Artes escénicas
‘Otello’ de Verdi regresa al Teatro Pérez Galdós con Michael Fabiano en su debut en el rol
Un elenco internacional con fuerte presencia canaria aborda uno de los títulos más exigentes de Verdi los días 24, 27 y 29 de marzo. La ópera está basada en la tragedia de Shakespeare 'Otelo, el moro de Venecia'

Foto de familia en la presentación de 'Otello', segundo título de la 59ª Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria. / Ángel Medina G. /Efe

El tenor Michael Fabiano pasó años teniendo a Otello como su biblia, estudiando una página cada noche desde su cama. Palabra a palabra, lo que parecía una pendiente escarpada, dejó de ser tal cosa gracias a la fuerza de su constancia: «Ahora no parece una montaña, parece un cielo, parecen las estrellas», expresa, recalcando que conocer la música, cada nota y cada detalle, le ayudó a hacer frente al reto de interpretar uno de los papeles más exigentes del repertorio operístico en uno de los títulos más aclamados de Verdi.
El debut del tenor estadounidense aterriza en el escenario del Teatro Pérez Galdós de la mano de Amigos Canarios de la Ópera (ACO) con tres funciones los días 24, 27 y 29 de marzo. Por «petición de los cantantes», en palabras del presidente de ACO, Óscar Muñoz Correa, la programación de estas funciones trae consigo algo excepcional: en lugar de subirse a las tablas martes, jueves y sábado, como acostumbra la asociación con los diferentes títulos que impulsa, lo hace martes, viernes y domingo, a las 20.00 horas los dos primeros días, y a las 19.00 horas el último.
La mejor de Verdi
Como apuntó Muñoz Correa en la presentación de la producción, esta ópera en cuatro actos está considerada por muchos como «la mejor de Giuseppe Verdi». Un título con libreto en italiano de Arrigo Boito que vio la luz en La Scala de Milán en febrero de 1887 y que ahora se alza como el segundo de la 59ª Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria. Un espectáculo que el compositor italiano estrenó a sus 73 años en un gesto de madurez creativa que también implicó una ruptura: «La escritura de Otello es una escritura completamente diferente a los trabajos anteriores de Verdi, continua sin interrupción hasta el final», en palabras de Carlo Montanaro, director musical del montaje.
La ópera, estrenada por ACO en 1972, narra la caída de Otello, un héroe militar que, tras regresar victorioso a Chipre, es manipulado por su alférez Jago que, movido por el resentimiento, siembra en él la sospecha de que su esposa Desdémona le es infiel. A través de insinuaciones y engaños -como el uso de un pañuelo como falsa prueba-, el alférez logra alimentar unos celos que van creciendo hasta volverse incontrolables y que irán marcando el devenir de los acontecimientos en las vidas de estos personajes.
La historia, basada en la tragedia de William Shakespeare que lleva por título Otelo, el moro de Venecia, se sostiene así sobre un delicado triángulo emocional. Otello, Desdémona y Jago articulan una tensión que, como recalcó Montanaro, «se mantiene gracias al resto del reparto», aunque es el personaje de Jago quien actúa como centro de gravedad. «Es una especie de serpiente que va engañando a los personajes», apuntó su intérprete, el barítono Gabriele Viviani, alguien «que sonríe mientras engaña», un papel que permite una gran cantidad de matices en cada función.
Pureza en el aria
Frente a esa oscuridad, la Desdémona de Erika Grimaldi se construye desde otro lugar, el de ser «frágil y fuerte al mismo tiempo», en palabras de la cantante que le da vida. «No es un personaje que quiera combatir lo que ocurre, sino que vive su pureza, que acepta y continúa con esa fuerza durante toda la trama. El momento donde se ve más claramente esa pureza es precisamente en su aria, en el cuarto acto, donde aparece esa luz dentro de todo ese humo negro que es la ópera», manifestó la soprano italiana.
Por su parte, el director de escena Carlo Antonio De Lucia destacó que «la mejor puesta en escena es la que no se ve», además de poner el foco en cómo «cada artista tiene su carácter hecho» y que su labor no ha sido «meterlos dentro de una camisa de fuerza, sino que cada uno exprese lo que realmente tiene como sentimiento». «Mi labor es armonizar estas intenciones», añadió.
Además, en este montaje de Otello, el coro adquiere un peso decisivo. La producción cuenta para ello con el refuerzo del coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, que se suma al de ACO en una conjunción que, en palabras de Montanaro, destaca por tener «toda la pasión puesta en cantar». A este trabajo colectivo se suma, además, la presencia de varios artistas isleños dentro del reparto, como David Barrera en el rol de Roderigo, Jeroboám Tejera como Lodovico o Julián Padilla en el de Heraldo, reforzando así la parte local de la producción.
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