempre ofreció una mirada lúcida, inquisitiva cuando tocaba, profunda, en torno a los temas que trataba. El primero de estos filmes, por ejemplo, fue prohibido en varios estados norteamericanos porque sacó a la luz los abusos efectuados por los guardias y médicos del centro a los reclusos. El último sigue el día a día de los propietarios del restaurante, la selección de las viandas y vegetales, los procesos de elaboración y el ecosistema familiar del restaurante.

En los últimos años puso el foco en las instituciones públicas y culturales. Una de sus películas más destacadas es ‘National Gallery’ (2014), minucioso estudio de los procedimientos de restauración y exhibición, pero también de ad inistración, del prestigioso museo londinense. También, en la misma línea emprendida en los últimos tiempos, ‘Ex Libris: La biblioteca pública de Nueva York’ (2017), donde Wiseman documenta lo que se ve en una biblioteca como la neoyorquina y lo que no se ve, la trastienda de este gran centro de transmisión de conocimiento.

Investicagión paciente

Paciente en la investigación, la filmación y el trabajo de montaje, Wiseman podía dedicar 270 minutos a hablar del ayuntamiento de Boston en ‘City hall’ (2020); 135 a descifrar las interioridades del célebre cabaret Crazy Horse de París en el filme homónimo de 2011, y unos más ajustados 91 minutos dedicados a la preparación y entrenamiento de los boxeadores en ‘Boxing gym’ (2010).

Trató muchos temas. El mundo de la danza, la Comedie-Française, el Madison Square Garden de Nueva York, el trabajo de los jueces de Florida con la violencia doméstica, las actividades en el Central Park neoyorquino, el día a día de los hombres entrenados para lanzar misiles nucleares en casos extremos, una escuela para sordos en Alabama –en ‘Deaf’ (1968), uno de sus más personales documentales–, las acciones policiales en Kansas a finales de los convulsos 60 o las carreras de caballos purasangre.

Nacido en Boston en 1930, muchos de sus trabajos se centran en aspectos de la ciudad neoyorquina y la realidad estadounidense, pero Wiseman acabó definiendo a la perfección el cliché del ciudadano del mundo, rodando en Francia, Reino Unido y Yugoslavia. En 2017 recibió el Oscar honorífico por su trayectoria.

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