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Bi Gan, el cineasta chino que aterriza en el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria: corto viaje hacia el éxito

El director protagoniza la 25ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, donde recogerá la Lady Harimaguada de Honor y presentará un ciclo de películas

El cineasta chino Bi Gan.

El cineasta chino Bi Gan.

Nora Navarro

Nora Navarro

La película Largo camino hacia la noche (2018), esa hipnosis envolvente que sigue a Luo Hongwu en el regreso a su Kaili natal, aupó al cineasta y poeta chino Bi Gan a la constelación de los grandes astros del cine contemporáneo por este segundo largometraje, que deslumbró en las pantallas de Cannes o San Sebastián y consagró su corto camino hacia el éxito. Su filme anterior, Kaili Blues (2015), ya fijó su nombre en el cielo de los debuts astrales por su forma de entrelazar poesía, introspección y misterio en el terreno de los sueños con un personalísimo estilo narrativo sensorial, aún más excepcional por tratarse de una ópera prima filmada por un director en ciernes de solo 25 años.

Kaili Blues vivió su estreno en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Locarno, donde recibió el premio al Mejor Director Emergente y una Mención Especial a la Mejor Ópera Prima. Su segunda parada tuvo como marco el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, donde ganó la Lady Harimaguada de Oro, el máximo galardón del certamen, en su sección oficial. El jurado valoró en su fallo su «formidable exploración de los límites formales sin perder la conexión con el paisaje y la vida cotidiana en la China actual», así como «el virtuoso trabajo de cámara y la puesta en escena» que sumergen al espectador en el «sorprendente universo visual y sonoro de la película».

Historia del Festival

Por su parte, Largo camino hacia la noche pudo verse en las salas de la Isla al abrigo del festival capitalino en su sección Panorama, la sección panorámica más sólida y seguida del festival, dado que funciona cada año como un termómetro del mejor «cine de festivales» del último año. Por tanto, Bi Gan (Kaili, 1989), que en noviembre de 2025 estrenó su tercer largometraje, Resurrection, con una larga ovación y el Premio Especial del Jurado en Cannes, podría decirse que ya forma parte de la memoria y relato del propio Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, que a través del canon de autores que sigue construyendo edición tras edición contribuye a definir el estado de la cultura cinematográfica en las primeras décadas del siglo XXI.

El director de la muestra grancaria, Luis Miranda, avanzó la pasada semana la confirmación de Bi Gan como protagonista de la 25ª edición del festival, que se celebrará desde el 23 de abril al 3 de mayo y que no solo coincide con su cuarto de siglo de la trayectoria sino que se produce justo una década después de aquel reconocimiento a su primera película en 2016. El cineasta aterrizará en Las Palmas de Gran Canaria para recoger la Lady Harimaguada de Honor, premio honorífico del festival, y presentará un ciclo especial en el que se proyectarán todos sus largometrajes y cortos, junto con sus películas de cabecera en el marco de un ejercicio que el equipo del festival denomina «Carta Blanca».

«Bi Gan es el cineasta más original y relevante que haya surgido en la última década y, seguramente, el único de su generación que sea objeto de culto y de un seguimiento intenso, cuyas películas se cuentan por obras maestras», manifestó Miranda en la presentación del cartel de esta próxima edición, que incluye en su imagen una referencia directa a la imaginería de Gan.

En plena revalidación de la mirada única de un cineasta consolidado, con su tercera película, como uno de los directores más importantes e imprescindibles del cine internacional contemporáneo, la presencia de Bi Gan en el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria anticipa una página fundamental en la historia de la cultura en la ciudad y en el relato de esta cita única con el séptimo arte, sin cuyo ojo siempre puesto año en las geografías cinematográficas en los márgenes a lo largo del mundo, esta Isla huérfana de otros cines no habría podido seguir en pantalla grande el ascenso a los cielos de este descendiente de la modernidad cinematográfica.

«El cine, para mí, siempre es un juego. Y estas son simplemente maneras de hacer cine», declaró Bi Gan en Cannes y en el estreno nacional de Resurrection en la Seminci de Valladolid. Maneras de hacer cine que ensanchan la mirada con viajes a otros mundos a través del cine gracias a los festivales.

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