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Literatura

David Uclés trae el realismo mágico y la memoria histórica a Las Palmas de Gran Canaria

El escritor habla de 'La península de las casas vacías' y 'La ciudad de las luces muertas' en el Espacio Cultural Jesús Arencibia en un encuentro con la periodista Nora Navarro, enmarcado en la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea de la Cultura 2031

El escritor David Uclés junto a la periodista Nora Navarro.

El escritor David Uclés junto a la periodista Nora Navarro. / Gerardo Ojeda

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

«Quería que las historias de mi abuelo no se perdieran». La frase, pronunciada por David Uclés, condensa el origen íntimo de La península de las casas vacías, una obra que con los años fue creciendo hasta abarcar territorios inesperados. Ilusión y mucha constancia: esta es la receta del éxito del escritor que este lunes 4 de mayo, en el Espacio Cultural Jesús Arencibia de Las Palmas de Gran Canaria, conversó con la periodista Nora Navarro en un encuentro que, enhebrado por las palabras de ambos, construyó un mosaico de memoria histórica, amor por la literatura y anécdotas vitales.

El acto, que se enmarca en la programación vinculada a la candidatura de la ciudad como finalista a Capital Europea de la Cultura 2031, contó además con la presencia de la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, y del concejal de Cultura, Josué Íñiguez, además de la de un público entregado, entre el aplauso y la carcajada, a un diálogo que consiguió lo que Uclés busca con su literatura: «Que el lector se evada de su día a día y se salga de su mundo».

Navarro abrió la conversación situando la obra del escritor como «un ejercicio brillante y riguroso de memoria histórica», y evocando a Gabriel Celaya y su idea de la poesía como «un arma cargada de futuro». Desde ese punto de partida, la conversación fue desplegándose entre lo personal y lo colectivo, entre lo íntimo y lo literario.

Uclés abordó con humor el inicio del encuentro cuando, tras ser preguntado por cómo estaba, bromeó con el frío de la sala, aunque pronto el tono derivó hacia reflexiones sobre el impacto público de su obra y las polémicas que han acompañado su trayectoria reciente. «La gente cree que estoy mal porque me he visto envuelto en tantas cosas…, pero cuando uno ve de qué pie cojea el enemigo, se tranquiliza», señaló, en referencia a su relación reciente con los medios de comunicación y la polémica en relación a Arturo Pérez Reverte.

El autor recordó también una conversación con el periodista Juan Cruz, quien le advirtió de las tensiones habituales en el mundo literario: «Vendrán las zancadillas y las puñaladas, porque los escritores tienen mucho ego», le advirtió. Uclés reconoció que en su momento no lo creyó, pero que el tiempo le ha permitido entender mejor ese paisaje profesional.

Construcción literaria

Uno de los ejes centrales en torno a los que se vertebró el encuentro fue el proceso de construcción de su obra más ambiciosa. La península de las casas vacías es el resultado de más de 15 años de escritura, reescrituras y ampliaciones constantes: «Al principio no era consciente de lo que estaba haciendo», admitió, al recordar que el proyecto comenzó en 2009 sin pretensiones y con una motivación íntima: conservar las historias de su abuelo durante la Guerra Civil.

Con el paso del tiempo, ese impulso inicial fue creciendo hasta transformarse en un proyecto literario de gran escala, en el que la memoria familiar se entrelaza con la memoria histórica del país y los códigos del realismo mágico.

Uclés reconoció que su visión del conflicto también evolucionó durante el proceso de escritura. «Antes de investigar sobre la Guerra Civil era un joven de izquierdas. Yo tenía la idea de que, por haber sido una guerra iniciada por la derecha fascista, la izquierda no había cometido ninguna atrocidad. Y luego te das cuenta de que sí, de que hubo tropiezos. Mi voluntad era reconstruir un momento de la historia e iba viendo que el andamiaje era cada vez mayor», recuerda.

Para el escritor, el texto literario es un organismo en constante transformación. «Una novela nunca está terminada», afirmó, defendiendo el texto como ente poroso, frente a la rigidez de otras disciplinas artísticas. En ese sentido, adelantó incluso su intención de revisar y ampliar la obra en el futuro, con la vista puesta en 2036, año en el que se cumpliría el centenario de la Guerra Civil.

'La ciudad'

También hubo espacio para La ciudad de las luces muertas, obra por la que fue galardonado con el Premio Nadal 2026. Uclés la describió como una novela coral ambientada en una Barcelona atravesada por un extraño apagón total, en la que desaparecen tanto la luz artificial como la solar y solo permanece la del fuego. En ese escenario, la ciudad se reconstruye a través de distintas capas temporales y personajes históricos que reaparecen como ecos de otras épocas.

El escritor detalló que la novela se articula como una sucesión de escenas encadenadas, casi como un mecanismo de dominó narrativo, donde cada acción provoca la siguiente. En ese proceso creativo buscó una figura que guiara al lector dentro de la complejidad del relato. Encontró ese punto de apoyo en Carmen Laforet.

A lo largo del encuentro, Uclés también reflexionó sobre la recepción de su obra. Algunos lectores han comparado su trabajo con Cien años de soledad, referencia que el autor asume con respeto: «Son palabras mayores», reconoció.

La conversación se amplió además hacia su relación con otras disciplinas artísticas. Pintor, traductor y músico, Uclés, preguntado por Navarro, reflexionó sobre cómo estas prácticas, de forma más o menos consciente, han podido influir en su forma de escribir. «Yo soy un escritor de imágenes», afirmó, subrayando el carácter visual de su literatura, más cercana al cine que a la introspección tradicional.

Esa necesidad de imagen se alimenta también de la experiencia vital. «Tienes que vivir para poder contar», señaló, defendiendo las mudanzas constantes como parte esencial de su proceso creativo. Aunque reconoció que no siempre son fáciles: «Cada vez que me mudo a una ciudad nueva, la primera semana estoy fatal», apuntó entre risas.

El encuentro concluyó con una mirada hacia el futuro: Uclés adelantó que ya trabaja en la estructura de una nueva novela que se centrará, probablemente, en los inicios del sida como fenómeno social, aunque dejó claro que el proyecto aún puede cambiar. Pero sus ganas de escribir se mantienen firmes, como si aquella primera necesidad de no dejar que las historias de su abuelo se perdieran, marcara el rumbo de sus letras.

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