Canarismos
Como saifía en trasmallo

Un espécimen de saifía
Luis Rivero
«Saifía» o «saifio» son algunos de los nombres por los que se conoce en las islas a la mojarra (Diplodus vulgaris) que es un pez parecido al sargo, muy común en aguas canarias. Se caracteriza por tener dos anchas bandas transversales de color oscuro, una en la base de la cola y otra entre la cabeza y el tronco, y delgadas líneas horizontales de color amarillo a lo largo del cuerpo. Vive en solitario o en pequeños cardumenes entre los 10 y 30 metros de profundidad, sobre fondos arenosos, rocosos o en sebadales. Aprecia como carnada sobre todo pequeños crustáceos como la jaquilla y el jullón. Es conocida por una amplia variedad de nombres, según qué islas y localidades, entre los que se encuentran variables masculinas y femeninas: seifía, saifía, saifío (m.), seifío (m.), zaifía, zaifío (m.). En cuanto a la etimología de la voz saifia algunos autores consideran que se trata de un portuguesismo de origen semítico o incluso hay quien apunta a que puede tratarse de una voz aborigen o un préstamo lingüístico tomado de los pescadores bereberes en las costas de África.
El «trasmallo» es una de las artes tradicionales de pesca de red más antiguas que se conocen en las islas. Originariamente consta de tres redes (de ahí su nombre, trasmallo del latín trimaculum de ‘tri’ tri/tres y macula ‘malla’), una central más tupida y los exteriores laterales superpuestas. En las islas puede tener dos o tres paredes de red o paños, dependiendo su uso de la estación y de la zafra (‘temporada en la que se pesca alguna especie marina por ser tiempo propicio para ello’). Se ha considerado un arte de pesca pasivo que se deja calado de un día para otro hasta que se vira.
La frase «(verse alguien) como saifía en trasmallo» nos traslada la imagen del pez cuando queda atrapado en este aparejo de pesca para ser capturado y se agita intentando zafarse de la red y liberarse. Ignoramos si esta especie muestra una reacción particularmente violenta, revirándose y moviéndose agitadamente para escapar de la red, lo que motivaría el sentido del dicho. Metafóricamente expresa el comportamiento de quien hace frente a una situación comprometida y se muestra pertinaz por salir del atolladero o de la encerrona en la que se ha visto envuelto. Pero la red como elemento simbólico tiene la condición tanto de arte de pesca como arma de combate, por lo que viene asociada a este uso. La red inmoviliza a sus víctimas, las atrapa, y su representación es una señal de dominio. En las tradiciones mitológicas orientales y grecolatina los dioses emplean la red para capturar a sus fieles o para castigar a quienes son merecedores. El sustrato simbólico de la red también se manifiesta en la tradición cristiana (así aparece en el N.T., donde Jesús invita a sus seguidores a convertirse en «pescadores de hombres»). Pero la red guarda, ya sea desde un punto de vista semántico como simbólico, un sentido preponderantemente negativo. De hecho, un enredo es un engaño en el que se cae por medio de mentiras y enredar a alguien es hacerlo creer en algo con falsas apariencias hasta involucrarlo en una posición comprometida de la que no es fácil salir. Así, pues, la expresión «como saifía en trasmallo» se emplea para describir los esfuerzos por superar una situación embrollada en la que uno se encuentra y de la que es mejor salir lo antes posible. Podemos escucharla en frases como esta: «Estaba de drogas (‘deudas’) hasta el cuello y andaba como saifía en trasmallo».
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