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Rayco Pulido: «Cambian las generaciones, pero los apellidos permanecen»

El dibujante teldense Rayco Pulido (1978), además de dedicar su tiempo a la docencia, es historietista. El próximo 20 de marzo presenta en la Biblioteca Insular su nueva obra, ‘Saquen sus muertos’ (Astiberri, 2026)

El dibujante Rayco Pulido.

El dibujante Rayco Pulido. / La Provincia

Daniel Arroyo

Las Palmas de Gran Canaria

La obra está ambientada en una isla sin nombre marcada por una epidemia de cólera inspirada en 1851. ¿Qué tipo de documentación realizó para construir ese escenario casi apocalíptico?

Lo de la isla sin nombre es la táctica que usó el autor para evitar localismos y dar alas al libro. No ha sido sencillo documentarse. Para la documentación gráfica fue muy útil el archivo digital de la Fedac, también foros y grupos en las redes como Tenerife de antaño o Fotos antiguas de Gran Canarias, entre otros. En papel usé tres libros: La fotografía en Gran Canaria 1840-1940, de Gabriel Betancor, Fotos antiguas de Gran Canaria y La ciudad de Galdós, de Plácido Checa Fajardo y Pablo Checa Marino. Respecto a la documentación sobre la peste-cólera cotejé los artículos El siglo del cólera, que Néstor Álamo escribió para la revista Falange en 1962, ya que fueron la inspiración original para Verano de Juan el Chino, los diarios del doctor Domingo Déniz Grek, que se expuso y combatió la epidemia hasta su muerte y también fue interesante consultar los archivos del mdC (Memoria Digital Canaria), de la ULPGC, que conserva el tratamiento en prensa de la epidemia y, entre líneas, explica uno de los eventos fundacionales del pleito insular.

En la historia, las clases sociales se reducen a «vivos y muertos». ¿Cómo interpreta hoy esa lectura social y qué paralelismos encuentra con la actualidad?

Esas simplificaciones surgen en contextos de crisis, ya sea alimentaria como la de Sudán, el genocidio en Palestina o epidemias con una mortandad alta como el brote de ébola en Guinea en 2014-16. Por lo demás, siempre habrá clases sociales, incluso en países sin clase media hay distintos grados de pobreza y riqueza, el origen de la riqueza y su antigüedad también determina clase, los apellidos importan y cuanto más pequeño es el lugar más peso tienen. Eso lo sabe cualquiera que haya intentado abrirse camino en alguna disciplina artística en Canarias, en donde cambian las generaciones, pero los apellidos permanecen. Eso fue así en 1851 y lo será en 2051.

Juan «el chino», pasa de ser un paria social a una figura clave en una ciudad abandonada. ¿Qué le interesaba explorar en esa transformación del personaje?

Juan cobra relevancia porque hace trabajos importantes que nadie más quiere hacer y se ocupa de ellos porque es un paria: sin familia, sin tierras, sin pasado. Juan es crítico y escéptico, pero conserva un punto de idealismo romántico, pero no es ingenuo, sabe que las cosas no funcionan, que la vida no es justa, pero él se adapta. Tiene calle para dar y regalar, es franco, pragmático, leal y tiene un fuerte sentido del honor. Todo eso lo tiene desde el inicio y conserva gran parte al final, su arco de transformación es mínimo y convexo, producto de una ilusión. Hasta ahí puedo contar sin destripar demasiado.

Ha adaptado previamente a Galdós en Nela. ¿En qué se diferencia el proceso de adaptar a Benito Pérez-Galdós a adaptar a Claudio de la Torre?

El proceso es el mismo: ser fiel al texto original, respetar el trabajo de su autor, buscar soluciones narrativas para transformar el texto en imagen, manejar la carga emocional y los tiempos, trabajar las elipsis, podar «lo literario» para centrarme en la acción, etcétera. Intento hacer el libro que me gustaría leer, ese que leo del tirón y al que no me importa volver porque en cada lectura encuentro algo. Un producto que funcione para dos tipos de público, el lector accidental y el experimentado, que ofrezca entretenimiento y también cierto poso para todos, pero que aguante varias lecturas para los que se interesan por el lenguaje en este medio. Desde el punto de vista de contenido y estructura si lees Nela o Saquen sus muertos, encuentras todo lo que hay en Marianela y Verano de Juan el Chino.

La figura de Claudio de la Torre, pese a su trayectoria, es poco recordada en Canarias y desconocida en la península. ¿Siente que esta novela gráfica también funciona como un acto de recuperación de memoria cultural?

Espero que sí. Como expliqué el motivo principal de esta adaptación es que el libro es una joya, invita a interpretarlo. Un motivo secundario lo apunta en su pregunta: algún día alguien podrá explicarme por qué razón se ha olvidado a Claudio de la Torre, ganador de dos Premios Nacionales de Literatura (entre otros premios, la lista es larga), que publicaba en las editoriales de mayor prestigio crítico (Verano de Juan el Chino lo edita en la mítica Revista de Occidente, fundada por Ortega y Gasset), que se anticipó y fue clave para el desarrollo del teatro de vanguardia (su TIC-TAC inspiró Historia de una escalera de Buero Vallejo). Seguramente fue el único escritor canario profesional, que pudo vivir exclusivamente de sus textos, sin compaginar con otros trabajos, lo que indica el peso específico de su obra.

Después de trabajos como Lamia, con el que obtuvo el Premio Nacional del Cómic, ¿en qué punto creativo siente que se sitúa Saquen sus muertos dentro de su trayectoria?

Es pronto para ver su sitio. He publicado siete libros, creo que Nela, Lamia y Saquen sus muertos están por encima del resto. La niña de mis ojos es Lamia porque es un guion original, pero Nela me puso en el mapa de la crítica y estuvo a punto de ganar el Premio Nacional en 2015. Veremos qué nos depara Saquen sus muertos.

¿Qué le gustaría que el lector experimente al cerrar estas 96 páginas: una reflexión histórica, una emoción íntima, una crítica social… o todo a la vez?

Posiblemente el elemento con más peso de los que menciona sea la crítica social. Pero lo que realmente anhelo es que el lector disfrute, que la lectura fluya y se lea del tirón, si es posible que deje algo de poso al terminarlo, que ocupe la mente del lector al menos por un rato, que lo recomiende, lo regale y lo relea. Ese es el mayor éxito, la relectura.

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