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Entrevista | María Luisa Hodgson Dibujante y docente

María Luisa Hodgson: «El arte de ilustrar entraña una enorme laboriosidad»

La artista y profesora, Doctora en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna (ULL), imparte la conferencia ‘La ilustración de la literatura infantil y juvenil durante la II República’, hoy en la Fundación Juan Negrín

María Luisa Hodgson

María Luisa Hodgson / La Provincia

Nora Navarro

Nora Navarro

Las Palmas de Gran Canaria

Su conferencia La ilustración de la literatura infantil y juvenil durante la II República se centra en la trayectoria del dibujante Eugenio Garcia-Ruiz Alarnes, conocido como Gene, ¿por qué escoge a esta figura?

La historia es muy especial, porque nace del descubrimiento de un gran ilustrador y termina como una amistad muy entrañable. En 2005, en el contexto del bicentenario del nacimiento del famoso escritor de cuentos Hans Christian Andersen, propuse un seminario sobre el arte de la ilustración en la época republicana a través de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP), que tiene sede en Tenerife. Para organizar el programa, indagué sobre ilustradores españoles de los años 30 y la búsqueda fue realmente difícil en relación a los ilustradores latinoamericanos o europeos. De pronto, di con Gene, un dibujante e ilustrador maravilloso en todas sus vertientes, siempre inquieto. Al fin, conseguí su teléfono particular y, hablando con Angelines, su mujer, logré que viajaran a Tenerife para ese seminario, donde nos dio una lección magistral sobre su vida y su trayectoria, con una humildad tremenda, que marcó mi vida. Además, me dejó todos sus materiales, desde las diapositivas de aquel encuentro hasta un cuaderno que llevaba siempre.

¿Qué aspectos destaca de la trayectoria de Gene y en qué sentidos marcó con su mirada la suya como ilustradora?

Efectivamente, él se empezó a ganar la vida muy joven, en el exilio, con unos 14 o 15 años. Aprendió a dibujar y empezó a meterse en el mundo de la ilustración en Brasil. Después de unos años, en España, empezó a trabajar en la Editorial Calleja, fundada por Saturnino Calleja en 1876 -habrás escuchado la frase: ¡tienes más cuento que Calleja!-, que fue una de las primeras editoriales especializadas en cuentos infantiles con muchas ilustraciones. Gene decía que los cuentos, novelas e historietas infantiles nacen de la mente del autor, pero que el dibujante tiene que firmar su ilustración, porque también es una obra suya y, si no, no aparecería en los créditos de los libros. Entonces, Eugenio Garcia-Ruiz Alarnes optó por esa firma modesta de Gene, entre cuyos libros ilustrados destacan El Camino de Santiago o La flecha y la vieira. Entonces, Gene se formó fuera y, a su regreso a España, ilustró muchísimas obras literarias y revistas como La Esfera, Blanco y Negro, Mundo Gráfico o Estampa. Más adelante, creó en Madrid con sus hijos la agencia de publicidad Gisbert, que ya no existe. Su obra fue muy abundante y relevante, y sin embargo, siempre fue muy humilde y agradecido. Y desconocido.

«Los buenos ilustradores españoles fueron los que se fueron de España siendo jóvenes»

En un marco general, su conferencia aborda también a otros ilustradores españoles, en la que los grandes reportajes se dibujaban al natural. ¿Qué nombres destaca?

Los maestros que voy a nombrar fueron sus contemporáneos, que ya estaban consolidados en España cuando Gene era muy joven, como Rafael de Penagos, Juan Comba o Daniel Urrabieta Vierge, todos genios de la ilustración, el dibujo y la grabación. Siempre hemos pensado que los grandes ilustradores eran ingleses o franceses, pero esa era la cuna de aprendizaje. En España, los dibujantes e ilustradores eran quienes contaban las historias dibujando al pie de la noticia y pertenecían al mundo de la historieta, la caricatura o el grabado, porque las artes gráficas no estaban lo suficientemente desarrolladas en la prensa o las revistas. Por tanto, los grandes sucesos y reportajes se dibujaban al natural, y gracias a sus testimonios visuales, podemos acceder hoy a todo ese pasado.

¿Por qué cree que tardó tanto en reconocerse el arte de la ilustración en España?

Los buenos ilustradores españoles fueron los que se fueron de España siendo jóvenes o, incluso, niños, y aprendieron en Latinoamérica. En cambio, los que se exiliaron del resto de Europa se formaron en Norteamérica, donde triunfaban ilustradores como Norman Rockwell. En el caso de la ilustración inglesa, esta era mucho más reconocida y demandada en el ámbito de la literatura, mientras que, en España, su progreso estuvo marcado por las dos guerras mundiales y, por supuesto, por la guerra civil y la dictadura.

¿En qué medida la exposición El viaje de Celia: La literatura infantil y juvenil en España entre 1930 y 1950, en la que se enmarca su conferencia en la Fundación Negrín, sirve como pretexto u oportunidad para reivindicar a estas figuras?

Me parece fundamental, porque su labor fue muy relevante. En una sola hoja del cuento de un libro hay tanto trabajo como en las 100 páginas del escritor, porque el arte de ilustrar, una ilustración, entraña una inmensa laboriosidad. Muchos eran artistas grabadores, acuarelistas, dibujantes, que fueron el fundamento creativo de la evolución del mundo de la ilustración en generaciones posteriores.

Para terminar con los retos del presente: como docente, artista e investigadora, ¿le inquieta la introducción de la IA en el campo de la creación artística?

Creo que es una realidad que tiene dos caras, como todo, y todo lo que está pasando ahora es una revolución, pero que nos deja pensando: bueno, a partir de aquí, ¿qué pasa con nuestro trabajo? Me inquieta pensar que en media hora se resuelve lo que antes llevaba muchas noches dibujando. Esto es algo que hablo mucho con mis alumnos. Pero yo estoy notando, y es algo que pongo mucho en práctica con ellos, que están deseando volver al papel. Yo imparto Artes gráficas en ilustración implicada y les digo que tienen que usar el cuaderno de ideas y pueden recurrir a la IA relativamente cuando yo lo diga y si es que lo digo, pero tienen que dominar el cuadernismo, como los exploradores: tenemos que ser esponjas para luego ser libres y creativos, porque si no, la creatividad entra en crisis.

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