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La nueva etapa de Asociación Atlas: el espacio se reinventa después de su cierre en La Isleta

Después de 12 años en calle Anzofé, la iniciativa alojativa y sociocultural está a punto de cerrar un acuerdo para reanudar su propuesta alojativa. Con una pequeña sede que abrió hace unos meses, continúa su actividad con proyectos como 'Contramapas'

Sede actual de Asociación Atlas tras su cierre en La Isleta en abril de 2025.

Sede actual de Asociación Atlas tras su cierre en La Isleta en abril de 2025. / LP/DLP

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Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

Después de 12 años de actividad frenética, de lunes a domingo y con una media de tres o cuatro eventos culturales a la semana, Asociación Atlas cierra etapa y avanza en nuevos caminos para seguir expandiendo su filosofía de ciudad y de vida: una que cree en el barrio, en tejer una red común, en el arte como motor y nexo de unión entre las personas.

En abril de 2025, el espacio de Calle Anzofé, con su característica azotea por la que han sobrevolado acordes innumerables veces, cerró sus puertas al terminarse el contrato de alquiler que permitió al edificio ser un hostal y una asociación sociocultural y medioambiental, con Manuel Cabezudo al timón de un barco que ha navegado durante tantos años sin irse a la deriva gracias al esfuerzo colectivo del personal a bordo, vecinos y voluntarios.

«Como responsable de la asociación, tenía muy claro que había un horizonte temporal vinculado a un contrato de arrendamiento del espacio. A los 12 años hay que sumar la crisis que vino a raíz del covid, un modelo de facturación que se cae, una crisis humanitaria marcada por la llegada de personas migrantes, donde Atlas se puso al servicio de la sociedad civil para prestar ayuda con la plataforma ciudadana Somos Red... Quería acabar este ciclo y, echando la vista atrás, estoy muy contento con el trabajo realizado. Poder llevar una organización cultural durante tantos años y de forma autogestionada ha sido un logro», remarca Cabezudo, que también hace alusión a como parte del éxito cosechado ha sido gracias a la buena relación que han mantenido en todo momento con los vecinos de La Isleta.

«Ha habido muchas personas vinculadas que nos han ayudado, un proyecto de voluntariado brutal, con muchos jóvenes de diversas procedencias, y también la gente del barrio que nos han apoyado. Durante 12 años hemos podido programar cultura y no hemos tenido los problemas que han tenido otros espacios con respecto a las denuncias de vecinos. Eso ha marcado la diferencia. Siempre se ha intentado hacer una mediación cultural con ellos», añade.

Aunque el hostal cerró, Atlas instaló su sede hace unos meses cerca del parque Pino Apolinario. Desde aquí, trabajan en la iniciativa Contramapas, que arrancó en 2024 gracias al proyecto Sinapsis del Instituto Canario de Desarrollo Cultural, en 2025 recorrió Las Palmas de Gran Canaria, y en 2026 alcanza su tercera edición.

«Los diez primeros años hicimos un trabajo de campo de este recurso que se llama GR-131, el sendero de largo recorrido de las Islas Canarias. Estábamos ahí con nuestro modelo de rentabilidad y también generábamos fondos para poner el equipo de Atlas a conocer esa ruta y hacer un trabajo que no se visibilizaba. El objetivo era conocer bien los 600 kilómetros que unen La Graciosa con El Hierro y, sobre todo, conocer todos los municipios y comunidades que forman parte de ese itinerario que actúa como un eje, un sendero de gran recorrido de proyectos culturales, sociales, educativos y medioambientales», relata Cabezudo, que señala que el próximo Contramapas tendrá lugar desde el 30 de abril al 30 de mayo de este año.

Paralelamente, Atlas se encuentra a punto de cerrar un acuerdo para reanudar a finales de 2026 su actividad alojativa. «Es nuestro carácter. Igual que existe en los centros cívicos o los espacios de proximidad, creemos que los espacios de alojamiento también son espacios de dinamización cultural», explica el representante de la asociación, que defiende que espacios como los hoteles también pueden ser puntos de encuentro para la cultura.

«Se está dando la oportunidad de retomar la idea a una escala más pequeña. No va a ser un edificio ni un albergue de 40 personas. El modelo alojativo va a ser diferente, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de tener un espacio que también nos pueda valer para la dinamización cultural», adelanta Cabezudo, que recalca, además, su filosofía: «En el modelo turístico se habla de la sostenibilidad ambiental pero no de la sostenibilidad sociocultural, de la sostenibilidad que podría tener el modelo turístico del Archipiélago si se invirtiera en eso».

En esta línea, en esta nueva etapa, Atlas empieza a ensanchar el foco sin perder la escala humana. «Estamos haciendo la transición hacia proyectos de mayor dimensión, pero con mucha cautela», explica Cabezudo. El crecimiento implica también asumir que para jugar en otra liga hace falta músculo administrativo. En ese camino, la asociación mantiene conversaciones con la entidad tinerfeña Meraki, que dio el salto de asociación a empresa de inserción laboral y cuenta con una estructura sólida. «Si trabajas a otra escala, necesitas un equipo que te permita asumir proyectos más grandes», reconoce.

La experiencia acumulada en La Isleta, el aprendizaje en la mediación con la comunidad y el trabajo tejido con agentes culturales y ciudadanía son ahora el bagaje para desplegar iniciativas a escala regional. «Queremos transmitir la sensación de que ha sido un aterrizaje bonito», resume Cabezudo sobre el cierre de Anzofé. No hay nostalgia que paralice: hay una convicción firme de que los ciclos se cumplen y se transforman, de que los mapas pueden redibujarse sin perder el norte.

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