Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Laura Delgado: «En la vida, para encontrar resultados, hay que trabajar y ser constantes»

Con casi una decena de novelas de corte romántico, la escritora salta al género negro con ‘Cuando el cielo era azul’, para participar en el Festival Tenerife Noir.

La escritora Laura Delgado, autora de ‘Cuando el cielo era azul’.

La escritora Laura Delgado, autora de ‘Cuando el cielo era azul’. / LP/DLP

Elizabeth López Caballero

Elizabeth López Caballero

Las Palmas de Gran Canaria

Este año ha participado en el Festival Tenerife Noir con su novela Cuando el cielo era azul. ¿Con qué se queda de esta experiencia?

Hace años que disfruto Tenerife Noir como lectora. Esta vez lo he vivido desde dentro y eso cambia la perspectiva. El festival no es solo un escaparate, es un espacio de intercambio con lectores y compañeros del género. Sin duda, me quedo con esas conversaciones y con la certeza de que el noir no es una moda, sino una forma de exponer lo que nos inquieta como sociedad. Y de hacerlo sin anestesia.

Es su primera novela de género negro. ¿A qué se debe este cambio de registro?

No fue una decisión estratégica, fue casi inevitable. Digamos que el género negro y yo éramos viejos amigos que hemos vuelto a encontrarnos. Siempre he escrito sobre la vulnerabilidad y la imperfección humana, aunque desde un lado más luminoso. En esta novela he dejado que los personajes se movieran hacia una zona más oscura.

¿Cuáles han sido los mayores desafíos con los que se ha encontrado en el proceso de escritura?

El lector de novela negra no perdona: si algo falla en la trama, lo detecta enseguida. Todo tiene que estar bien hilado, los tiempos, las pistas, el proceso de investigación y, sobre todo, que el personaje no se coma la acción, pero tampoco que los personajes sean títeres de la trama. Los lectores tienen que disfrutar del rompecabezas que les presento. A todo esto, se suma que, cuando me puse frente a la primera página, sentí eso que se conoce como síndrome de la impostora. Sin embargo, este reto personal me ha supuesto una liberación.

Cuando el cielo era azul es también un thriller psicológico. ¿Cómo se construye esta parte de la trama?

Desde la herida. Para escribir sobre lo que ocurre en la mente de los personajes hay que partir de lo que los rompe. Entender qué los mueve, qué los transforma. El thriller psicológico no se construye solo sobre giros de trama; tenemos que entender la parte oscura del personaje.

Y, tras experimentar con diferentes narrativas, ¿con cuál se siente más cómoda?

Ahora mismo me siento en casa. Tal vez con el tiempo volveré a tantear otros géneros —la inspiración a veces sopla por donde menos esperas—, pero me gusta mucho el lugar desde el que escribo ahora.

La historia nos dejó con la miel en los labios y la intuición de que podríamos estar ante una saga…

Sara Santana es uno de esos personajes que no se marchan cuando terminas la novela. No puedo asegurar que haya una continuación, pero desde luego Sara se lo merece. Yo estaría encantada de volver a pasar tiempo con ella.

Pone sobre la mesa temas de actualidad como OnlyFans o el consumo de pornografía en la adolescencia, ¿tenía claro que estas realidades vertebrarían la historia o fue pura serendipia?

Sí, esos temas eran imprescindibles desde que la idea de la novela tomó forma. Son difíciles de abordar, pero forman parte de una realidad que convive con nosotros. Creo que este tipo de novelas tienen que incomodar, porque solo así pueden poner el foco en los temas que realmente nos preocupan.

Además, hace una crítica a los programas de entretenimiento…

Determinados programas de entretenimiento ofrecen morbo camuflado en información. Todos tenemos en la memoria casos impactantes tratados como un reality show, en el que solo faltaban las palomitas. Como escritora, este tema me importa porque dice mucho de la sociedad en la que vivimos. Los espectadores son inocentes en la oferta y culpables en la demanda. O quizá es al contrario. En esta novela, el lector se ve obligado a entender esa dualidad y también a posicionarse.

Ha comentado alguna vez que siente fascinación por la maldad humana, ¿podría explicarnos a qué se refiere?

¿El ser humano es bueno por naturaleza? ¿La maldad se crea o es un rasgo con el que nacemos, como el color de ojos o el pelo? ¿Qué puede llevarnos a rompernos hasta tal punto de no tener retorno? Mi fascinación nace de no tener respuestas para todas esas preguntas. Y creo que no soy la única. De ahí que el noir sea un género tan vivo.

Es perita calígrafa de profesión, ¿le ayuda esta especialidad en su literatura?

Como perita, la observación de los detalles mínimos se convierte casi en una deformación profesional. Algo tan simple como el punto de la i da mucha información. Eso me ha llevado a vivir el día a día como si todo estuviera bajo una lupa. También me ha hecho más paciente y a entender que, para ver resultados, hay que trabajar mucho y ser constante.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents