Entrevista | Raül Refree y Niño de Elche
Raül Refree y Niño de Elche, músicos: «Lo divino puede estar cerca de la amistad y su escucha»
El portentoso tándem sonoro formado por Raül Refree y Niño de Elche presenta su proyecto discográfico, ‘Cru+es’, en el Monopol Music Festival (MMF), donde comparten cartel con Alba Gil Aceytuno

Raül Refree y Niño de Elche.
Después de cinco años de búsqueda sonora entrelazada bajo el título de Ecstasis, ¿cómo se fragua la decisión de llevar algunas piezas, y de componer otras tantas, para compilarlas y grabar su primer disco conjunto, Cru+es?
El disco se fragua por la necesidad de seguir colaborando, experimentando y amoldando nuestro encuentro. Ecstasis fue un campo de aprendizaje donde encontramos el diálogo necesario para componer Cru+es. Sin ello, no habría sido posible.
¿Cuál es el significado de Cru+es?
El significado apela al encuentro en una zona donde trabajamos en relación a la espiritualidad y la música sacra, pero ampliando su concepción con diferentes músicas y formas de componer.
¿En qué medida se funda Cru+es en una nueva idea o estadio creativo con respecto a Ecstasis?
Cru+es fue concebido como un disco a partir de canciones y Ecstasis era un encuentro con una mínima estructura donde se daba mucho más la improvisación, y que nunca se pensó para que fuera un registro fonográfico.
El álbum atesora algunos pasajes que transitan la exaltación espiritual y religiosa, incluso con incursiones en la música sacra, como Cruz, Tu voluntad o Salmo XXI, ¿hubo una vocación de búsqueda divina en la composición del disco?
Hubo una vocación de búsqueda amistosa con el anhelo de seguir encontrándonos entre esos matices que planteas. Para nosotros, lo divino puede estar cerca de la amistad y su escucha.
¿Por qué decidieron iniciar el viaje con Nádas, inspirada en La propia muerte, pequeña joya del escritor húngaro Péter Nádas?
Pensábamos, y así nos salió en el proceso de creación, que lo que se plantea en ese maravilloso libro podía ser un buen comienzo, ya que nos dibuja ese lugar tan limítrofe entre la vida y la muerte.
«El río nos muestra bajo el cielo / mil maneras de salvarse», dice la canción Mil maneras de salvarse. ¿La música es una de ellas?
Sin duda. En nuestras biografías podemos dar buena cuenta de ello.
En este viaje de senderos estilísticos que se encuentran, bifurcan y reencuentran para alumbrar un espacio inédito, ¿cuál es la clave para el entendimiento entre ambos?
Sobre todo, la escucha y la admiración. Ser capaces de olvidarnos de quiénes somos para llegar, uno junto al otro, a trascender nuestros límites.
En la grabación de todas sus sonoridades electrónicas, oníricas, experimentales, distorsionadas, ¿hubo espacio para la improvisación?
Todo parte de la improvisación para llegar a la concreción. Siempre fuimos muy conscientes que la improvisación es nuestro hábitat más común, pero creíamos que el ejercicio para este proyecto podría ser poner al servicio de la canción todo ese bagaje.
¿Cómo se crea el diálogo en directo con la puesta en escena en el azul nuclear de la dirección de arte de Marta Pazos?
Primeramente, teniendo en cuenta que el tiempo que se maneja es otro, es decir, hablamos del tiempo escénico, que es diferente al tiempo que se articula en la grabación de un disco. Después, contar con la colaboración de Marta Pazos nos dio un nuevo punto de vista estético sobre lo que habíamos hecho. Todo ello es siempre muy positivo y alentador para reconocer que tu obra siempre puede estar viva gracias a la mirada y escucha de los otros.
«Nadie hablará de nosotros / Y estaremos en todas partes / Sonriendo», ¿Cru+es resulta del afán de trascendencia por parte de dos almas libres de la música?
Cru+es parte, más que de la trascendencia, de la convicción de que cada pequeño acto es vital pero nadie ni nada es tan importante. Formamos parte de una cadena ancestral a la cual pertenecemos eternamente, pero paradójicamente nadie sabría de nuestra pertenencia en el futuro. Esto nos tranquiliza. n
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