Las Ramblas celebra el Día del Libro con intercambio de libros, café y rosas
El centro comercial refuerza su apuesta por la cultura con una jornada participativa en torno a la lectura, el café y un taller literario con Ana Larraz y Pino Betancor

Día del libro en el CC Las Ramblas. / CC Las Ramblas.
Las Ramblas ha encontrado una fórmula cercana y atractiva para sumarse al Día del Libro: unir lectura, café y pequeños gestos simbólicos como las rosas y los marcapáginas conmemorativos. El resultado fue una propuesta diferente que convirtió el centro en un espacio de encuentro para lectores, familias y visitantes dispuestos a compartir historias ya leídas y descubrir otras nuevas.
La iniciativa giró en torno a un intercambio de libros de segunda mano que logró dinamizar la jornada y generar un ambiente marcado por las conversaciones sobre autores, títulos y recomendaciones. Lejos de una celebración convencional, la propuesta apostó por la participación directa del público y por dar una nueva vida a ejemplares que ya habían pasado por otras manos.
Un intercambio de libros con premio
La actividad se desarrolló en Nankurunaisa, el local situado en la segunda planta del centro, que durante la jornada se convirtió en el corazón de esta celebración cultural. Por allí pasó un flujo constante de personas que acudieron con sus libros para dejarlos en el punto de intercambio y, al mismo tiempo, llevarse nuevas lecturas a casa.
La mecánica era sencilla, pero muy efectiva: quienes entregaban un libro para compartir con otros lectores recibían a cambio un café. Ese detalle ayudó a crear una experiencia más pausada y agradable, invitando a los participantes a quedarse, hojear algunos ejemplares y conversar sobre sus gustos literarios. La combinación de libros y café recién hecho terminó siendo uno de los grandes atractivos de la jornada.
La tradición de un libro y una flor
La celebración también quiso mantener uno de los símbolos más reconocibles de esta fecha. Por eso, además del intercambio literario, Las Ramblas entregó rosas y marcapáginas conmemorativos a los asistentes, reforzando así esa imagen tan vinculada al Día del Libro de regalar lectura y flores en una misma experiencia.

Las Ramblas ha encontrado una fórmula cercana y atractiva para sumarse al Día del Libro: unir lectura, café / CC Las Ramblas.
Ese guiño aportó un componente especial a una cita pensada no solo para fomentar el hábito lector, sino también para generar un recuerdo agradable entre quienes participaron. La respuesta del público confirmó que este tipo de iniciativas culturales, sencillas pero bien planteadas, conectan con visitantes de diferentes edades.
Un taller de lectura para completar la jornada
La programación incluyó también un taller de lectura celebrado por la tarde y dirigido por las escritoras Ana Larraz y Pino Betancor. Su participación añadió valor a una propuesta que no se limitó al intercambio de ejemplares, sino que buscó abrir espacio al diálogo y a la dinamización cultural dentro del propio centro.
La presencia de ambas autoras aportó un enfoque más participativo y enriquecedor, convirtiendo la jornada en algo más que una simple acción promocional. La lectura se transformó así en una experiencia compartida, capaz de reunir a personas con intereses distintos alrededor de un mismo punto en común: el placer de leer.
Mucho más que un espacio de compras
Con este tipo de acciones, Las Ramblas Centro refuerza su intención de consolidarse como un lugar que va más allá de la actividad comercial. La jornada del Día del Libro dejó claro que el recinto también quiere desempeñar un papel como punto de encuentro cultural, capaz de ofrecer propuestas de ocio vinculadas a la participación y al disfrute del tiempo libre.
El buen ambiente vivido durante el intercambio, la acogida del público y la respuesta a actividades como el taller de lectura dejaron una sensación muy positiva entre los asistentes. Todo apunta a que esta cita ha logrado abrir una línea de trabajo con recorrido, en la que la cultura, la lectura y las experiencias compartidas tienen un peso cada vez mayor.
La combinación de libros de segunda mano, café, rosas y actividades literarias convirtió esta celebración en una propuesta distinta y con identidad propia. Una iniciativa que dejó huella entre los visitantes y que confirma que, cuando se apuesta por ideas cercanas y bien ejecutadas, el Día del Libro puede vivirse de una forma tan sencilla como especial.
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