DISCO DE LA SEMANA
Bruno Mars, campeón de la cursilada y refinado 'soul man' latino en 'The romantic', su regreso tras diez años
El artista de Hawái canta al amor y la seducción en un álbum breve (nueve canciones) dominado por los aromas ‘retro’ del soul de los años 70, con guiños tropicales y abundantes baladas y medios tiempos

Bruno Mars durante la gala 68 de los Premios Grammy, en Los Angeles, el pasado 2 de febrero. / CHRIS TORRES / EFE
Jordi Bianciotto
Bruno Mars
‘The romantic’
Atlantic-Warner
Soul-pop
★★★
El sencillo lanzado en enero, ‘I just might’, daba lo que podíamos esperar del regreso de Bruno Mars (un funk divertido y ‘sexy’ para bailar haciendo la conga tras el banquete de boda), pero no era representativo del tono general que nos reservaba el álbum. ‘The romantic’ abunda en el ‘tempo’ recogido y la vibración soul de otro tiempo, con interferencias de ‘groove’ latino que nos recuerdan el ascendiente puertorriqueño de este artista nacido en Hawái.
Tal vez esas nueve canciones parezcan un lote insuficiente tras casi diez años de espera desde su último álbum en solitario (‘24K Magic’), pero casi se agradece la concreción, ahora que (contradiciendo las previsiones) se facturan álbumes largos y espesos. ‘The romantic’ da lo que el título sugiere, un Bruno Mars en modo ‘crooner’ amoroso, con su punto de embaucador de damiselas impresionables y sus rimas cursis: “Dime que quieres la luna / Mira cómo aprendo a volar”, canta sin sonrojarse en la pieza de apertura, ‘Risk it all’, sobre una cadencia abolerada con toque de mariachi. Francamente, es mejor no detenerse mucho en los textos: “Todo el mundo tiene algo especial / Pero es obvio que tú has sido bendecida con algo más”, hace saber en medio de la ‘tormenta tranquila’ (como diría Smokey Robinson) de ‘God was showing off’.
Perfume de otro tiempo
Mars ha concebido un álbum de tacto refinado, que te lleva lejos en el tiempo, acaso a otra dimensión. Él nunca ha sido un innovador y ‘The romantic’ invoca un imaginario de fantasía con materiales sonoros sofisticados, alimentándose sin recato de hallazgos históricos e imprimiéndoles su sello (ahora, en tándem compositivo con el productor D’Mile, aliado en el dueto con Lady Gaga, ‘Die with a smile’).
En ‘Cha cha cha’ se arrima con gracia al ‘sonido Filadelfia’ a lo Barry White con una pizca de exotismo percusivo, ideal para un ‘remake’ de ‘Vacaciones en el mar’. En ‘On my soul’ pisa un territorio más físico, cercano al Curtis Mayfield de ‘Movin’ on up’, y la cita con lo latino sube la apuesta en ese festín llamado ‘Something serious’, con su guiño a ‘Oye cómo va’, de Tito Puente (y Santana). Cabaret tropical, baladismo lustroso, con mucha seda en la declaración de paz (con vistas al catre) de ‘Why you wanna fight’ y ecos de guateque ‘sixties’ dramatizado en ‘Dance with me’, la pieza de cierre.
Material de tiros elegantes, que desprende fibra y teatralidad, con el que Bruno Mars, campeón mundial del ‘streaming’ (127 millones de usuarios mensuales en Spotify), nos dice que no aspira a ser el más moderno de la clase, sino a encarnar una gloria universal y atemporal. ‘The romantic’ no marcará época por abrir caminos, pero, aun a su desinhibida manera, fusilando y acogiéndose a los clásicos, suministra una audición agradable, 31 minutos en los que sumergirse sin remordimientos.
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