25º Festival de Cine de Las Palmas
El triunfo de Gretchel sobre el diablo
La banda tinerfeña Gaf y La Estrella de La Muerte sorprende con su impactante visión musical del 'Fausto' de Murnau en la gala inaugural del 25º Festival de Cine de Las Palmas

Un instante de la actuación de Gaf y La Estrella de la Muerte, anoche en el auditorio. / LP / DLP
Fue una noche alemana en todo su esplendor. Las tres grandes referencias de la cultura teutónica en un mismo espectáculo: la literaria (Goethe), la cinematográfica (Murnau) y la musical (Can) a través del talento de Gaf y La Estrella de la Muerte. Algunos dirán que este último privilegio le correspondería a Bach, pero hasta el genio del Barroco se podía percibir en algunos acordes de la banda tinerfeña. Dicho de otro modo, tres grandes aportaciones del país de Schiller o Beethoven a la cultura mundial unidos sólidamente a través de la formación tinerfeña. Dos de ellas procedentes de las formas clásicas (el romanticismo, el expresionismo) y una basada en un movimiento juvenil que marcó las vanguardias a partir de los años setenta (el krautrock). Poner música a Fausto era un reto complejo y solo la banda tinerfeña podía ser capaz de estar a la altura. Doce movimientos exquisitos para oídos extremadamente educados en lo mejor que ha dado las vanguardias del siglo XX y XXI. Una hora y 47 minutos de placer sensorial extremo para una audiencia privilegiada.
Una atmósfera altamente embriagadora
Mladen Kurajica (sintetizadores modulares, guitarra, batería), Eduardo Villalobos (bajo), Cesar Chinarro (guitarra), Juan José Martín (teclado) y Alejandro Padrón (vientos, percusiones y batería) crearon una atmósfera altamente embriagadora que logró que una película de hace un siglo pareciera el experimento más sofisticado de algún genio de la cinematografía actual.
Pasajes oníricos, pasajes narcóticos, pasajes extremos. Uno detrás de otro. Sin tregua. Sin un solo segundo irregular. Un ejemplo contundente de que el arte bien hecho supera a la droga más adictiva a la hora de alterar la percepción de los sentidos, a la hora de transitar por realidades paralelas y desconocidas. Ya, desde el principio, en el pasaje donde los jinetes del Apocalipsis llegan desde el infierno montados en un carro tirado por caballos, se percibía el talento del grupo de Mladen Kurajica con esa suerte de sofisticado enlace entre shoegaze, slowcore, psicodelia y hardbop con pinceladas del gótico de grandes pioneros de los ochenta como Bauhaus.
Incluso la empatía y tristeza final que se produce hacia la cándida Gretchel, víctima de la vanidad desaforada del protagonista, que hace que tanto ella como su madre y hermano acaben de forma dramática, parece diferente con ese soberbio clímax instrumental que pone broche de oro a una hora y 47 minutos intensos.
Tres momentos especialmente fascinantes
Destacaría tres momentos particularmente. El primero, el viaje de Fausto y Mefisto por el cielo alemán hacia el palacio de la duquesa de Parma. Aquí la banda crea un entramado noise in crescendo tan envolvente y arrebatador que alucinaría hasta a los mismísimos Sonic Youth. Algo que se ve inmediatamente contrastado con los instantes posteriores en los que Mefisto somete en un estado de ensoñación a esa especie de corte suntuosa que ni la reina de Saba y que rodea y agasaja impúdicamente a la aristócrata. Todo con una atmósfera envolvente donde los detalles instrumentales más insignificantes adquirían un significado fundamental .
El segundo, la partida hacia el hogar de Fausto donde el quinteto construye otro entramado instrumental preciso, contundente y cautivador, con unos efectos de guitarra reverberantes y sostenidos que conectan directamente con los experimentos del gran Glenn Branca.
Y el tercero, el instante en el que Fausto le vende su alma al diablo en la noche de Walpurgis en medio del paisaje más desolador, lúgubre y siniestro posible. Un pasaje recreado por el quinteto de forma similar a esos ambientes oscuros y tenebrosos de las irrepetibles bandas sonoras que otras formaciones alemanas subversivas como Popol Vuh hicieron para las películas de ese otro realizador germano como Herzog, heredero directo del propio Murnau con su redefinición del vampiro en los años setenta.
Un hito en la programación de Camera Obscura
Los anteriores experimentos de este tipo en la sección Camera Obscura, con cine y música en directo, han sido siempre interesantes. Y entre ellos destaca la proyección en 2022 de Nosferatu, también de Murnau, con el prestigioso laudista holandés Jozef Van Wissem, que es un antecedente directo de este. Pero ninguno con un resultado tan sutil y convincente como el de ayer.
Uno de los mejores espectáculos que se han visto en esta ciudad desde hace muchísimo tiempo. Una manera de rememorar esa Alemania épica y mágica, previa a la unificación con el Reino de Prusia, y lejos de esa historia belicista posterior, cuando el arte y la sensibilidad lo eran prácticamente todo. Fue el triunfo de Gretchel sobre el diablo, un ejercicio de experimentación sonora, de rebeldía artística, de personalidad insobornable en una época de gregarismos culturales. El 25 Festival de Cine de Las Palmas no podía tener un inicio más apasionante.
- En busca y captura por dar una paliza a un empresario para robarle en un centro comercial del sur de Gran Canaria
- Aaron confiesa el parricidio: descuartizó a su madre en Fuerteventura y tiró el cuerpo en bolsas a la basura
- Una saga familiar mantiene viva la esencia de Guanarteme: esta es la historia del bar Hermanos García
- Matricidio en Corralejo, Fuerteventura
- Hantavirus en el crucero MV Hondius, en directo: los pasajeros españoles ya están en Madrid
- Canarias prohíbe el fondeo del MV Hondius y el Estado lo impone
- Una UD Las Palmas para llorar: humillante adiós al ascenso directo en otra tarde de la deshonra
- La UD Las Palmas depende de sí misma: cuatro victorias y el ascenso directo del clavo ardiendo del 12%