¿Un museo de la fotografía y el cine en la Isla?
Las imágenes de nuestro pasado dicen más de quiénes somos que cualquier tratado histórico y sobre todo son capaces de llegar y contar a un número mucho mayor y diverso de personas

Museo de la Fotografía de Marrakech (Maison du photographie).
Sergio Morales
La idea de un museo de la fotografía y el cine en Las Palmas de Gran Canaria no es nueva: el coleccionista Andrés Padrón lleva años insistiendo en la idea ante diversas instituciones y ofreciendo para ello su colección cinematográfica. La visita al muy modesto y encantador Museo de la Fotografía de Marrakech (Maison du Photographie), me hace preguntarme de nuevo por qué no existe aún en Gran Canaria.
Marrakech es casi un parque temático para el turismo internacional y local. Su oferta se basa en adaptar (a veces, edulcorar) su gran patrimonio, especialmente el patrimonio inmaterial. La ciudad se transforma en un gran bazar del que vive la mayoría de su población. Veo un grupo muy diverso de viajeros, desde los que van de compras a los que buscan exotismo o experiencias diferentes. La oferta lo permite. El mayor atractivo de la Maison du Photographie de Marrakech es su terraza, desde la que se ve toda la ciudad.
No es muy distinto de lo que hemos hecho en Canarias, donde, además de ofrecer buen clima y playas, compartimos un relato sobre nuestro patrimonio y nuestra historia, sobre nuestro carácter y territorio. El relato lo heredamos, de Galdós a Tomás Morales, de Domínguez a Millares, de Néstor a Valentina, pero, sobre todo, lo creamos día a día, en gran parte con las decisiones políticas y culturales que tomamos.
El patrimonio audiovisual sigue siendo una cenicienta en la legislación, tiene un reconocimiento indirecto, fragmentario. En la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español (LPHE), no tiene categoría autónoma, se incluye como bien mueble, patrimonio documental o bibliográfico. En la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias, se reconoce el patrimonio audiovisual de forma expresa pero también integrado en el Patrimonio Documental y Bibliográfico. Es cierto que desde la Ley de cine de 2007 y anteriores se reconoce y explica la importancia del patrimonio cinematográfico.
Las imágenes de nuestro pasado dicen más de quiénes somos que cualquier tratado histórico y sobre todo son capaces de llegar y contar a un número mucho mayor y diverso de personas. La Unesco reconoció en 2001 el audiovisual como patrimonio cultural y creó el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, el 27 de octubre.
Reconocimiento insuficiente
¿Consideramos el patrimonio audiovisual como algo significativo e importante en nuestra cultura? Creo que popularmente sí, pero aún no lo suficiente en nuestras instituciones. Es cierto que, desde 2009, el Parlamento de Canarias calificó el sector audiovisual como estratégico y que desde 2015, en Gran Canaria, la gestión de fomento y atracción de rodajes pasó a la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (Spegc).
La industria audiovisual se percibe desde una perspectiva política principalmente industrial y turística. No es el argumento más firme para que, desde la política, se pueda entender el valor patrimonial y la necesidad de un museo.
Los organismos e instituciones dedicados a la preservación del cine y la fotografía son frágiles, especialmente en nuestra Isla. Sin embargo, el Cabildo de Gran Canaria ha desarrollado una red de casas-museos y hay una gran inversión e ilusión en el Museo de Bellas Artes (Mubea) que se realiza en el antiguo Hospital San Martín, en Vegueta.
Sin embargo, por sus características y posibilidades museísticas, la fotografía y el cine no deberían diluirse en el Mubea. Las colecciones de la Fedac y el CCA Centro de Cultura Audiovisual, por ejemplo, dan para varias exposiciones permanentes e itinerantes. ¿Hay edificios emblemáticos dedicados a oficinas, o sin uso, que podrían albergar esta propuesta? ¿Podría ser económica y socialmente sostenible y ampliar la oferta de la ciudad?
En el marco de las competencias del Cabildo de Gran Canaria, la creación de un museo de la fotografía y el cine no requiere modificación legal y es una decisión discrecional de política cultural. Tiene total viabilidad jurídica y cubriría un vacío funcional en la red cultural insular, coordinando recursos existentes, como archivos y mediatecas, e integrándolos en una propuesta museográfica que integre archivo, exhibición, creación y formación, con alto impacto cultural y turístico.
El Cabildo tiene la potestad de constituir un museo insular de fotografía y patrimonio audiovisual con salas de proyección, archivo visible y exposiciones permanentes, cuyo impacto, como equipamiento cultural tractor, fuera similar al del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) o Cueva Pintada. Gran Canaria es la única isla capitalina sin museo de fotografía y cine, pese a su producción histórica y contemporánea (Tenerife sí tiene Museo de fotografía y la sede operativa y expositiva de Filmoteca Canaria). El museo no sustituye a la Filmoteca ni a los diversos archivos localizados en varios organismos como el Archivo Provincial o el Museo Canario.
Debería ser un museo visitable todo el año, desestacionalizado, que sirva al turismo cinematográfico (film tourism) y que plantee rutas como «Gran Canaria en el cine» o «Historia visual de la isla». Una propuesta que sirva de elemento de diversificación que refuerce la capitalidad cultural de Las Palmas de Gran Canaria y contribuya a aumentar pernoctaciones culturales y gasto medio.
Es decir, un centro público insular dedicado a conservar, interpretar, exhibir y activar el patrimonio audiovisual de Gran Canaria, integrando archivo, museo, fotografía, cine y creación contemporánea, con proyección cultural y turística.
La fotografía y el cine son imágenes técnicas, reproducibles, basadas en dispositivos óptico-químicos y digitales. Su lógica es serial, industrial y tecnológica, no únicamente artística. Generan fondos documentales (negativos, copias, soportes fílmicos, archivos digitales) y requieren un tratamiento con una conservación preventiva específica (climatización para película, digitalización, restauración fotoquímica y digital) y documentación contextual (metadatos, fichas, procesos), además de catálogo de aparatos industriales. El Mubea está orientado a las artes plásticas (pintura, escultura, obra gráfica). El cine y la fotografía están vinculados a la industria audiovisual, memoria mediática y cultura popular. Asimilarlos reduce su visibilidad, autonomía presupuestaria y especialización técnica.
Además, la fotografía digital ya no es solo imagen mecánica original, sino que circula, se reutiliza, se manipula y se recontextualiza en entornos digitales. Muchos fondos modernos (internet y redes) requieren tratamiento crítico, contexto y conservación específica en el museo.
La posible integración del patrimonio audiovisual en el MUBEA evita desarrollar una identidad propia, como infraestructura estratégica insular de patrimonio audiovisual, y lo subordina a la lógica de las bellas artes. La imagen técnica no es una subcategoría de las bellas artes: es un ámbito patrimonial, tecnológico, industrial y archivístico específico. Por su naturaleza, requiere una institución propia y especializada.
En el caso de Gran Canaria, la creación del Museo Insular de Fotografía y Cine (MIFC) no duplica archivos existentes, sino que los articula y proporciona visibilidad pública. Resuelve un déficit histórico respecto a Tenerife, refuerza la identidad insular y nos alinea con las tesis de UNESCO y la Unión Europea.
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