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El 25º Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria concede su Lady Honorífica al cineasta chino Bi Gan

El certamen capitalino celebra un cuarto de siglo con tres ciclos dedicados al cine japonés, chino e indio, en el marco de una programación que se desarrollará desde el 23 de abril al 3 de mayo

De izquierda a derecha, Luis Miranda y Josué Íñiguez, ayer, durante la presentación del cartel de la 25ª edición.

De izquierda a derecha, Luis Miranda y Josué Íñiguez, ayer, durante la presentación del cartel de la 25ª edición.

Nora Navarro

Nora Navarro

El Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria cumple este año un cuarto de siglo consagrado como la cita fundamental con el cine de autor desde los márgenes, la creatividad y el riesgo a lo largo de distintas geografías, miradas y códigos artísticos. Su 25ª edición toma el pulso a la situación actual del cine contemporáneo, con la mirada puesta a su vez en los títulos de cabecera de la Historia del cine y también en los nombres de cineastas que marcarán los referentes del futuro.

Y como cada edición aloja su propio relato, la programación de este 25º aniversario, que se celebrará desde el 23 de abril al 3 de mayo con el acto de inauguración en el Auditorio Alfredo Kraus; ciclos y proyecciones en Multicines Las Arenas y encuentros en el Hotel Cristina By Tigotan, vuelve a apostar por las cinematografías asiáticas como pilar central y la autorreferencialidad con la presencia de cineastas que han jalonado la trayectoria del festival desde sus comienzos.

El director del certamen capitalino, Luis Miranda, junto al concejal de Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria [principal promotor del festival], Josué Íñiguez, descubrieron ayer el cartel de esta nueva edición, que coronan tres máscaras que representan tres de los ciclos programados este año y que ya puebla las calles de la ciudad.

Las tres máscaras

La máscara central del afiche, inspirada en los antifaces de la Ópera de Pekín, remite a uno de los nombres que protagonizan esta programación: el cineasta chino Bi Gan, cuya ópera prima, Kaili Blues (2015) obtuvo la Lady Harimaguada de Oro, máximo galardón del festival, hace una década.

La muestra grancanaria le concederá este año su Lady Harimaguada Honorífica y programará un ciclo dedicado a sus obras, con la presencia del propio realizador. «Bi Gan es el cineasta más original y relevante que haya surgido en la última década y, seguramente, el único de su generación que sea objeto de culto y de un seguimiento intenso», explicó ayer Miranda, quien subrayó que «para nosotros es un privilegio poder tenerlo». El director chino forma parte de una nómina de cineastas a los que el festival grancanario ha seguido de cerca desde sus comienzos y que hoy se erigen en nombres habituales de las citas cinematográficas más prestigiosas del mundo, como la Berlinale, Cannes o San Sebastián, entre los que desfilan Jia Zhangke, Naomi Kawase, Asghar Farhadi, Atom Egoyan o Sean Baker, ganador del Premio Oscar en 2025.

Por su parte, la primera máscara del cartel alude a la estética del teatro Noh japonés y, en concreto, a la película A Page of Madness (Una página de locura), dirigida por el cineasta japonés Teinosuke Kinugasa y escrita por Yasunari Kawabata, Premio Nobel de Literatura en 1968, que cumple un siglo desde que vio la luz.

Considerada una obra maestra del cine de vanguardia de los años 20, Una página de locura se proyectará en el marco del ciclo Camera Obscura, dedicado al cine mudo con música en directo y con una gran acogida año tras año, y contará además con la intervención en vivo de un benshi, Kataoka Ichirô, esto es, un narrador japonés de cine mudo, que fue una figura arcaica significada en el cine mudo japonés hasta finales de los años 30 del pasado siglo.

«Esta es una de las grandes películas de vanguardia del cine mundial, quizás menos conocida por ser japonesa que otras obras maestras del período, pero es una película fundamental y hace años que queremos ponerla, pero estábamos esperando a que cumpliera el centenario», continuó Miranda.

Por último, la tercera máscara conmemora la tradición teatral centenaria «kathakali» de la India, en referencia a un ciclo dedicado a las cinematografías del subcontinente indio.

Con la colaboración de la Film Heritage Foundation con sede en Bombay, la sección Déjá vu, dedicada a la proyección de películas restauradas en tiempos recientes, pone en valor una selección multilingüe de obras de las décadas de los 50 y 70.

Tras una visita al festival de Bolonia que les abrió la puerta al mundo de la restauración de películas del subcontinente indio, el equipo del festival programó un ciclo ambicioso que incluye a autores señeros como Satyajit Ray, «el gran maestro del cine indio y uno de los grandes autores del cine mundial», precisa Miranda, «ya solo por eso valía la pena la iniciativa»; y que completan otros títulos míticos como Sholay (1975), de Ramesh Sippy, «referente del cine indio y un pilar de Bollywood».

Además, este apartado engloba películas «de una gran variedad geográfica y lingüística, que da una visión muy interesante de un cine que, en su mayor parte, no respondía a un modelo comercial, como el que podía representar Bollywood, en un mundo tan vasto como el indostánico, con el que además tenemos un vínculo muy estrecho, porque en una de las primeras ediciones del festival ya tuvimos un ciclo dedicado al cine de Bollywood, así que esta es una forma de reeditar aquello, con un sesgo más actualizado».

"25 años no es moco de pavo"

Con este avance, Miranda expuso ayer que el resto de contenidos de esta 25ª edición se desgranará después de Semana Santa, si bien avanzó que cuenta con «un volumen importante de programación», distribuida en las secciones y apartados habituales del certamen, como la Sección Oficial, Canarias Cinema, Panorama o el mercado MECAS.

Por otra parte, también matizó que algunos contenidos y presencias podrían estar «condicionados y sujetos a la situación del cierre del espacio aéreo» entre Europa y Asia con motivo de la guerra en Oriente Medio.

«Este festival es realmente una sucesión de contingencias que vamos encajando», río Miranda. «Pero este es un festival especial porque, aunque sea por una cuestión numérica, es la número 25. Cualquier ocasión es buena para celebrar y, seguir después de 25 ediciones a lo largo de 27 años, no es moco de pavo», concluyó.

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