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Entrevista | Olga Cerpa Intérprete musical e integrante de Mestisay

Olga Cerpa, integrante de Mestisay: «Siempre tuvimos claro que no íbamos a renunciar a hacer música de raíz»

La intérprete musical e integrante de Mestisay aterriza este viernes 1 de mayo en el Teatro Cuyás junto a su grupo y Los Sabandeños con el espectáculo 'Balada de Sabanda'

La intérprete musical y voz solista del grupo de música popular Mestisay, Olga Cerpa.

La intérprete musical y voz solista del grupo de música popular Mestisay, Olga Cerpa. / Gino Maccanti

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

¿De dónde viene el título del espectáculo con el que aterrizan este viernes en el Teatro Cuyás, Balada de Sabanda?

Néstor Álamo le escribió a Los Sabandeños una canción bellísima, que es con la que abrimos el espectáculo, que se llama así, Balada de Sabanda. Es una canción que habla del lugar donde ellos nacen, en la finca de Sabanda, en Punta del Hidalgo. Era el nombre perfecto.

¿Por qué decidieron Mestisay y Los Sabandeños crear este espectáculo? ¿De quién fue la idea inicial?

Invitamos a Los Sabandeños a uno de nuestros conciertos sanjuaneros y aquello fue magnífico. A partir de ahí, Elfidio Alonso y Manuel González pensaron que era una idea estupenda que eso se convirtiera en un espectáculo. Revisamos el repertorio, lo completamos y le dimos un guión escénico. No tiene texto, sino una hilatura en las canciones para que tuvieran un recorrido lógico, tanto por el bagaje de Los Sabandeños como por el de Mestisay. Son muchos años en ambos grupos de hacer canciones, canciones que ya son parte de la memoria colectiva de muchos canarios. Y ha funcionado maravillosamente bien. Allí donde vamos la gente se entusiasma de una manera tremenda porque reconocen muchas de esas canciones.

En el espectáculo hay anécdotas, hay personajes, hay paisajes. ¿Cómo se llega a ellos a través de la música?

Todo pasa de una manera muy natural. En mitad de las canciones, Elfidio Alonso y yo interactuamos, hablamos de cosas y de acontecimientos que han sido importantes para ellos y para nosotros. El encuentro con la música sudamericana, el encuentro con la tradición, el encuentro con Valentina la de Sabinosa, cómo llegamos a esas músicas, cómo las afrontamos, cómo las incorporamos a nuestros propios repertorios, cada grupo de una manera. Lo bonito es ver a Los Sabandeños cantando canciones de Mestisay, como Niña Candela, como Sulema, y al revés, ver las canciones que todo el mundo recuerda de Los Sabandeños pero defendidas por una mujer. También le da otro color. Parece que siempre hemos cantado juntos y eso es lo que hace el espectáculo tan energético y tan bonito.

Ha mencionado los acontecimientos importantes. Si tuviera que elegir uno de su carrera, ¿cuál sería?

Uy, eso es muy complicado en una trayectoria tan larga. En nuestro caso, es en el momento en que decidimos profesionalizarnos y salir de Canarias. Eso fue un antes y un después. Nuestro mundo se abrió, nuestras dificultades también. Porque somos un territorio pequeño pero el reto se volvió mucho más grande. Seguramente ese fue el punto de inflexión. Lo que pasa es que siempre tuvimos claro que nunca íbamos a renunciar a hacer música de raíz. Nosotros no hacemos exactamente folclore, pero sí que toda nuestra música está vinculada a la música de raíz. Eso es lo que nos define y lo que nos protege, incluso, frente a una industria que muchas veces va en otra dirección. Hemos tenido la suerte de tener una carrera muy larga y siempre siendo fieles a ese principio de que somos de un sitio singular y que cantamos como vivimos.

La música de raíz, aunque sea música muy vinculada a la tradición, también tiene su propia evolución y va cambiando con los años.

Absolutamente. Y ya te digo que nosotros no hacemos exactamente folclore. Lo que hacemos se acerca muchas veces más a música de autor o a cualquier música que haya llegado a nuestras orillas. A veces hay canciones nuestras que rozan el pop, incluso. Pero siempre manteniendo la letra, los arreglos o la manera de cantar, arraigadas a un territorio, a un paisaje y a una historia.

En el espectáculo está presente esta memoria musical común. ¿Qué canción diría que le conecta con su propia memoria musical?

Seguramente alguna de los discos de Los Sabandeños. Ellos tienen una carrera más larga que la nuestra. Recuerdo de niña escuchar con absoluta reverencia a Dacio Ferreira, que fue uno de los grandes cantores o el más grande que ha dado mi tierra. Y uno de los más importantes que han tenido Los Sabandeños. Yo recuerdo escuchar a ese hombre, todavía hoy, y me parece que estoy oyendo a Dios bendito. Era alguien que sabía sintetizar de una manera brutal y natural lo que era la elegancia, la manera de decir, la manera de cantar. Nadie, en mi opinión, lo hizo como él.

Sobre el escenario son alrededor de 30 músicos.

Y más (risas).

¿Cómo hacen para no perder el pulso del espectáculo con tantas personas sobre las tablas?

Todo el mundo ahí tiene, efectivamente, muchas tablas. Es fácil porque ha habido un curro de ensayos importante para cuadrar todo, para coordinar el dúo, para que un tema suceda a otro sin que haya parones escénicos. Ambos grupos tenemos mucha experiencia y eso hace que las canciones vayan fluidas.

¿Cómo ve combinaciones como la de Quevedo con Los Gofiones en su nuevo disco, entre música urbana y música de raíz?

El tema coral es muy complicado, es como si me hablas de lo lírico y lo popular. Pocas veces se dan confluencias entre lo lírico y lo popular que sean afortunadas, a mi manera de verlo. La parte que más me gusta de lo que ha hecho Quevedo es donde se ha fusionado con un músico canario excepcional, el timplista Hirahi Afonso. Mi Balcón me parece un muy buen tema, donde se ha incorporado el timple pero de una manera muy natural. Esa es la parte que más me ha interesado de la fusión que ha hecho Quevedo con la música popular. El tema de coro es más complicado de cuadrar sin que una de las partes renuncie a su esencia. Eso es más complicado. Quevedo es tan canario como yo. Él tiene todo el derecho del mundo a incorporar los elementos de la canariedad como él quiera. Hirahi tiene muchísimo talento, pero Quevedo también ha tenido talento para contar con él. Están muy cercanos generacionalmente y me parece que ese lenguaje casa mejor.

¿Diría que la música autóctona de las Islas está ganando popularidad? ¿Está aumentando entre la gente joven?

Creo que la gente joven tiene que escuchar a los que ya no están y creo que los escucha poco. La mejor forma de mantener viva una música propia es a través de la transmisión de una generación a otra. En Canarias ha habido una disrupción, hay mucha gente que canta muy bien, hay mucha gente que toca muy bien, pero yo siento que se perdió un eslabón entre el pasado y el presente. La gente joven tiene que volver a escuchar a los grandes cantores de Canarias, que ya no están, apenas quedan algunos. Algunos en Lanzarote, alguno en Tenerife, Héctor González, José Manuel Ramos. Tienen que escuchar a esa gente para que entiendan dónde está el misterio, de dónde venimos. Si ese misterio lo perdemos, si nos estandarizamos, entonces da lo mismo que seas de Canarias o de Murcia. No hay singularidad. Y la singularidad nos la da tener un hilo conductor entre el pasado, el presente y el futuro.

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